De frente

Vivir más, pero ¿hasta cuándo?

Por Félix Monreal - Jueves, 27 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Como a tantas otras personas de edad avanzada, mi padre lo primero que buscaba en el periódico era la página de esquelas. Pensaba yo que lo hacía empujado por tener noticias, aunque fueran póstumas, de viejos conocidos, de vecinos o de parientes lejanos;por poner rostro a esas letras gruesas que encabezan una relación prolija de familiares que ayudan también a la identificación del difunto. En parte, era así;pero había más. Para mi padre -y pienso que también para muchos otros- lo verdaderamente relevante de ese recuadro de despedidas y requiescat in pace era la edad del fallecido, la búsqueda de un termómetro vital que marcaba una estadística de esperanza de vida. “Hay tres de más de noventa años...”, suspiraba mientras cavilaba en silencio.

La información que contienen las esquelas corrobora lo que dicen los recientes informes sobre Salud Comunitaria de Navarra: que aumenta la longevidad día a día y que ya supera los ochenta años en los hombres y roza los noventa en las mujeres. Pongo los ejemplos recogidos ayer de las páginas de los dos periódicos locales: entre los fallecidos, una mujer ya centenaria y un hombre y dos mujeres más frisando los cien años.

Los avances en medicina y también la mayor concienciación en materia de prevención ayudan a la salud. Crece la esperanza de vida pero aumenta, también en la misma proporción, la inquietud sobre cómo viviremos ese periodo de prolongación: si el sistema podrá hacer frente a las pensiones, a las necesidades de los dependientes, a las personas que se quedan solas... Incluso, yendo un poco más lejos: ¿alguien se ha parado a pensar qué pasa con los ancianos cansados de su existencia, que dan por agotado su ciclo vital y no quieren vivir por vivir? Conseguida, parece, la fórmula para sumar años, también habría que plantearse la opción de morir mejor, de dejar escrito, en fin, el epitafio de tu propia esquela.