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audiencia provincial de navarra sección 1ª

Cinco años de cárcel por abusar sexualmente de dos menores a las que conoció en Facebook

En mayo de 2015 se aprovechó en Pamplona de ellas, de 13 años, al estar ebrias

Enrique Conde - Jueves, 27 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Dos personas, ante la página de inico de Facebook en el ordenador.

Dos personas, ante la página de inico de Facebook en el ordenador. (Archivo)

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Dos personas, ante la página de inico de Facebook en el ordenador.

pamplona- La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado a cinco años de cárcel a un vecino de Berriozar, ecuatoriano y de 22 años, Cristian Antonio J.V., por abusar sexualmente de dos menores, una de ellas con penetración, ambas de 13 años y a las que conoció en Facebook. La sentencia, que no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, impone una orden de alejamiento de 300 metros y durante 5 años, el mismo tiempo de libertad vigilada y 30.000 euros de indemnización. Al acusado se le condena a cuatro años por abusos sexual con penetración sobre una menor con la que chateaba en la red social de contactos y a otro año por tocamientos a su prima, de la misma edad. Según los hechos probados, el procesado inició en abril de 2015 un contacto con una compatriota, menor de 13 años y de Pamplona. Ya en mayo, a las 23.00 horas, esta y su prima se encontraban en casa cuidando a la hermana menor de la primera, ya que sus padres no estaban en casa. Entonces la chica contactó a través del Messenger con el acusado, le dijo que estaba aburrida y le propuso salir. Así quedaron cerca de un instituto de la capital hacia la una de la mañana y a la cita acudieron las dos menores y el acusado, sin que hasta entonces se conocieran. Las chicas le dijeron al acusado que tenían casi 15 años (él declaró que le dijeron que iban a cumplir 18) y acudieron a un supermercado a comprar alcohol, en concreto una botella de whisky y otra de una bebida energizante. Los tres bebieron alcohol y dado que ellas no estaban acostumbradas a hacerlo, “empezaron a marearse”. Hora y media después, el acusado las acompañó a su domicilio mientras las besaba. Al llegar a la cama, las menores se tumbaron y ninguna recuerda nada más de lo que pasó hasta que llegaron sus padres, pero la sentencia entiende acreditado que el procesado se aprovechó de la inconsciencia de las chicas para cometer los abusos.

Los progenitores aparecieron en casa sobre las 4.20 horas, con el procesado ya fuera del domicilio, y se encontraron a las chicas tumbadas encima de la cama, semidesnudas, con restos de vómito y gritando que la habían violado. Las dos dieron positivo en alcohol, una de 2 gramos por litro en sangre y la otra de 0,6. La menor que sufrió el abuso más grave sufre un trastorno de estrés postraumático del que tuvo que ser tratada en un centro especializado. Las pruebas de ADN obtenidas del cuello y de los pantys de las chicas son coincidentes con las del acusado.

VEROSIMILITUDEl tribunal considera que no hay ningún motivo espurio para cuestionar la credibilidad de las menores, cuyo relato viene a ser corroborado por otras pruebas como las médicas, que describen la existencia de lesiones, y en las declaraciones de los testigos (padres y policías) que relataron cómo se encontraban las menores cuando fueron halladas en las camas. La Sala recuerda que en este caso “nos encontramos ante un supuesto de ausencia de consentimiento inicial de las menores, al carecer de voluntad para prestarlo, aprovechándose el acusado del estado de embriaguez que presentaban para realizar los actos atentatorios contra la libertad sexual”.