Mesa de Redacción

Ultraliberalismo o ultraderecha

Por Joseba Santamaria - Martes, 25 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Con la izquierda y el centro franceses fuera de la segunda vuelta presidencial en Francia, Macron y Le Pen son las dos alternativas. Un ultraliberal salido del desastroso Gobierno socialista de Hollande disfrazado ahora de centrista y una ultraderechista. Malas alternativas ambas para la Europa social del Estado de Bienestar. Macron camina con seguridad hacia el Elíseo con el respaldo de los derrotados Fillion y Hammon, los restos de la derecha republicana y del socialismo francés, los dos ejes del viejo sistema bipartidista que ha controlado la V República los últimos 40 años que el domingo fueron barridos en las urnas. Aunque visto lo ocurrido electoralmente en los últimos meses en EEUU o en Gran Bretaña quizá no convenga vender la piel del oso antes de cazarlo. Y no deja de ser paradójico que los dos responsables del desastre político del Partido Socialista, el ex ministro de Economía Macron con su dura reforma laboral y el ex ministro de Interior Manuel Valls en el Gobierno de Hollande, hayan sido los triunfadores en esta primera vuelta a costa precisamente del hundimiento socialista. La socialdemocracia francesa se suma a la deriva hacia la irrelevancia que ya ha padecido en Grecia, Italia, Austria y Holanda y que le amenaza también en España o Gran Bretaña. Los poderes económicos ya no necesitan un pacto social en Europa y en esa nueva situación, la socialdemocracia les resulta igualmente innecesaria. Su giro político hacia posiciones económicas y sociales ultraliberales y hacia un discurso político de tintes reaccionarios y derechistas le ha condenado a la derrota total, tras el abandono de sus bases electorales, en apenas cinco años. Sólo sobrevive con fuerza en Portugal con un pacto de izquierdas y en Alemania, aunque con pocas posibilidades de derrotar a Merkel. Elegir entre un ultraliberal que busca culminar el desmantelamiento del Estado de Bienestar europeo y una ultraderechista que no cree en el proyecto europeo no puede ser nunca un buen escenario de futuro para Europa.