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El mensaje obsceno

Gabriel Eduardo Rodríguez - Miércoles, 26 de Abril de 2017 - Actualizado a las 11:40h

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La realidad parece ,está desenfocada, ser una mentira, un cuento Kafkiano pero lo cierto, lo realmente veraz es que no hay ficción en lo que acontece, que todo se halla sumergido en un aroma de intereses, pleno de mensajes manipulados y sobre todo, sobre todo saturado de victimas inocentes y verdugos poseídos por la inmundicia y la codicia. Los conflictos siguen surgiendo como antaño y como no, resolviéndose siempre de parecida manera.

Hoy Sirios, Palestinos, Kurdos, Ucranianos, Rusos, Irakies,....., África en general y pobres en toda la Humanidad padecen, padecemos, un devenir inexplicable plenamente ordenado en su desorden. ¿Por donde caminamos, hacia donde vamos o nos llevan?. Quizás a la locura y la desaparición. Nunca antes jamás, el mundo fue tan rico y tuvo tantos medios para hacer de la existencia del ser humano un sendero de rosas. Pero... con tanto desarrollo hoy las personas se mueren de hambre, guerras y genocidios muchísimo más que ayer, estando ahora el planeta mas cerca del borde de la hecatombe, producida por la contaminación, la expoliación de los recursos, la destrucción, la barbarie y el exceso de producción consumista del mal llamado progreso.

Se sufre en Asia la nueva(vieja) explotación laboral, social y la injusticia que ello conlleva, en América latina la desigualdad de lo países emergentes, en África el hambre, la guerra y el exterminio y en el denominado primer mundo el principio del fin de la era de la llamada sociedad del bienestar. El capitalismo campea a sus anchas, imponiendo su norma y el como entiende el orden económico, social y mundial.

Es la llamada globalización impuesta bajo el criterio de unos dementes plenos de ambición y deformadores de la ética y la moralidad con su forma de estructurar, ver y mal entender la libertad, la democracia y la economía. Estos oligarcas modernos herederos y continuadores del hacer de los antiguos, bien enseñados y aprendidos utilizan las mismas artes para dominar el panorama humano y entre estos medios se encuentran, como siempre han estado, para controlar y encarrilar, actuando de herramienta del poder; la religión, la patria y el circo.

Cada una de ellas con su parafernalia y estética que jamas resuelven los problemas de la humanidad sino que mas bien son un problema en si mismos que embrutecen a la sociedad. En lo divino y religioso Judíos contra Musulmanes, Cristianos contra musulmanes y judíos, Budistas contra Hinduistas... todos/as contra ellos/as mismos/as y a la vez contra todos/as... una Puñetera demencia. Y las patrias, hay las patrias, sobre todo las oficiales, la de algunos que no la de todos y todas, las fundamentadas y nacidas de los poderes de las realezas de la época medieval y que se han ido estructurando y desarrollando hasta el día de hoy. Se lucha por ellas, se las vanagloria y se pierde la vida por defenderlas o extenderlas, por protegerlas sin que nadie mancille su honor. Su romanticismo nos encandila, buscando en su seno emocional, que nada tiene de real, la solución o el olvido de la veracidad. El poderoso se aprovecha de ellas para ejercer su autoridad a la vez que amasa su fortuna que dulcifica sobremanera su malvado existir, tapando con sus nombres las vergüenzas que asolan sus territorios.

Dios y la nación lo primero, lo demás no importa. Morir y matar con honor que el altísimo y vuestro país os lo recompensaran. Mientras los suelos se llenan de cadáveres sembrados en el nombre de Dios (llámese Ala, Cristo, Jehova o como nos venga en gana) y de la patria, da igual cual. Pero no nos engañemos y que no nos engañen, lo cierto, lo veraz, lo que les interesa es el poder y la opulencia. Y los y las ciudadanas recogiendo siempre mensajes tergiversados a la vez que envenenados. Viviendo o malviviendo según el lugar donde haya tocado nacer.

Y mientras el circo va actuando y nos va divirtiendo a la vez que encandilando. Antes gladiadores hoy el fútbol y el chisme nos despistan de la veracidad. ¡Que obscenidad! nos trae el capital manejando, diluyendo y superando el actual sistema de estados en todas sus formas sean democráticas o no, legislando en su pro, ejerciendo el mandato casi absoluto ahora que no tiene rival, salvo el mismo y algún que otro nefasto poder, ya que nadie, ni la derecha, ni la izquierda, ni el centro, ni muchísimo menos los totalitarismos de cualquier signo en versión nueva o vieja, han sabido ser la esperanza de una tierra que seguro quiere cambiar, ¿o si lo tiene? Ojo que siempre hay quien nos quiere superar o tal vez rivalizar. La historia, aprender de ella para no repetir, pero no la miramos o mejor no la examinamos.

Pasamos por encima de ella repitiendo sus errores, volviendo a hacer lo que no debemos, lo que ha quedado claro que si lo volvemos a reiterar, el mundo no va a dejar de sufrir. ¿Sera esto lo que le interesa a las élites? El malvivir de muchos lleva a la desmesura, el derroche, la lujuria y el abuso de poder de unos pocos, que encima se presentan como escaparate de la decencia y el buen hacer amen de defensores de la libertad, el orden y la seguridad en el orbe. ¡Que hipocresía maldita!. El siglo XXI lleva su tiempo caminando. Lo que salga de el, si es que le dejamos o le dejan terminar su andadura, sera el éxito o el fracaso del buen o el mal hacer del ser humano. Todos y todas somos pues, responsables de que este cuento tenga o no un final feliz.

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