Adiós Pamplona

Casa del Orfeón en la calle Ansoleaga, 1932

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:10h

(Foto: De Arazuri, J.J. “Pamplona, calles y barrios”.)

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En 1932- La sede del Orfeón Pamplonés ocupaba aún un adusto caserón de la calle Ansoleaga, del que se escapaban los trinos y los recios vozarrones de los coristas. La calle había pertenecido al burgo medieval de San Cernin, y su nombre derivaba de la palabra occitana “teyssender”, que designaba al gremio de tejedores que ocupaban sus talleres artesanos.

En cuanto al edificio, vemos que era un magnífico palacio barroco del XVIII, con portales de medio punto, una airosa balconada, ventanas de preciosista decoración, y coronada en alto por una galería de arquillos en ladrillo de influencia aragonesa, muy común en Navarra después de los años de la conquista. Antes, en 1492, los reyes de Navarra habían regalado el solar a su secretario real, el caballero Antón de Aguerre, para que se construyera en él su palacio, frente a la Cámara de los Comptos Reales.

Hoy en día- Nada queda del palacio barroco que albergaba la sede del Orfeón de 1932, puesto que en 1958, en aras de un progreso mal entendido, el edificio fue totalmente derruido. Entre los escombros aparecieron entonces los restos del palacio de Aguerre, de entre los que se rescataron preciosas ventanas ojivales y una bóveda de cañón apuntado, que se aprovecharon para la construcción del mesón del Caballo Blanco. Allí puede, quien quiera, encontrar estos elementos góticos, e imaginar cómo habría sido el palacio aquí construido en 1492.

En cuanto al nuevo edificio, qué les vamos a decir. Presenta a la calle Ansoleaga la trasera de un hotel, que poca vida aporta a esta histórica rúa medieval. Un simple bloque de ladrillo rojo, anodino, frío y cartesiano, sin vocación de hacer ciudad. Vamos que, como tantas veces ocurre, hemos perdido con el cambio.