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“Los 360.000 € que me transferí de la empresa me los fundí en alcohol, drogas y clubes”

Piden entre once meses y ocho años de cárcel al contable de una empresa que se hizo transferencias para saldar deudas

Jueves, 27 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Vista exterior del Palacio de Justicia de Navarra.

Vista exterior del Palacio de Justicia de Navarra. (UNAI BEROIZ)

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Vista exterior del Palacio de Justicia de Navarra.

“He estado 2 años en el paro, vendí el coche y solo pude pagar 1.400 € de lo que debo y ahora cobro renta básica” ACUSADO

PAMPLONa- Era el contable de una empresa del sector alimentario, tenía por tanto acceso a todas las cuentas de la firma, de apenas 20 empleados, y plena disponibilidad de los fondos. Nadie sospechó nada durante años de su gestión, a pesar de sus ausencias raramente justificadas del trabajo, pero entre 2009 y 2014 este hombre perforó un agujero enorme en las finanzas de la mercantil pamplonesa. Ahora, le reclaman más de 360.000 euros, además de los 11 meses de cárcel que le pide la fiscal por apropiación indebida continuada. La pena solicitada responde a que el Ministerio Público solicita que se le aplique la eximente incompleta por consumo de alcohol y drogas, sustancias que le afectaban según el informe forense de modo severo en sus facultades y razonamiento. La acusación particular desestima dicha eximente y solicita ocho años de cárcel.

El procesado, juzgado ayer en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra, reconoció que durante cinco años efectuó de manera habitual transferencias a su cuenta personal. Incluso envió dos veces cantidades directamente a una chica que trabajaba en un club de alterne. Dichas salidas de dinero no tenían correspondencia alguna con su trabajo, sino que servían para sufragarse el alcohol, la cocaína y los clubes de alterne que frecuentaba, una vorágine de la que, según confesó entre sollozos, le era imposible salir porque ya se había convertido en algo enfermizo.

El acusado, vecino de la comarca de Pamplona, llegó a la empresa en 2009 tras haber trabajado como contable en otras dos sin tacha en su historial. Dice, sin embargo, que ya arrastraba antecedentes por el consumo abusivo de sustancias y que, a partir de 2010, recayó. “Durante un par de años estuve bien, controlado por mis padres, viviendo con ellos, con la tarjeta de crédito consignada... Pero me dejaron la tarjeta para hacer un viaje y, a partir de ahí, volví a consumir a lo bestia y me tuve que ir de casa. Lo que me transferí de la empresa no eran gastos ni nada de mi trabajo. Eran transferencias sin sentido, lo hacía por inercia, con conceptos en los que ponía lo primero que se me ocurría”. Normalmente eran cantidades pequeñas, difíciles de detectar, pero conforme avanzaron los años de consumo llegó incluso a los 12.000 euros de transferencia de golpe para pagarse varios servicios. Fue en su último día de trabajo. El 28 de febrero de 2014, cuando se tiró en un club hasta las 12 del mediodía y tuvo que abrir la empresa para sacar las claves de la tarjeta y poder pagar todo lo gastado.

NO ACUDÍA AL TRABAJOAntes de esa fecha, la Policía ya había tenido que acudir a su casa para comprobar si estaba en buen estado porque no había ido a trabajar. Previo a su salida de la empresa, el gerente de la misma ya había detectado sus problemas. Trató de ayudarle y le recomendó tratamiento especializado. Pero el acusado regresó a las andadas. Hasta que la situación se hizo insoportable. Tras su despido, envió un email a la empresa pidiendo perdón y transfirió 1.400 euros que sacó de vender un vehículo para reparar lo que pudo y cobró dos años el paro. Le queda una fortuna por devolver. Ahora cobra la renta básica. Harto complicado se hace que reintegre sus cobros indebidos. - E.C.