entre el 20 de mayo y el 3 de junio

Dna Ecopolítica, comunidad y futuro

El Festival de Danza Contemporánea de Navarra da un salto de altura en su segunda edición con 15 espectáculos que entre el 20 de mayo y el 3 de junio mostrarán la diversidad de lenguajes artísticos que confluyen en las artes del movimiento.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar. Fotografía Patxi Cascante - Viernes, 28 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El bailarín navarro Martxel Rodríguez, nominado al Max 2017, durante la muestra de ‘Oskara’ que ofreció ayer a los medios.

El bailarín navarro Martxel Rodríguez, nominado al Max 2017, durante la muestra de ‘Oskara’ que ofreció ayer a los medios. (Patxi Cascante)

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El bailarín navarro Martxel Rodríguez, nominado al Max 2017, durante la muestra de ‘Oskara’ que ofreció ayer a los medios.Isabel Ferreira, directora del DNA, ayer junto al cartel.‘Sinestesia’, de Iron Skulls.Artistas inflamables.
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“Hay artistas de distintas procedencias y diversidad de cuerpos, de capacidades y de lenguajes”

asistir a una presentación de Oskara, aunque sea breve, provoca una reacción emocional y física. Se eriza el vello por la sobrecogedora capacidad del bailarín para crear un sinfín de movimientos desde el suelo con el único acompañamiento de un aurresku. Es lo que regaló ayer a los medios el bailarín navarro Martxel Rodríguez, nominado a un Premio Max 2017 como mejor intérprete de danza, al finalizar la presentación del DNA, el Festival de Danza Contemporánea de Navarra. Un programa que, en su segunda edición, la primera dirigida por Isabel Ferreira, explorará los distintos lenguajes, estilos y propósitos que confluyen en las artes del movimiento. Será entre el 20 de mayo y el 3 de junio de la mano de 15 espectáculos procedentes de todo el mundo que se pondrán en escena en nueve localidades: Pamplona, Barañáin, Huarte, Noáin, Villava, Lesaka, Aoiz, Alsasua y Tudela.

En su segunda edición, DNA se ubica en primavera, en las proximidades del Día Internacional de la Danza, y realiza una decidida apuesta por la diversidad. Su presupuesto es de 104.000 euros y las credenciales del proyecto diseñado por Ferreira se apoyan en los conceptos de ecopolítica, comunidad y futuro. Las últimas tendencias internacionales y la creación local se encuentran en una programación que “busca generar distintas miradas y discursos”, así como crear nuevos públicos, explicó ayer el director general de Cultura del Gobierno foral, Fernando Pérez. La danza se fusiona con distintas disciplinas como el cine, el videomapping, la música o la ciencia. La mirada de larga distancia de artistas de Taiwán, Estados Unidos, Brasil, Suiza, Congo y Portugal convivirá con las propuestas de creadores de Navarra, la CAV, La Rioja y Catalunya. En definitiva, se trata de apoyar la “visibilidad y desarrollo de las artes escénicas”, la “promoción propia de la danza” y “los procesos creativos”, ya que no solo habrá exhibición, sino también residencias, encuentros, talleres y conversaciones abiertas al público. Las entradas están a la venta en las taquillas de los espacios que albergarán las actividades y en la web del festival (festivaldna.com), donde se puede encontrar toda la información.


un mundo por explorarTres meses han pasado desde que Isabel Ferreira obtuvo el puesto de directora del DNA en el concurso convocado por el Ejecutivo a tal efecto. Un tiempo “frenético” en el que, pese a reconocer que no ha dispuesto de mucho tiempo, la programadora ha trazado un cartel “suficientemente atractivo”, con el objetivo de combinar “la calidad y la experiencia artística con la innovación y la accesibilidad para llegar a un público lo más amplio posible”. Para ello, Ferreira se ha decantado por la diversidad. “En el programa hay distintas procedencias, con artistas de los cinco continentes, pero también diversidad de cuerpos, de capacidades, de estilos, de lenguajes”, de modo que queda claro que la danza contemporánea “tiene mil y una forma de manifestarse”. Algunas de ellas centradas en la manifestación del puro movimiento, otras que cuentan historias, algunas que buscan la espectacularidad y también están las que huyen de los focos y de los espacios convencionales, lo que demuestra que es “un mundo por explorar”.

Como ejemplos de esa diversidad, la directora habla de Oskara Plazara, un trabajo de danza y cine en el que los bailarines de la compañía vasca Kukai Dantza se integran con el documental realizado por los navarros Iñaki Alforja y Pablo Iraburu. En escena el 20 de mayo en el centro Iortia de Alsasua y el 28 en el Auditorio Barañáin. También en este apartado se enmarca Sobre ruedas, montaje surgido de la colaboración de la compañía Kon Moción, dirigida por la coreógrafa Becky Siegel, y AMIMET, de la Ribera, uno de los primeros conjuntos de danza en silla de ruedas del Estado, que podrá verse el 21 de mayo en Aoiz, el 2 de junio en Barañáin y el día 3 en el Teatro Gaztambide de Tudela. Asimismo, el 25 de mayo (avenida Carlos III, Pamplona), el 27 (Ciudadela) y el 28 (Molino de San Andrés, Villava), danza y artes plásticas tomarán forma en Árboles, ejercicio de reflexión acerca del deseo de permanencia y una invitación a invertir la ecuación espacio-tiempo, creado y coordinado por la brasileña Clarice Lima, que involucrará a medio centenar de personas en esta propuesta de calle.

Diversidad es, asimismo, la materia de la que está hecha more more more... future, que se acerca más a un concierto de rock que a un espectáculo de danza y que permitirá disfrutar en Pamplona (Gayarre, 25 de mayo) del trabajo de Faustin Linyekula, natural de la República Democrática del Congo. “Es una de las obras más destacadas de la programación, estreno el Estado y, por cosas del destino, será el Día Internacional de África. Para mí es muy satisfactorio empezar mi dirección artística con un coreógrafo que me gusta tanto y con la danza africana contemporánea, que es de altísimo nivel”, apuntó Ferreira, que cerró este capítulo mencionando a la maestra de la danza contemporánea Martha Graham, cuya compañía estará en el Gayarre el 30 de mayo.


urgencias medioambientalesEl festival se vertebra, además, en torno a tres líneas de pensamiento: la ecopolítica, el futuro y la comunidad. En el primer caso, “me interesa mucho la relación entre la danza, la naturaleza y el paisaje y sus posibles reverberaciones en la construcción de una actitud más responsable frente a las urgencias medioambientales;cómo el arte puede ser un arte de concienciación”, indicó Ferreira. En ese sentido, hay varias obras que tocan esta temática, caso de Transoceánica, la propuesta que las navarras Carmen Larraz y Uxue Montero terminarán de montar en una residencia en la casa de cultura de Aoiz, que acogerá el estreno el 2 de junio. “Parte de la reflexión sobre cómo la injerencia humana transforma el paisaje exterior y también el interior de cada uno”, agrega la directora, que también mencionaExtraños mares arden, de Laida Azkona y Txalo Toloza, el 26 de mayo en el centro cultural de Noáin. Se trata de un “documental escénico/poético que nos cuenta la transformación de los paisajes, los cuerpos y las gentes del desierto de Atacama en su relación con los dueños de los yacimientos mineros”. Por último, Rice, de Cloud Gate Dance Theatre, compañía dirigida por Lin Hwai-Min que combina la danza con la meditación, las artes marciales, el ballet, la caligrafía y el Chi-Kung y que, en esta ocasión, refleja la transformación del paisaje de un pueblo de Taiwán acometida por los granjeros cuando cambiaron el uso de fertilizantes por el cultivo ecológico. El 20 de mayo en Baluarte.

En cuanto al futuro, la idea de incertidumbre global planea sobre Anarchy, pieza en la que Societat Doctor Alonso hace un llamamiento a actuar. En Katakrak el 20, 22 y 23 de mayo. Y sobre los suizos Gilles Jobin, que en Força Forte fusiona la danza con las tecnologías de realidad aumentada y los adelantos de la física cuántica. En Sinestesia(27 de mayo, Noáin), Iron Skulls presenta un mundo postapocalíptico con danza, acrobacia y hip hop. La idea del futuro estará presente también en la charla sobre el porvenir de la danza que se celebrará el 24 de mayo en Katakrak.

El concepto de comunidad es el tercer pilar. “En un festival tan importante como tener un buen programa es generar encuentros para conversar, colaborar, divertirnos y conspirar juntos”, dice Ferreira. De ahí las cuatro residencias previstas: CoLABoratorio, que comenzará mañana en el Centro Huarte con siete artistas que a lo largo del certamen interferirán con distintas acciones en diversos espacios;la ya citadaTransoceánica;Homem Torto, con el brasileño Eduardo Fukushima en Lesaka, y Coin-çi-danses, de Artistas Inflamables, en el Auditorio Barañáin. Por último, dos encuentros. El primero, acogerá entre el 20 y el 24 de mayo el Programa de Expansión Artística, un proyecto que quiere generar un diálogo entre las artes vivas y el mundo económico cultural con herramientas de innovación y newmanagement. Y la cita con directores de festivales de videodanza de Iberoamérica que DNA auspiciará el 1 y 2 de junio.

mañana en barañáin

‘Vuelos’, de Aracaladanza. Fuera del DNA, pero coincidiendo con el Día Internacional de la Danza, el Auditorio Barañáin acogerá mañana, sábado, a las 18.00 horas, la representación de Vuelos, un espectáculo de danza contemporánea para público infantil y familiar con el que Aracaladanza pretende alentar el disfrute de todos los sentidos, convirtiéndolos también en herramienta subversiva que contribuya a cambiar el mundo.