Música

Recuerdos del pelo largo

Por Javier Escorzo - Martes, 25 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

CONCIERTO DE BURNING

Fecha: 21/04/2017. Lugar: Zentral. Incidencias: Muy buena entrada, con público heterogéneo y muy entregado a la causa.

Volvía Burning a Pamplona, dentro de su gira Corre conmigo. En esta ocasión lo hacía acompañado por los jovencísimos Desvariados, que abrieron el concierto. Su estilo encaja a la perfección con el de la banda de La Elipa: rock’n’roll de vieja escuela, ese que no envejece ni se pasa de moda. En la línea de otros prometedores valores nacionales como Isma Romero o Los Zigarros, continúan una tradición que antes que ellos forjaron Los Rodríguez, Los Ronaldos, y más atrás en el tiempo, Tequila o los propios Burning. Acaban de publicar su primer álbum, Café caimán, en el que ponen en práctica lo mucho que ya llevan aprendido. Sobre las tablas derrochan actitud y descaro. Destacó la guitarra de Molina, creadora de solos incendiarios, y el desparpajo de Adri en la voz, que cantó con chulería temas como Vamos a pelear, Desayuno fuerte o Esta es para ti. Si sus influencias se vislumbraban implícitas en la música, también las mostraron explícitamente intercalando partes de Entre dos tierras, de Héroes del Silencio, y Necesito un trago, de Tequila, entre sus propias composiciones. Terminaron su actuación con Adri tocando la guitarra entre el público. Y tras ellos llegó el plato fuerte de la noche. Johnny Cifuentes y sus secuaces salieron a por todas con Las chicas del drugstore, que sonó como nunca con batería, percusionista, dos guitarras, bajo y el sempiterno teclado de leopardo de Johnny. Con Bestia azul el legendario cantante agarro la pandereta y se asomó por primera vez al micro principal, para deleite de su parroquia, que le aclamaba con un fervor religioso. Y es que lo que allí se estaba oficiando era la genuina liturgia de rock’n’roll;la misma que Johnny (junto a los malogrados Pepe Risi y Toño Martín) introdujo en España, a imagen y semejanza de lo que en el extranjero practicaban pioneros como Chuck Berry, The Rolling Stones o Lou Reed. Indudablemente, hay mucho de esos artistas en canciones comoJim Dinamita o Tú te lo llevas todo. O en Qué hace una chica como tú en un sitio como este, el clásico por excelencia de los madrileños, que cayó en el ecuador del concierto y provocó el delirio de buena parte del público. Como un huracán, con la misma chulería pero ritmo más pausado, sirvió para recobrar el aliento.

El descanso duró poco, ya que inmediatamente después sonó I’m burning, aquel trallazo con el que debutaron en 1974. Pero lo mejor estaba por llegar en un final en el que se arremolinaron Ginebra seca (con estrofas stonianas deSatisfaction y Brown sugarincluidas), Esto es un atraco, Es especial, vestida para la ocasión con unas guitarras desquiciantes, y Mueve tus caderas, en la que Johnny sacó una botella de champán que derramó (literalmente) sobre el público, antes de ponerse a beber directamente de ella, tanto él como su banda. Empapados de sudor y alcohol se retiraron los músicos a camerinos para volver al escenario pocos minutos más tarde. Iniciaron los bises con la canción que daba título a su último disco de estudio, Pura sangre. Un tema cadencioso y contenido, en el que el piano de Johnny tuvo un lugar preeminente, especialmente al principio. Después fue entrando la banda muy sutilmente, con guitarras arrastradas tipo slide, para demostrar que Burning no solo es una banda de esplendoroso pasado, sino también de muy provechoso presente. Siguiendo ese tempo más pausado comenzó No es extraño que tú estés loca por mí, aunque acabó totalmente acelerada. Después, Nena y una tremenda versión de Una noche sin ti, canción que evoca personas ausentes y recuerdos del pelo largo, que seguirán vigentes mientras Burning siga en la carretera.