disminuyen los rescates de peregrinos extraviados

200 flechas para no perder el Camino

Los bomberos de Burguete han colocado a lo largo de 10 km nuevas señales amarillas en la primera etapa del Camino de Santiago, con lo que han disminuido los rescates de peregrinos extraviados

Un reportaje de Patricia Carballo. Fotografía Patricia Carballo/Bomberos de Auritz/Burguete - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un peregrino sigue las indicaciones de la flecha amarilla en el camino de Don Simon.

Un peregrino sigue las indicaciones de la flecha amarilla en el camino de Don Simon. (PATRICIA CARBALLO)

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Un peregrino sigue las indicaciones de la flecha amarilla en el camino de Don Simon.

desde el año 2005 y, más concretamente desde 2010, la creciente afluencia de peregrinos ha provocado que los bomberos se planteen realizar un plan de actuación en la primera etapa del Camino de Santiago Francés (San Juan de Piedeport-Roncesvalles), una de las más peligrosas y donde más incidencias se producen.

Aunque no está en sus manos controlar cuán preparados físicamente están los caminantes, al menos los bomberos han intentado mantener una actitud proactiva y evitar que los peregrinos se pierdan con facilidad. El efecto de las 200 nuevas señales que han colocado este otoño es indudable: los bomberos han intervenido menor número de veces por extravíos, aunque reconocen que han aumentado las hipotermias, los infartos, las lesiones y los agotamientos.

10.000 puntos Desde hace 2 años, los bomberos del parque de Burguete están trabajando en un plan de prevención en la parte del alta del Camino. Con el consentimiento del Servicio de Bomberos, Javier Zúñiga, bombero que lleva 25 años trabajando en la zona, solicitó el pase a servicios auxiliares para poder dedicarse exclusivamente al Camino de Santiago. De hecho, a buen seguro se ha convertido en el bombero más avezado de esta ruta.

La primera actuación consistió en geolocalizar los puntos negros de esta etapa inicial y en hacer un estudio minucioso de todos los rescates y de las búsquedas efectuadas hasta el momento, a través de datos, archivos y fotografías. Después, comenzó el trabajo de campo propiamente dicho, poniendo especial atención a la ubicación. “Nos quejábamos porque todos los puntos del Camino estaban sin marcar y vimos importante, tanto para los equipos de rescate como para los peregrinos, ir con el GPS y meter todas las referencias posibles”, explica Zúñiga. Así, ahora existen más de 10.000 puntos georreferenciados que los bomberos pueden consultar en los mapas a través del móvil o de la tablet. Con ello, han conseguido que la comunicación con peregrinos extraviados sea más eficaz, pues cualquier referencia que puedan proporcionar, como una regata, un portillo, una estela o una borda, es clave para facilitar el rescate a los equipos de salvamento.

Asimismo, otra de las actuaciones que están desempeñando en los últimos meses es la de señalizar el Camino, desde Urdanarre hasta Roncesvalles, con unas flechas amarillas. “Aumentamos la señalización porque vimos que en verano sí era útil, pero en invierno era deficiente porque era tapada por la nieve y con las nieblas no se veían”, destaca Zuñiga. Ya iniciaron esta tarea el año pasado pintando unas flechas amarillas sobre varios postes y árboles, pero las lluvias y las nieves han borrado las pintadas. Por eso, este otoño han clavado 200 nuevas flechas de aluminio y plástico reflectante, mucho más duraderas en el tiempo y más visibles en días de niebla. “Conseguimos tras varios intentos que el Departamento de Turismo nos diera 1.500 euros para esta señalización. Al final, con poco dinero, hemos notado que el número de intervenciones por extraviados es mucho menor”, observa. Esta medida no sólo es buena para los peregrinos, ya que los equipos de rescate también cuentan con sus propias señales. “Hemos colocado además 190 círculos amarillos en sentido contrario para que los equipos de rescate podamos orientarnos también”, afirma.

¿POR QUÉ SE PIERDEN? Además de que la señalización estaba hasta ahora dirigida al peregrino de verano, sin tener en cuenta las ventiscas y las nieves que tapan las señales, hay otras circunstancias que en los últimos años han propiciado los extravíos. Por un lado, las guías turísticas publicitan el Camino de Santiago como una experiencia mística y las fotografías muestran a familias sonrientes, con ropa ligera y en días soleados. “No avisan de que tienes que estar fuerte físicamente y saber orientarte mínimamente en el monte. Claro, el turismo se resentiría y eso no interesa”, apostilla el bombero de Auritz. En las guías, además, se ha dado un fuerte impulso a la ruta de Bentartea (la ruta de Napoleón que llaman los franceses) y, aunque existe otro camino que pasa por Luzaide-Valcarlos, los peregrinos escogen la ruta Napoleón por creer que es más auténtica, sin saber que esta ruta de 25 kilómetros, que llega a una altitud de 1.430 metros y por lo tanto no hay buena cobertura, requiere de una excelente preparación física. Las nieblas en esta parte alta del Camino son frecuentes en cualquier época del año, las nevadas muchas veces inesperadas y, con el camino totalmente cubierto de nieve, es fácil desviarse del camino. Así, es habitual que se pierdan en puntos como el cruce de Urdanarre, la regata Arranosin o el camino de Txirriski, donde ha sido necesario intervenir en varias ocasiones. “Un coreano o brasileño que ha venido del otro lado del mundo, ¿va a contentarse con otro camino alternativo si le han vendido que el verdadero es éste?”, se pregunta. Más aún, con el auge de las redes sociales, los caminantes comparten esta aventura como una heroicidad que hay que vivir una vez en la vida. “En algunos rescates hemos visto que los peregrinos están más pendientes de sacarse una foto y compartirla por Facebook que de su propia salud”, añade.

Incoherencias con las que los bomberos de Auritz tienen que lidiar cada año. Más ahora que son 66.646 los peregrinos que pasaron por Roncesvalles en 2016, aunque los bomberos estiman que son más de 172.000. En efecto, el número de intervenciones que han hecho desde el parque ha subido notablemente, desde 1993, cuando se producían 3 rescates al año, hasta los 124 en el año 2016. Una situación a la que han tenido que adaptarse realizando una encomiable labor en el Camino.