Fillon, primera víctima del desastre de los grandes partidos

No se siente “legitimado” para dirigir el partido en las legislativas de junio ni para defender su escaño

Luis Miguel Pascual - Martes, 25 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

parís- El candidato conservador a la Presidencia de Francia, François Fillon, se convirtió ayer en la primera víctima política del desastre que se llevó por delante a los dos grandes partidos del país en la primera vuelta de las presidenciales, al anunciar que no se presentará a las legislativas de junio próximo.

El ex primer ministro, que se había hecho con las riendas del partido Los Republicanos al imponerse en las primarias de noviembre pasado, asumió en primera persona el resultado electoral que le dejó a cerca de 500.000 votos de alcanzar la segunda vuelta. Por eso, admitió ante el Comité Político de la formación que no se siente “legítimo” ni para dirigir la campaña ni para tratar de defender su escaño de diputado por París y opta por dar un paso atrás para restañar las heridas abiertas.

En particular, las que le ha causado el “bombardeo intensivo” al que, dijo, fue sometido después de que la prensa revelara que durante años otorgó a su mujer un empleo, presuntamente ficticio, de asistenta parlamentaria con dinero público.

Como militante de base, Fillon tendrá que afrontar las decisiones de la Justicia que le imputó por malversación de caudales públicos.

En el mismo comité en el que el candidato derrotado se echó a un lado, el secretario general de Los Republicanos, Bernard Accoyer, emitió un comunicado en el que asegura que “la abstención no es una elección” para frenar al ultraderechista Frente Nacional liderado por la candidata Marine Le Pen.

La nota, sin embargo, evita pedir explícitamente el voto en favor el socioliberal Emmanuel Macron, como sí que hizo la pasada noche Fillon, y recuerda que hoy se inicia la campaña para las elecciones legislativas de junio. El voto contra de Le Pen propugnado por Fillon ha mostrado la división entre Los Republicanos.

Dentro del partido han aparecido voces que se niegan a apoyar a Macron, al que inmediatamente después de la segunda vuelta tendrán que combatir en las legislativas.

apoyosEl partido sabe que tiene una oportunidad de contrarrestar desde el Parlamento el poder del presidente. Sus candidatos a las legislativas parten como favoritos en muchas circunscripciones mientras que los del futuro jefe del Estado, sea el que sea, son una incógnita.

Macron, el favorito de todos los sondeos, se apoyará en caras nuevas, poco conocidas, para tratar de conseguir una mayoría que desde el Legislativo permita aplicar su programa. Le Pen cuenta en la actualidad con tan solo dos diputados, víctima de un sistema mayoritario que se estrella en la mayor parte de las circunscripciones contra las alianzas entre partidos para bloquearle el paso. En esa perspectiva, los conservadores saben que representan la principal fuerza de oposición a las políticas del impopular presidente, François Hollande, lo que les da una opción de victoria.

Para ello, insistió Fillon en su discurso de despedida, deben permanecer unidos y mantener su línea de derecha dura.

Una postura que no genera unanimidad. El también ex primer ministro Alain Juppé, que perdió frente a Fillon en las primarias, atribuyó la derrota de éste en las presidenciales a la personalidad del candidato, pero también a su programa político.

Juppé pidió reconducirlo hacia una derecha más liberal, humanista y europeísta.

En el Partido Socialista (PS), el otro gran derrotado de la primera vuelta, las bregas internas quedaron ocultas tras el unánime apoyo de sus instancias directivas a Macron frente a Le Pen. Ausente de la pelea por el Elíseo por segunda vez en 15 años y despojado por la irrupción de Jean-Luc Mélenchon de la etiqueta de primera fuerza de la izquierda, el PS trató de ocultar su desgarro.

Su primer secretario, Jean-Christophe Cambadélis, aseguró que cuando acaben las presidenciales definirán su línea para las legislativas.

le pen, centrada en campañaPero el ex primer ministro Valls, derrotado en las primarias del partido, se apresuró a pedir que se cierre el paréntesis de Hamon, que cosechó el peor resultado de la historia socialista, con un 7% de los votos.

Ahora, la ultraderechista Le Pen anuncia que se aparta temporalmente de la presidencia de su partido, el Frente Nacional (FN), para alargar su base electoral y hacer frente al socioliberal Emmanuel Macron, su rival en las presidenciales del 7 de mayo. “Creo que es indispensable apartarme de la presidencia del FN. Esta noche, no soy la presidenta del FN, soy la candidata a las presidenciales, una candidata que desea unir a los franceses en torno a su proyecto de esperanza, de prosperidad, de seguridad”, dijo ayer en una entrevista al canal televisivo France 2. La eurófoba y proteccionista Le Pen justificó su opción para sentirse “más libre”, sin estar “bajo consignas de partido”.

Por su parte, el Gobierno y los partidos en España expresaron su satisfacción por la victoria de Macron en la primera vuelta de las elecciones, si bien el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha declinado por el momento apostar por este candidato para la segunda vuelta.