Ser una persona íntegra

Luis Beguiristain - Domingo, 30 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Identidad, en su expresión más profunda, significa ser una persona íntegra. Idéntica a sí misma y fiel reflejo de su creador. Se dice que el ser humano es un reflejo del universo en pequeño. El universo que conocemos es el cuerpo de un ser gigante que abarca a todos los seres salidos de él. Cuando una persona decide ser ella misma necesita aislarse en un grado de todas las influencias que le requieren para que forme parte de la psicología limitada de otras personas que forman los diferentes grupos de la sociedad. El que busca su verdadera identidad ha de perfeccionarse progresivamente para ir logrando las cualidades positivas del ser humano. Lo más tonto (limitado) que puede existir es remarcar en el: “yo soy así”. Si no quieres evolucionar es por pereza. Uno ha de ir muriendo a sí mismo para integrarse en ese cuerpo gigante de la perfección. Entrar a experimentar esa tasa vibratoria peculiar. Pero el que abandona su propia identidad personal o carácter para alimentar a secciones (sectas de todos los colores) se pone al servicio de líderes que no se han preocupado de purificarse ellos mismos. Solo hay una identidad colectiva que merezca la pena: el perfeccionamiento progresivo de toda la agrupación de seres del planeta. Hoy se ha querido destruir el verdadero significado de la palabra poder. Se ha querido matar al espíritu de la vida y se ha afirmado que no existe el poder espiritual. Así pues, todos los que buscan la identidad en el plano material y de las formas están cometiendo el error de querer olvidarse de la auténtica identidad del ser humano: la espiritual. ¿Quién nos obliga a nacer y a morir? ¿El poder material o el poder espiritual? Aquella entidad que ya existía antes de ser creados los universos. Reflexión: ¿qué es tasa vibratoria vulgar y tasa vibratoria refinada? No basta pensar bien, hay que practicar técnicas buenas.