1º de Mayo: luchar por una vida digna

Por Pello Lasa y Juanan Cantero - Miércoles, 26 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

“La pobreza no es un accidente. Como la esclavitud y el apartheid, es una creación humana y puede eliminarse con las acciones de los seres humanos”

Los datos que aporta el VII Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, son demoledores: “La población excluida en España asciende ya al 25% y afecta a más de 11.746.000 personas. De ellas, 5 millones se encuentran en exclusión severa. De los 11.746.000 excluidos, el 77,1 % sufren exclusión del empleo, el 61,7 % exclusión de la vivienda y el 46% exclusión de la salud…”. Visto está que el paro genera enorme exclusión social y pobreza. Poco ayuda que, en la actualidad, más de 4 de cada 10 personas en paro no cobra ningún tipo de subsidio.

Mientras, el 1% de la población mundial controla el 99% de las riquezas del planeta y en España 20 personas, las más ricas, que ganaron 15.450 millones de dólares en 2013, tienen ellas solas tanto dinero com o 14 millones de personas, el 30% de la población española más pobre. Nunca tan pocos han hecho tanto daño a tantos.

Este mundo de precariado, marginación y exclusión social sigue creciendo en nuestras sociedades. Ya no se puede decir que es solo cosa de la crisis, ha venido para quedarse. Esto es lo que buscaban las Reformas Laborales del PSOE y del PP. ¿Hemos estado a la altura los sindicatos? ¿Habrá que construir la identidad de la clase obrera precariada? ¿Otro Sindicalismo? ¿Rehacer las relaciones sociales y laborales de Precariados a través de nuevas formas de participación, comunicación y defensa de derechos laborales de todas las gentes trabajadoras por igual, sea en las fábricas, en el tajo, en el sindicato?

Nelson Mandela

Tarea ardua, pero necesaria. Es de emergencia social porque afecta a tantas personas, tantas familias que viven con tal inseguridad vital, tanta temporalidad, tanta precariedad, tanto sentimiento de fracaso, tanto malestar social… que luchar por una vida digna cobra todo su sentido.

Así, al borde del abismo, las personas aceptamos trabajos sin las condiciones más elementales: porrón de horas, minisalarios, sin ningún reconocimiento de derechos sociales y laborales, a veces trabajando al lado de otros trabajadores de fábrica que si los tienen. Desigualdad e inseguridad laboral que atenaza, que juega a la contra en la Lucha por los Derechos de las personas trabajadoras. A algunos Sindicatos luchar nos ha costado montón de despedidos. El precio para mantener la dignidad ha sido muy elevado.

¿Y las 2 últimas Reformas Laborales, que han traído? Han dado poder al empresario y ha debilitado la posición de las gentes trabajadoras y de sus representantes. La vía colectiva pierde en favor de una mayor individualidad al tratar los problemas, y eso nos perjudica. Y la precarización del trabajo también ha debilitado la lucha en el mundo laboral. Si añadimos la firma, por parte de algunos sindicatos, de tanto acuerdo tan contestado socialmente, de tantos ERE… todo ello trae consigo una fuerte deslegitimación de los sindicatos. No se ha estado a la altura que tales embestidas requerían y quien sufre las condiciones más precarias no percibe a los xindicatos como elementos de lucha para la defensa de los derechos sindicales y laborales.

A ello hemos de añadir las dificultades derivadas del contexto europeo. Las instituciones europeas dominadas de arriba abajo por los grandes grupos empresariales y financieros imponen políticas de austeridad y de recortes como si fueran leyes económicas, o directrices técnicas inapelables. No hay alternativa, la alternativa es el desastre, la catástrofe, repiten sin cesar los grandes medios de información y persuasión. Plantear la derogación de las reformas laborales, el fortalecimiento del Estado de Bienestar, una reforma fiscal progresiva, el mantenimiento del sistema de pensiones públicas o políticas para impulsar el sector público y generar empleo, tienen el reto de saltarnos el contexto, de superar ese muro ideológico que trata de socavar la credibilidad de otras propuestas, de que otra economía al servicio de las personas es posible.

La necesidad de trabajar ámbitos unitarios de lucha, también debería ser un objetivo prioritario, difícil a veces pues las mochilas de algunos contienen grandes hipotecas. ¿Cómo revertir políticas que se ha demostrado que nos han debilitado mucho? ¿Y cómo tejer un común, anteponiéndolo con generosidad a lo particular de cada cual? Trabajar para que los sindicatos seamos entidades de utilidad social, que primemos el luchar por reducir las desigualdades y defender los derechos laborales y sindicales de las personas trabajadoras precarias. Ofreciendo organización, participación, denuncia, protesta, lucha…

En fin, el reparto de costes y sacrificios ha sido tremendamente injusto, y ello sigue generando una profunda insatisfacción en mucha gente. Unir muchas voluntades y colectivos sindicales y sociales diversos para poner en común las denuncias, demandas y lucha de muchas personas sigue siendo la tarea. Frente al desaliento de “no hay alternativas”, hemos de reconstruir la confianza en ellas, hemos de estar ahí. Con la unión y la movilización social podemos cambiar las cosas.Los autores son sindicalistas de Solidari