Argonauta

‘Osasun’

por Iñaki González - Sábado, 29 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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Son viejas piedras que una vez sirvieron para hacer castillos, palacios de provincia, casas solariegas que lucieron escudos con lanzas o espadas y hasta cañones y flores de lis, cruces, puentes y animales con cara de león. El emblema de la casa, que un tiempo pudo lucir bordados estandartes en campañas guerreras, alianzas que unieron nobles de Castilla, Aragón o de Navarra, en gloriosas cruzadas embriagadas de fervor cristiano, para combatir al sarraceno, al musulmán o al pagano impenitente. Son ya viejas piedras derrumbadas, donde el verde anida generando vida, simientes que trajó el viento, en esa plácida atardecida que funde los colores y en los días de lluvia, convierte en arcoiris

Son piedras talladas, cuadradas o redondas, con las que en los días de verano, soñábamos en ese juego de niños que pretende construir un mundo de palacios, castillos con almenas, príncipes y princesas y reyes con carruajes como aquel,el de Gervasio. Un carro con sus ruedas de madera ya herrumbroso que recorrió en un tiempo los caminos, cargado con la hierba , el trigo o las compuertas anilladas que aún resisten de pie esa vejez larga de cosechas de racimos de uva de las que salió un vino recio que envolvió de fragancias las tabernas. Que enredó el pensamiento los días de festejo, endulzó los corazones y ensanchó el alma.

Qué de cosas no hicimos cuando fuimos niños. Veo las ruedas de ese carro arrinconadas, pegadas a esas piedras que una vez fueron lienzo y torres de castillo y me viene el recuerdo de ese carro, que fue un día un barco , porque trajo Pedrito una sobrecama de su abuela y montó algo que pudo parecerse así como a una vela y se vistió de marino y capitán y nos llevó navegando por un mar de trigo, cabezas espigadas, que se movieron a merced del viento asemejaron olas y hasta tuvimos el arrojo de luchar contra las sombras, que alguien dijo si pudieron ser tiburones o ballenas.