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La propuesta agrada pero incomoda a Esparza

UPN y PSN ignoran la coalición que plantea el Partido Popular

La propuesta agrada en la derecha pero incomoda a Esparza
Complica la equidistancia que buscan los socialistas

Ibai Fernandez - Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Esparza saluda a Chivite ante la mirada de Beltrán.

Esparza saluda a Chivite ante la mirada de Beltrán. (Mikel Saiz)

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Esparza saluda a Chivite ante la mirada de Beltrán.

Pamplona- Ni UPN ni PSN han querido entrar a valorar la propuesta de coalición para las próximas elecciones forales que la presidenta del PPN, Ana Beltrán, planteaba durante la Semana Santa. No ha gustado la iniciativa ni en regionalistas ni en socialistas, que han visto como la dirigente popular toma la iniciativa con una oferta inviable, al menos en lo que se refiere al PSN, pero que resulta muy atractiva para un sector de la población, el más crítico y visceral con el Gobierno, que asume la necesidad de una respuesta excepcional para un contexto político que considera extremadamente grave.

La coalición, el cuatripartito de derechas si se incluye también a Ciudadanos como plantea Beltrán, es en definitiva coherente con el discurso que están planteando los partidos de la oposición. Un mensaje catastrofista de la realidad de Navarra, donde se “imponen” el euskera y la ikurriña, se “discrimina” a la mayoría de la población y la economía va mal. Términos en los que coinciden UPN, PSN como PP, y que han llevado a Beltrán a tomar la bandera de la unidad. Un golpe de efecto político con el que vuelve a marcar el paso de una oposición cada vez más radicalizada.

El tono crispado y vehemente de la nueva presidenta popular ya ha arrastrado en su dinámica a Javier Esparza, que llegó a la presidencia del partido con el objetivo de “centrar” y “moderar” a su organización, y que hoy compite con Beltrán por el mayor exabrupto. Y ha logrado eclipsar también al PSN, diluido hoy en la oposición por su seguidismo a la agenda política que marcan UPN y PP. Cuando el debate se pierde en el ruido solo se oye a quien más grita, y esa normalmente suele ser la presidenta del PP.

Propuesta inviableLa coalición cuatripartita de derecha es en cualquier caso inviable a día de hoy. De entrada porque el PSN nunca participaría en una alianza preelectoral de este tipo. Sin embargo, la mera propuesta supone un duro golpe para el socialismo navarro, que desde el inicio de la legislatura ha querido buscar una posición equidistante entre las fuerzas que apoyan al Gobierno y los dos partidos de derechas. Que la presidenta del PP plantee la propuesta, y que muchos ciudadanos la vean posible, no es sino reflejo de la compleja situación en la que se encuentra el PSN.

Más posible sería la alianza UPN-PP, fórmula a la que ambos partidos ya recurrieron en las últimas elecciones generales. De hecho, el propio Javier Esparza dejó abierta la puerta a esa posibilidad en una entrevista de ámbito nacional en la Cadena Cope, donde apuntó que “cuando llegue el momento habrá que poner por delante a esta tierra y hacer lo que sirva para tener el mejor resultado”. Fue hace escasamente tres semanas, en un momento de gran tensión política por la derogación de la Ley de Símbolos que Esparza ha querido aprovechar para intentar que Navarra pase a formar parte del debate mediático estatal. Y en ese contexto, la posible alianza como medida extraordinaria tiene buena venta en algunos foros madrileños.

Los regionalistas sin embargo se han apresurado ahora a desmentir cualquier posibilidad bajo un escueto “somos partidos distintos”. Para evitar ceder el protagonismo al PP, pero sobre todo para no abrir heridas internas con una alianza que podría generar dificultades en Navarras. No todos en UPN verían con buenos ojos una coalición con el partido de Rajoy que no garantiza la suma matemática de los votos, y que puede complicar un acercamiento al PSN tras las elecciones.

Otra cosa es que la alianza pase por un única candidatura con las siglas de UPN limitando la presencia del PP a puestos sueltos en la lista, o eliminando directamente la competencia. “Hemos perdido ayuntamientos muy importantes por ir en dos listas, empezando por el de Pamplona, así que alguna reflexión tendrá que hacer el Partido Popular”, subrayaba el propio Esparza en la Cadena Cope, apuntando directamente a lugares donde el PP no ha obtenido representación. De hecho, Esparza ya pidió a Ciudadanos que no se presentara en Navarra en las últimas elecciones generales con el argumento de que dividir el voto beneficiaba a los nacionalistas, pero que el partido de Rivera lo rechazó de plano. Así que tampoco parece tener recorrido en el futuro.

Todo apunta por lo tanto a que los partidos que hoy forman la oposición volverán a concurrir por separado. Lo que traslada al debate al día después de las elecciones si la actual mayoría parlamentaria pierde sus 26 escaños. Pocas dudas quedan de que UPN, PP y Ciudadanos unirán sus votos para formar Gobierno alternativo, lo que volvería a dejar al PSN con la llave del Gobierno, que hasta ahora siempre ha girado al mismo lado. Y aunque los socialistas siguen jugando con su tradicional ambigüedad, propuestas como la coalición planteada por Beltrán no hacen sino extender en el imaginario colectivo la impresión de que, si del PSN depende, el Gobierno volverá a girar a la derecha en 2019.