Policía comunitaria, cerca de la gente

Los agentes del nuevo grupo de Policía Municipal destacan la acogida vecinal al plan piloto de proximidad puesto en marcha en tres barrios

Kepa García / Javier Bergasa - Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

De izquierda a derecha, el subinspector Ricardo Martínez, el agente Carlos Arnedo y el cabo Juan Antonio Castro.

De izquierda a derecha, el subinspector Ricardo Martínez, el agente Carlos Arnedo y el cabo Juan Antonio Castro. (Javier Bergasa)

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De izquierda a derecha, el subinspector Ricardo Martínez, el agente Carlos Arnedo y el cabo Juan Antonio Castro.

pamplona- Hace unos años habría resultado impensable la imagen de un agente municipal de puerta en puerta tratando con asociaciones de barrio, colectivos sociales, vecinos o comerciantes. El modelo policial que se puso en marcha en Pamplona desde mediados de los noventa -diseñado como un sistema reactivo en el que la intervención venía siempre como respuesta ante un hecho concreto- dificultaba el contacto natural entre los ciudadanos y los agentes de la Policía Municipal, donde el concepto de proximidad se fue diluyendo paulatinamente para adentrarse en unos terrenos más coercitivos.

Desde principios de febrero la escena de un policía municipal, de paisano o uniforme, trabajando a pie de calle con el vecindario ha pasado a ser habitual en tres barrios -San Jorge, Etxabakoitz y San Juan-Ermitagaña-Mendebaldea- en los que está en marcha un plan piloto del Ayuntamiento. La iniciativa se enmarca en el cambio de modelo que ha introducido el nuevo equipo de Gobierno en los dos últimos años con la intención de revertir la situación anterior y buscar una mayor eficiencia policial en términos de prevención y de conocimiento de lo que sucede en los barrios.

grupo de nueva creaciónPara llevar a cabo la tarea el área de Seguridad Ciudadana creó el grupo de Policía Comunitaria, integrado en el área de Proximidad y Prevención, una de las cuatro en las que se estructura la nueva organización del Cuerpo.

Dispone actualmente de cinco efectivos. Al frente se encuentra el subinspector Ricardo Martínez, que coordina las tareas del cabo Juan Antonio Castro y de los agentes Iñaki Íñiguez, Carlos Arnedo y Jon Zamora. Todos cuentan con una sobrada experiencia profesional y personal, un factor que se tuvo muy en cuenta a la hora de seleccionar a las personas que debían poner en marcha este plan piloto.

“No fue voluntario, pero resultó muy satisfactorio ser seleccionado para tomar parte de esta idea por lo que significa y porque, al menos por lo que a mí se refiere, nunca me habían elegido para nada”, comentó el agente Arnedo, que junto a Íñiguez se encarga de la zona de San Juan-Ermitagaña-Mendebaldea, la más extensa de las tres. La cita con los integrantes del grupo de Policía Comunitaria se celebró a mediados de la semana pasada en la pequeña oficina que comparten con otra unidad en la comisaría principal. De momento se apañan con lo que tienen, pero ya están pensando, a la vista de cómo marcha el plan piloto, que será necesario disponer dentro de poco tiempo de más espacio y personal para atender todo el trabajo que están atendiendo. Y eso que solo llevan dos meses.

Acudieron el subinspector Martínez y los encargados de los barrios de San Jorge y San Juan, el cabo Castro y el citado agente Arnedo. Los tres pasan de los cincuenta, cuentan a sus espaldas con más de 25 años de experiencia y un talante especial para la tarea que deben llevar a cabo, como rápidamente se percibe en el trato personal.

Lo primero que destaca es que se encuentran ilusionados con la labor encomendada y convencidos de que acabará extendiéndose al resto de barrios dadas las posibilidades que ya empiezan a percibir. Su tarea actual, a grandes rasgos, consiste en elaborar los protocolos de actuación, establecer los nexos de contacto con el tejido asociativo de cada barrio y detectar las necesidades que los vecinos demandan.

reto compartido“Los que estamos en este grupo asumimos este proyecto como un reto. Siempre emociona colaborar para poner algo nuevo en marcha. Y es muy importante también la ilusión que vemos entre los ciudadanos. Hay muchos que nos han dicho que ya era hora de que volviéramos a estar en los barrios”, comentó Castro.

El subinspector recuerda que la desaparición de la Policía de Proximidad en 1995 provocó un cambio importante a la hora de abordar la seguridad pública y las relaciones con los ciudadanos. “Se pasó de un contacto a pie de calle al patrullaje en coche o moto. Se seguía estando en los barrios, pero de otra manera”.

El objetivo principal del nuevo grupo consiste en volver al concepto de proximidad y recuperar la relación con el vecindario que en años pasados se trató de mantener con los policías de enlace. Para ello han contactado con los centros de salud, colegios, institutos, farmacias, parroquias, entidades bancarias, unidades de barrio, asociaciones, colectivos, comerciantes o grupos vecinales de cada una de las zonas que tienen asignadas.

Al principio, cuenta Arnedo, hubo algunos que se sintieron incómodos ante la perspectiva de mantener una relación tan estrecha con la Policía Municipal, pero con el tiempo la situación se ha normalizado por completo, si bien procura ir de paisano. Situación bien diferente vive Castro en San Jorge, donde los vecinos le pidieron expresamente que acudiera de uniforme.

En su caso, cuenta con una sala en el civivox todos los martes para atender a vecinos que se sientan más cómodos en un espacio reservado. Gracias al trabajo del grupo, la sensación de seguridad ha aumentado en las zonas de actuación y los colectivos disponen de un canal directo para plantear las iniciativas que deseen realizar.

El cabo Castro lleva tiempo colaborando con los vecinos del barrio para la organización de las fiestas celebradas este fin de semana. Pensaba estar de fiesta, pero le pidieron los vecinos que se diera una vuelta por el barrio. Y ahí estuvo. Con sus vecinos. Trabajando a su lado.