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Las ballenas jorobadas 'susurran' a sus madres para estar a salvo de las orcas

EP - Miércoles, 26 de Abril de 2017 - Actualizado a las 10:10h

Ballena jorobada.

Ballena jorobada.

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Ballena jorobada.

PAMPLONA.- Las ballenas jorobadas recién nacidas "susurran" a sus madres para evitar ser oídas por las orcas, según ha descubierto un equipo de investigadores. Las grabaciones --las primeras obtenidas a partir de etiquetas directamente atadas a las ballenas-- se publican en 'Functional Ecology'.

Ecologistas de Dinamarca y Australia usaron etiquetas temporales en las madres jorobadas y sus crías en el Golfo de Exmouth, en el oeste de Australia, para aprender más sobre los primeros meses de la vida de estos animales.

Según la autora principal, Simone Videsen, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, no se sabe casi nada acerca de las primeras etapas de vida de las ballenas en estado salvaje, pero son cruciales para la supervivencia de las crías durante la larga migración a sus tierras de alimentación.

"Esta migración es muy exigente para las crías jóvenes, que viajan 5.000 millas a través de aguas abiertas en mares agitados y con vientos fuertes. Saber más acerca de su crianza nos ayudará a entender qué podría interrumpir este comportamiento crítico, así podemos diseñar esfuerzos de conservación de manera más efectiva", plantea.

Las ballenas jorobadas pasan su verano en las aguas ricas en alimentos de la Antártida o el Ártico y en el invierno emigran a los trópicos para reproducirse y aparearse. Sin embargo, en aguas tropicales como el Golfo de Exmouth, las crías deben ganar tanto peso como sea posible para embarcarse en su primera migración épica.

Junto con colegas de la Universidad de Murdoch, en Australia, Videsen marcó a ocho terneros y dos madres. Para capturar los débiles sonidos de los terneros, usaron etiquetas especiales desarrolladas por la Universidad de St. Andrews, en Escocia. Las etiquetas se atan a las ballenas mediante ventosas y graban los sonidos emitidos y escuchados por las ballenas, junto con sus movimientos, hasta 48 horas antes de desprenderse para flotar en la superficie.

El estudio encontró que las madres y las crías pasan cantidades significativas de tiempo de lactancia y descanso. Las grabaciones también revelaron que las ballenas jorobadas recién nacidas se comunican con sus madres usando gruñidos y chillidos íntimos, muy alejados de la canción alta y obsesiva de la ballena jorobadas macho.

EL RUIDO DE LOS BUQUES PUEDE ALTERAR SU COMUNICACIÓN Los datos mostraron que estas llamadas tranquilas ocurrían generalmente mientras que las ballenas nadaban, sugiriendo que ayudan a la madre y a la cría a mantenerse juntos en las aguas oscuras del Golfo de Exmouth. "También escuchamos un montón de sonidos de fricción, como dos globos que se frotan juntos, que creemos que era la cría empujando a su madre cuando quería mamar", dice Videsen.

Esta comunicación silenciosa ayuda a reducir el riesgo de ser oídas por las orcas cercanas. Esta experta explica: "Las orcas cazan a las jóvenes crías jorobadas fuera del Golfo de Exmouth, por lo que, llamando suavemente a su madre, es menos probable que la cría sea escuchada por las orcas y se evite atraer a los machos jorobados que quieren aparearse con las hembras cuidadoras".

Los hallazgos ayudarán a conservar este importante hábitat de ballenas jorobadas y, crucialmente, asegurar que estas aguas de cría se mantengan lo más silenciosas posible. "De nuestra investigación, hemos aprendido que los pares madre-cría son susceptibles de ser sensibles a los aumentos de ruidos de los barcos. Debido a que la madre y el ternero se comunican en susurros, el ruido de los navíos podría enmascarar fácilmente estas llamadas tranquilas", relata.

Hay dos grandes poblaciones de ballenas jorobadas, una en el hemisferio norte y la otra en el sur, las cuales se reproducen en los trópicos durante el invierno y luego migran al Ártico o Antártico durante el verano para alimentarse. Las ballenas jorobadas son lentas en la reproducción, con un embarazo que dura alrededor de un año, y las crías --que miden unos cinco metros al nacer-- permanecen con sus madres hasta que tienen un año. Durante sus primeras semanas de vida, pueden crecer hasta un metro por mes.