¿Qué importancia se le da a una mascota?

Sinuhe Ruiz Garcia - Jueves, 27 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

En la noche del viernes día 21 de abril, se me presentó una situación que nunca me había pasado y espero no se repita. De vuelta a casa me encontré en la calle Ochagavía (final del parque de los Enamorados) unos ladridos que me llamaron la atención. Venían del interior de un coche aparcado. Me detuve para ver de qué se trataba y me encontré con un perro encerrado en un maletero no muy grande. Acto seguido saqué mi teléfono móvil y di aviso a la Policía Municipal de Pamplona a las 22:28 horas. Les conté la situación, di los datos del vehículo y dónde se encontraba aparcado. Su respuesta fue que tardarían en llegar al lugar.

Me dirigí a mi casa y acto seguido volví a bajar a ver si el dueño o la Policía habían ido. La cosa seguía igual, nadie aparecía salvo vecinos del barrio que miraban el coche al escuchar los ladridos y aullidos del perro y no hacían ni amago de sacar el móvil...

Pasada ya una hora volví a llamar a la Policía Municipal para ver si habían contactado con el dueño. Su respuesta fue que estaban muy ocupados, que bajarían cuando pudiesen. A mi parecer, tanto la Policía como los vecinos verían normal esa situación, un perro encerrado en un coche sin ninguna ventanilla algo bajada para que le entrase algo de aire. Yo decidí no marcharme a casa hasta que apareciese la Policía Municipal y saber qué pasaría con el pobre perro. A las 00.05 una patrulla se presentó en el lugar, comprobaron que el coche estaba cerrado y volvieron a pasar los mismo datos que pasé yo en mi llamada (matricula, marca, modelo y color).

Acto seguido, en vez de romper el cristal y liberar al perro, al cual se le veía desesperado, fueron al domicilio del dueño. ¿No sería más fácil liberar al perro, que vete a saber desde qué hora está encerrado? Solo espero que el perro saliese sin ningún daño y que el dueño tuviese una severa multa por semejante acto. Y para acabar, ¿por qué le dio tan poca importancia la Policía a ese aviso? Hablábamos de una vida, no de una lata tirada en la acera.