Casco rojo

El otro clásico

Por Sergio Garbisu - Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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T anto se ha hablado durante meses de este hipotético duelo Maverick-Marc, que ya es todo un clásico… a pesar que todavía no hemos visto ni uno. Y parece como si una maldición hubiera caído sobre esta pareja que nos impide de momento poder hacerlo. Como la alegría va por barrios, esta semana tocaba las risas en HRC y las caras de apertura en el box de Yamaha en lo que respecta al 0 de Viñales.

Por lo que estamos viendo, de nuevo este año las caídas en carrera de los candidatos al título van a poder ser decisivas. Y esto de modo inesperado, pues parecía ya superado el periodo de transición hacia Michelin. No es normal que para la tercera carrera del campeonato los dos principales pretendientes ya lleven un 0 cada uno. Se acabaron los comodines: todos saben que otro más y las posibilidades de proclamarse campeón se reducen a la mínima expresión. Y solo acabamos de empezar. La caída de Mack fue un error completamente suyo: principio de carrera, neumáticos aún fríos, depósitos lleno… y esto le puede pesar. Una de las grandes incógnitas sobre él este año es comprobar cómo puede gestionar la presión estando por primera vez en disposición de luchar por el campeonato en GP. Hasta ahora, se había mostrado frío, preciso y calculador. Habrá que ver cómo le afecta este primer fiasco al bueno de Viñales con todo el campeonato aún por delante.

Pero tampoco es que Marc pueda alardear mucho. Esta victoria, la número 30 ya en GP, es un auténtico bálsamo, pero era aquí o nunca. No hay mejor circuito para él y la Honda, que aún así sigue mostrando enormes problemas en cuanto a aceleración, dificultad en frenada y desgaste desigual de neumáticos. Mucho hay aún para trabajar, pero el zarpazo dado hoy a su rival le devuelve a la pelea.

Pero si hablamos de clásicos, déjenme que me descubra ante otro. Uno que tiene 37 años, de Tavulla, eterno, que se va de Austin líder del mundial y que llega a sus circuitos europeos preferidos. Siempre, il vecchio cane.