De lunes

Caravinagre

Por Pablo Gorría - Lunes, 1 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

y a no hay duda. Ni toros ni santo. Caravinagre es el icono sanferminero del siglo XXI. Así lo quieren los pamploneses y pamplonesas que han elegido al kiliki, esta vez visto por Maximiliano Cosatti, para protagonizar el cartel de las fiestas por tercera vez en los seis últimos años. ¿Dónde radica el éxito de Caravinagre? No lo sé. Ni siquiera es de los más antiguos de la Comparsa. Llegó hace solo 76 años con Verrugón, procedentes de un taller valenciano. Para entonces Patata y Barbas ya llevaban décadas en esa peculiar relación amor-odio de los kilikis con los txikis. En realidad, las figuras de la Comparsa nunca hasta ahora han tenido especial protagonismo en los carteles de fiestas. La primera vez que apareció el rey europeo en un cartel fue en 1903. Un kiliki, precisamente Barbas, se reflejó en el cuadro de Javier Ciga de 1920. Basiano repitió en 1929 con un bonito motivo de la Comparsa bailando en la plaza del Ayuntamiento. Curiosamente, fue en los Sanfermines de la Segunda República cuando gigantes, kilikis y cabezudos tomaron más protagonismo. Aparecieron, de una u otra forma, en los años 1931, 1932, 1934 y 1935. Lozano de Sotés inmortalizó al cabezudo Alcalde en 1941, justo el año en el que Caravinagre llegó a la Comparsa. Y pronto, ya en 1947, se hizo con un hueco en la cartelería sanferminera. Repitió en 1984, junto a otros colegas de la Comparsa, y en 1997 su rostro fue por primera vez el protagonista absoluto del cartel. En la última década ha arrasado. Aún tenemos en la retina el I want you for San Fermín con el que David Alegría ganó en 2012 o el Kilikón de Javier Erice de 2015. Y no solo en los carteles. Caravinagre da nombre a restaurantes y hasta es el protagonista de alguna novela. Cuando nos da por algo, somos bien tercos. Personalmente, me gustaría ver en el concurso del año que viene a algún otro kiliki, o mejor a alguna cabezuda como la Abuela con su paraguas o la Japonesa y su mirada de reojo. Más que nada para que Caravinagre, ese abusón, no se lleve todas las portadas.

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