Macron recibe el apoyo de sus rivales para frenar a la ultraderecha en Francia

Seísmo político en Francia: Macron y Le Pen se disputarán la presidencia

El centrista y la ultraderechista, que logra un resultado histórico, llegan igualados a la segunda vuelta del 7 de mayo
Hecatombe del bipartidismo francés, con los socialistas hundidos en una crisis sin precedentes

Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

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Macron celebra su victoria en la primera vuelta electoral.

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Macron celebra su victoria en la primera vuelta electoralReproducirEmmanuel Macron besa a su mujer, Brigitte Trogneux, tras conocer los resultados.El socioliberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen.La ultraderechista Marine Le Pen.Miembros de Femen fueron detenidos tras intentar boicotear al voto de Marine Le Pen.Marine Le Pen vota en su feudo de Hénin-Beaumont, en el norte de Francia.El socioliberal Macron, la ultraderechista Le Pen, el conservador Fillon y el izquierdista Mélenchon son los favoritos para pasar a la segunda vuelta de las presidenciales.
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pamplona- El socioliberal Emmanuel Macron consiguió terminar en cabeza de la primera vuelta de las presidenciales francesas en con el 23,86 % de los votos y sacó casi 2,5 puntos porcentuales de ventaja a la ultraderechista Marine Le Pen (21,43 %), con la que se disputará el Elíseo el próximo 7 de mayo.

Estos son los resultados casi definitivos, con el 97 % del voto escrutado, presentados hoy por el Ministerio francés del Interior, que confirman el vuelco del paisaje político francés que anunciaban las encuestas desde hacía semanas.

Por primera vez en la V República, las dos grandes fuerzas políticas que han gobernado durante décadas, el centro-derecha y los socialistas, quedaron descalificados de la segunda vuelta en unos comicios ayer en que hubo una tasa de participación del 78,23 %, por debajo del 80 % constatada en 2012.

En tercera posición se quedó con un 19,94 % el candidato conservador François Fillon, que tras admitir anoche su derrota, de la que culpó a las informaciones de los escándalos que le han perseguido en los tres últimos meses (la presunción de que atribuyó empleos ficticios con dinero público a su mujer y a dos de sus hijos), pidió el voto para Macron para evitar una victoria de la extrema derecha.

El radical de izquierdas Jean-Luc Mélenchon le pisó los talones con un 19,62 % y optó por no dar consigna de voto para la segunda vuelta, en espera de que se pronuncien los militantes de su movimiento, la Francia Insumisa.

En quinta posición terminó el socialista Benoît Hamon con un 6,35 %, un resultado históricamente bajo para un candidato de su partido. Hamon solicitó el apoyo para Macron en la segunda vuelta.

Tanto la formación de Fillon, Los Republicanos, como el Partido Socialista, reúnen esta mañana sus órganos directivos para adoptar una posición de cara a la nueva fase de las dos semanas de campaña presidencial que se abren ahora y, sobre todo, para plantear la estrategia con la que intentar volver a resurgir en las legislativas de junio.

Las primeras encuestas realizadas una vez que anoche se supo quiénes serían los dos pretendientes que lucharán por la presidencia de la República en la segunda vuelta prevén una victoria contundente de Macron con más del 60 % de los sufragios.  

EL DERRUMBE DE LOS TRADICIONALESLa primera vuelta de las presidenciales francesas sumió ayer en el caos a los dos principales partidos del país, que han dominado la vida política en el último medio siglo y que, por vez primera, no estarán en la carrera por el Elíseo, en una auténtica hecatombe del bipartidismo. El líder del movimiento En marche!, Emmanuel Macron, y la dirigente del Frente Nacional, Marine Le Pen, confirmaron las previsiones y obtuvieron los dos primeros puestos en las elecciones presidenciales francesas, lo que les da acceso a una anómala segunda vuelta en la que no estarán ninguna de las dos grandes familias políticas.

La ley francesa establece un sistema de votación en dos vueltas, salvo que en una primera ronda alguno de los candidatos obtenga más del 50% de los votos. Las urnas volverán a abrirse el próximo 7 de mayo, ya para elegir de forma definitiva al sustituto de François Hollande en el Elíseo.

Los sondeos divulgados antes de estas elecciones situaban la opción Macron-Le Pen como la más probable de cara a dicha segunda vuelta. Si se cumplen los pronósticos, el exministro debería lograr una holgada victoria el 7 de mayo, para lo cual ya cuenta con el apoyo de sus hasta ahora rivales. Tanto el conservador François Fillon como el socialista Benoît Hamon pidieron el voto a favor de Macron para frenar a la candidata eurófoba de la extrema derecha.

“Nuestro país atraviesa un momento inédito marcado por el terrorismo, el déficit, el sufrimiento social y ecológico, y ha respondido votando masivamente y ha decidido situarme en cabeza de la primera vuelta”, señaló. “En un año hemos cambiado la cara de la política francesa”, añadió eufórico.

El pase a la segunda vuelta de Macron y Le Pen deja fuera de juego a las dos familias políticas que tradicionalmente se han repartido el poder en estos últimos años: Partido Socialista y Los Republicanos -antes Unión por un Movimiento Popular (UMP)-. Sus dos candidatos, el conservador François Fillon y el socialista Benoît Hamon, surgidos ambos por vez primera de un proceso de primarias, fracasaron frente a las propuestas renovadoras del socioliberal Macron y la ultraderechista Marine Le Pen.

Una hipotética victoria de Le Pen preocupa tanto dentro como fuera de Francia, en la medida en que sería la primera dirigente ultraderechista jefa de Estado en la UE y, además, lo sería de uno de los seis países fundadores. Su mensaje populista y antieuropeo le ha permitido reeditar el éxito logrado por su padre en 2002.

La líder del Frente Nacional llamó a todos los “patriotas” a votar por ella en la segunda vuelta, una “oportunidad histórica” a la que se presenta como “candidata del pueblo” y confiada de poder derrotar al “heredero” de Hollande. Macron, por su parte, llega a la segunda vuelta a una edad insólita (39 años) y sin haber ocupado nunca un cargo electo. Su mensaje centrista ha convencido a seguidores moderados de uno y otro lado del espectro político, pero tiene entre sus lastres formar parte de un movimiento sin representación parlamentaria.

Nunca antes los dos partidos se habían quedado fuera de la segunda vuelta de las presidenciales. Los socialistas ya habían conocido esa suerte cuando en 2002 Lionel Jospin fue superado por el ultraderechista Jean-Marie Le Pen, pero siempre había habido un candidato conservador en el balotaje final. El seísmo ha sido enorme en los dos partidos, cuyos principales responsables ocultaban con dificultad las consecuencias del batacazo. La amplitud del desastre del bipartidismo es profunda. En 2002, el peor resultado conjunto hasta ahora, sus candidatos recibieron el respaldo del 36 % de los votantes. En esta ocasión rondarán el 25 %.

La naturaleza de los fracasos de cada partido es diferente, pero en ambos casos dolorosa. Fillon perdió embarrado en los escándalos de corrupción de los que no supo desembarazarse después de que se conociera que había dado un empleo, presuntamente ficticio, a su esposa como asistenta parlamentaria. El candidato conservador aseguró ayer que su candidatura tuvo “obstáculos demasiado numerosos y demasiado crueles” y que “algún día la verdad se conocerá sobre estas elecciones”. Dejó así sembrada la duda que vino abonando a lo largo de la campaña, la que le situaba como víctima de un complot orquestado desde el Elíseo para frenarle.

Los Republicanos, no obstante, esperan obtener un buen resultado en las legislativas de junio e imponer al ganador de las presidenciales una cohabitación que les permita poner en práctica el programa de rigor presupuestario con el que concurrieron.

Más sombrío aparece el panorama socialista, desgarrado entre los que se habían echado en brazos de Macron en la campaña, representantes del ala más liberal del partido, y los que apoyaron las ideas más izquierdistas de Hamon, que cosechó el peor resultado de la historia de la formación, con menos del 7 % de los votos. El candidato pagó cara su deslealtad a Hollande, a quien se opuso en la segunda parte de su mandato. - D.N.

la jornada

Incidentes. Unos 300 manifestantes que dijeron ser “antifascistas” se enfrentaron a la policía en París, tras conocer los resultados de la ultraderecha. Los jóvenes, algunos con pasamontañas, lanzaron botellas y petardos contra los agentes. Tres fueron arrestados.

Evacuación. Un centro de votación de Besançon, en el este, fue evacuado debido a un coche que habría sido robado y abandonado con el motor en marcha frente al centro de votación.