Milenio

Radiestesia en la Solana

Por Javier Armentia - Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

En un alarde innovador, el alcalde de Oteiza decidió que todo el mundo se convirtiera al zahorismo. El zahorismo, dicen, resulta muy conveniente si uno quiere encontrar el sitio idóneo para hacer un pozo. Solo hay que pagar un tanto al experto, que te cuenta unas milongas relacionadas con energías tan sutiles que nadie las mide pero se notan cuando te paseas con unas horquillas, varillas, palos o péndulos adecuadamente dejados al albur de los pequeños movimientos inconscientes para que de repente eso se convierta en señales que te dicen dónde está el agua. No se acierta más que por chiripa y por experiencia, esto es, porque al fin y al cabo tarde o temprano aparece por estas tierras el agua.

Los radiestesistas dicen que tienen éxito y encontraremos muchos testimonios positivos. Los que pagaron por el pozo y no les funcionó no suelen decir ni mu, porque como suele pasar con estos timos, se sienten tontos y estafados. En los últimos años todo esto se ha vestido de la estupidez habitual de energías, ondas, la moda natural y demás. Se llaman geobiólogos y te cobran más;es la misma práctica ladina de la rabdomancia, que ha funcionado muchos siglos porque como bien sabemos lo que mejor se conserva con el tiempo es la habilidad de sacarle los cuartos al ingenuo. Por supuesto esto que escribo, desde la estupefacción y la indignación ante lo que es un claro error viniendo de una administración pública, es opinable. Pero los datos están ahí: cuando se han hecho pruebas con circunstancias controladas, la radiestesia no funciona. Las líneas que emanan las corrientes subterráneas no existen más allá de lo que encuentra un georradar y ningún radiestesista las detecta especialmente. Ni es cierto que estas energías antes se usaban para localizar centros de poder espiritual. Lo dicho: las pruebas hablan y lo que queda es un timo.