José Lainez y Concha Martínez coreógrafos y bailarines

“Hay que estar loco para vivir de la danza, y para crearla hay que seguir siendo niño”

Dicen ser “despistados”, y ayer se fueron “a hacer la compra” mientras se fallaba el Príncipe de Viana;un premio que reciben “contentísimos” por la danza

Paula Etxeberria Patxi Cascante - Sábado, 29 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Galería Noticia

“Cuando estábamos en pleno apogeo casi no teníamos espacios, actuábamos en frontones, donde fuera” “Lo que más falta hace en Navarra es crear circuitos para que la danza llegue a más gente, aquí y fuera”

PAMPLONA. ¿Cómo acogen este premio?

-Concha Martínez: Con mucha alegría, sobre todo por el reconocimiento a la danza;está muy bien que la danza de pronto salga para arriba.

-José Lainez: Estamos todavía nerviosos pero contentísimos, por nosotros y por la danza. Son muchos años los que llevamos luchando, desde el 69 que empezamos a coreografiar... No esperábamos el premio, había tanta gente tan importante... Todavía estamos asimilándolo.

¿Cómo ven hoy la danza contemporánea en Navarra? ¿Qué retos quedan pendientes?

-C.M: Yo creo que en este momento se están haciendo cosas interesantes, lo importante es que no esté la cosa parada. Lo que más falta hace es crear circuitos, porque espacios escénicos hay;cuando estábamos nosotros en pleno apogeo teníamos muy poco, actuábamos en frontones, donde fuera. Hoy en día ya hay espacios muy adecuados para la danza en Pamplona, y lo que se necesitan son circuitos para que los creadores y bailarines puedan presentar sus obras.

-J.L.: Cuando vinimos a Navarra no había nada de danza contemporánea, y lo que hay ha salido de la colaboración entre todos los bailarines y nosotros. Yo creo que la danza contemporánea no está mal en este momento, pero falta un empuje, no digo económico, sino de crear unos circuitos... Hay gente que está trabajando en cosas muy interesantes, falta que las creaciones las vea más gente, que lleguen a los pueblos, a otras localidades, de Navarra y de fuera.

¿Y cómo ven la conexión del público navarro con la danza contemporánea?

-C.M.: Siempre suele ser muy buena, yo veo al público reaccionar muy bien, y con cosas difíciles de ver.

-J.L.: Yo siempre la he visto bien, pero hay que seguir trabajando por acercar la danza al público, por llevarla a diferentes ubicaciones, no solo a espacios escénicos, también a la calle... Por acercarla a los niños, haciendo desde las escuelas un trabajo creativo, para que el niño llegue a la danza jugando.

Aunque son nacidos en Donostia, vinieron a Navarra en 1979, ¿qué les ha aportado esta comunidad, cómo ven su vinculación con ella?

-C.M.: Lo primero, nos ha aportado el poder trabajar. El tener un espacio como en su día el Conservatorio Pablo Sarasate, cuando el entonces director Pascual Aldave nos invitó a venir... para nosotros fue muy importante. Estábamos en ese momento en Barcelona, en el Instituto del Teatro, haciendo allí un trabajo muy profesional, y cuando vinimos aquí hubo que hacer todo ese trabajo de preparar a la gente, de ilusionarles;que no solo fuera venir a clase y adiós, hasta el día siguiente, sino que fuera algo más. Y ahí aportamos nuestro granito de arena.

-J.L.: Siempre digo que la parte más interesante de mis creaciones ha sido hecha aquí, en Navarra. Aparte de que me gusta mucho la provincia, por el clima, el paisaje... encontré aquí un grupo de personas, en el origen de Yauzkari, que entendieron muy bien lo que yo quería, yo entendí lo que ellos querían, me siguieron, yo les seguí, y fue una comunión entre todos. Si no, se habría ido todo a pique. Es un trabajo colectivo.

¿Qué es la danza para José Lainez y Concha Martínez?

-J.L.: Lo es todo para nosotros. Concha y yo tuvimos la suerte de tener unos profesores que nos enseñaron a amar a la danza, y a saber que la danza podía ser nuestra vida. Nos encarrilamos por este camino, primero como alumnos, luego como bailarines, luego como coreógrafos y luego como profesores... Hay que estar loco para vivir de la danza, y nosotros lo estamos. Es una locura sana, pero locura. Si no, es imposible. Es muy sacrificada, ¿eh? Y la danza, cuanta más fantasía tenga, mucho mejor. Entonces es una locura. Y nunca hay que olvidar que sigues siendo niño si quieres trabajar en la creación;si no, no hay ilusión, no hay sentimientos.