Sesma se rinde ante el oficio de los esparteros

Los vecinos mostraron ayer cómo se trabajaba hace años esta planta silvestre que sirvió de sustento para más de 200 familias
Los asistentes degustaron 2.500 raciones de migas de pastor

María San Gil - Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Los encargados de elaborar las migas que degustaron los vecinos.

Los encargados de elaborar las migas que degustaron los vecinos. (M.S.G.)

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Los encargados de elaborar las migas que degustaron los vecinos.

sesma- Miles de personas se acercaron ayer por la mañana hasta Sesma para vivir y disfrutar en primera persona del homenaje que este municipio le rindió al antiguo oficio de los esparteros, un trabajo duro y muy sacrificado que sirvió de sustento para más de 200 familias.

En un sitio de honor en la plaza consistorial, Mª Carmen Etayo, Feli Etayo, Rosario Etayo, Julio Gurrea, Pili Gurrea, Mª Jesús Mangado, Mari Sádaba, Mª Carmen Soria, Dorita Zábal, Tomás Goicoa y Martina Ramos dieron un gran salto al pasado y durante unas horas rememoraron su niñez y juventud. Y es que, aunque ya hace medio siglo que todos ellos dejaron de trabajar el esparto, una planta silvestre que nace en el término municipal, “hay cosas que no se olvidan”, explicaban, y con alegría y orgullo, aunque también con cierta nostalgia, retomaron este oficio.

“Hoy es un día muy bonito. Hace 50 años que no hilamos pero es algo que hicimos durante muchos años, lo aprendimos a hacer casi al mismo tiempo que comenzábamos a andar y así seguimos toda la juventud. Nos juntábamos todas las amigas en una bajera y allí pasábamos las horas”, explicaban ayer las esparteras de Sesma sin dejar de lado su labor bajo la atenta mirada de cientos de personas.

Aunque era el “pan para los pobres”, como aseguraban, “lo cierto es que fueron años que ahora recordamos con mucho cariño”.

Durante horas, y sin apenas dolor en las manos, este grupo de sesmeros trabajó el esparto que recogieron el año pasado en el mes de septiembre y que estos días prepararon, majaron y mantuvieron a remojo para que ayer estuviera a punto.

el almuerzoOtro de los platos fuertes del día, como suele ser habitual, fue la degustación de migas de pastor que se encargaron de elaborar durante toda la mañana Pedro Mª Etayo, José Mª Palacios, José Vidal, Ángel Armendáriz, Kiko Zábal, José Mª Roldán, Teodoro Lumbreras, Tomás Goicoa y Pedro Martínez.

Estos sesmeros, ataviados con sus delantales blancos, elaboraron unas 2.500 raciones de este manjar del que en su día, hace 18 años, prepararon dos perolas para rendir su pequeño homenaje al esfuerzo de los esparteros.

Este año, explicaba Palacios, utilizaron 140 kilos de pan que Goicoa se encargó de picar y guardar en sacos durante meses, 40 kilos de picadillo, 16 de panceta, 6 de ajos, 24 litros de aceite y agua caliente.

Prácticamente todos ellos, explicaban, llevan haciendo este plato desde la primera edición y, aunque esperan que poco a poco vaya surgiendo un relevo generacional, disfrutan al máximo con los preparativos que se alargaron desde las 8.30 horas y hasta casi las 13.00 horas.

Además, la plaza albergó un mercado con más de 50 puestos de artesanía y gastronomía en el que no faltaron los productos locales, y los más txikis disfrutaron con los talleres de manualidades.