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OSASUNA la actualidad

Suspenso en Primera

análisis la deriva de la directiva con el banquillo y el bajo rendimiento del equipo han dictado sentencia

Javier Saldise / Mikel Saiz - Viernes, 28 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Petar Vasiljevic, junto a Javi Ramos, a su llegada ayer a la estación de Pamplona.

Petar Vasiljevic, junto a Javi Ramos, a su llegada ayer a la estación de Pamplona. (Mikel Saiz)

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Petar Vasiljevic, junto a Javi Ramos, a su llegada ayer a la estación de Pamplona.

pamplona- El presidente de Osasuna, Luis Sabalza, dijo en el Camp Nou, en su primera reflexión tras consumarse el descenso, e insistió ayer en Pamplona, que no habían acertado en el tema de los entrenadores. Esta afirmación sincera -en un discurso emocionado el miércoles, con más sosiego ayer- es tanto como asumir la gran metedura de pata de la temporada. La indudable falta de acierto en la gestión deportiva por parte de la directiva se ha erigido en el factor de desestabilización y en el principal error de esta Liga. Y hasta el presidente, poco amigo de la autocrítica como el resto de sus directivos, ya no lo puede regatear más.

La junta no creía en Martín ni cuando él y los jugadores fueron los que lograron el ascenso y metieron al club en la senda de la salvación económica, y a esa falta de confianza había que darle una solución más o menos rápida. Sin comprensión del grupo ni intenciones de comprenderlo -la cohesión de técnico y jugadores-, el recambio de Martín tenía también un calado anímico que no se contempló en el relevo porque no se había visto o se prefería no verlo -un ascenso peculiar necesita cuidar más detalles-. La directiva se inventó una excusa para liquidar al entrenador del milagro y trajeron a otro con nombre e historial, Joaquín Caparrós, pero con el arroz pasado, ni un pellizco de complicidad con el vestuario. El técnico andaluz fue un agujero negro en el campeonato que se marchó con cero puntos en el equipaje. Los finiquitos de los técnicos tampoco han hablado de una gestión brillante -a doblón ha salido esta fiesta-.

La designación de Vasiljevic como tercer y último entrenador ha sido una huida hacia adelante, el ultimo parapeto en el que se ha refugiado esta directiva a la que le gusta mirar desde muy lejos la cosa deportiva, como si no fuera con ellos, para que salpique poco. El actual técnico, sin experiencia, no ha hecho sino confirmar que este cometido le venía grande tras una aparente agitación del grupo con su llegada.

Había que salvarse, pero la diferencia de puntos con la salvación cuando fue relevado Martín a la que hay ahora con Vasiljevic ha aumentado -de tres a 12-. Ha habido demasiado barullo en el banquillo para un proyecto cortito en posibilidades.

planificación y objetivosHay demasiados intereses de por medio, excusas y escudos para la autoprotección, como para que alguien proponga una explicación creíble y poco interesada de la defectuosa planificación deportiva de este campeonato. La directiva ya ha dicho en varias ocasiones que ellos no han sido y han mirado a los técnicos -al que le tocara-, pero el hecho es que la plantilla no ha llegado ni de lejos al aprobado.

No puede haber brillo individual en una Liga que acaba con este descenso estrepitoso, con una cifra ridícula de puntos -18 por ahora-, y el papel de todos los fichajes queda en entredicho porque no les ha alcanzado para el logro del objetivo deportivo principal. No cabe duda de que Sergio León ha encandilado con su calidad en la definición, pero en este Osasuna va a tener más recorrido la abnegación y el carácter de hombres como Fausto, un tipo que se puede quedar aquí todo el tiempo que quiera, o incluso Oriol Riera, que sabía más que muchos lo que es Osasuna y, al margen de los problemas físicos, ha desaparecido con demasiada facilidad de las alineaciones. Se han utilizado hasta el momento 35 jugadores, otro dato que habla de la búsqueda sin saber lo qué.

La calidad de la plantilla no ha ofrecido la capacidad suficiente para competir en este campeonato, pero en la configuración del grupo ha reinado la tradicional confusión de estos rectores. No se ha querido gastar mucho porque era mejor pagar la deuda -toda la deuda se ha ido viendo-, pero con el paso de las jornadas se ha ido constatando -oh sorpresa- que como se paga de verdad la deuda es siguiendo en Primera y entonces era tarde para mantenerse... Este Osasuna ha sido un frenesi con la brújula dando vueltas. En la forma y en el fondo, un equipo profesional no puede ser regido por un animoso grupo de aficionados. Ser club deportivo y estar en competiciones profesionales no encaja. Estar entonces abducido por profesionales, tampoco.

coladero y lesionesEn lo más puramente competitivo, Osasuna no ha acertado tampoco con la tecla del entramado defensivo, de la solidez como grupo que va más allá de la labor específica de los zagueros. A falta de cuatro encuentros, bastantes minutos en juego aún, Osasuna ha encajado 82 goles. El conjunto rojillo ha sido un auténtico coladero, ha roto su estadística en esta faceta porque no ha habido partido en el que no le hayan marcado. Han jugado cuatro porteros, pero la llegada de Sirigu, uno de los tres fichajes de invierno, tampoco remedió nada.

Cuatro lesiones graves de otros tantos jugadores, además de numerosos percances en forma de percances musculares y articulares, obligatoriamente han tenido que pasar factura en el rendimiento general. A Javier Flaño se le ha visto en dos partidos y a Digard en tres. Miguel Flaño dejó la aventura en diciembre y Tano se partió ante el Real Madrid, también a principios de año. Jaime ha sido un Guadiana en sus comparecencias por problemas musculares, a Fausto le tuvo ko demasiado tiempo otro percance similar y Oriol también se perdió un mes de Liga por un esguince de tobillo. Berenguer, Roberto Torres, ahora Unai y David García tampoco han tenido la continuidad deseada por un variopinto listado de males. Vujadinovic y Raoul, que llegaron en enero, han estado más tiempo lesionados que en danza. La salud ha jugado en contra, también.