Milenio

Primero de mayo

Por Javier Armentia - Lunes, 1 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Llega mayo con la anual demostración de que los trabajadores hemos perdido el rumbo y la conciencia de clase. ¡Oh! He dicho clase, perdónenme: debería haber dicho también proletarios. Aunque pueda chocar en su acepción clásica con el creciente fenómeno del autoempleo precario mal llamado emprendimiento y demás formas de esconder que lo que vendemos, que era y seguirá siendo nuestro trabajo, se paga mal y cada vez en peores condiciones. El 1 de mayo es el día del trabajo, de las trabajadoras y trabajadores, desde hace más de un siglo y viendo la encuesta de población activa como termómetro del estado de la cuestión, hoy deberíamos estar todo el mundo en la calle. Quizá tomando el país y no solo porque se nos ha hurtado derecho tras derecho con la excusa de una crisis que era robo y especulación financiera y que sigue siéndolo. Si sumamos el espectáculo de descomposición de los derechos democráticos que queda patente estas últimas semanas con la sucesión de escándalos, corrupciones, manejos y tramas mafiosas que forman lo que creíamos estado de derecho, sin que haya visos de que se quiera realmente poner freno y aplicar correctivos que recuperen transparencia y derechos, las manifestaciones de hoy deberían ser una marea ciudadana.

No lo va a ser porque, reconozcámoslo, hemos caído también en la trampa de culpabilizar a los únicos que alguna vez han luchado por los trabajadores, los sindicatos, que a veces se convirtieron también en parte del problema sin demasiada asunción de responsabilidad y promesa de retribución de lo robado. ¿Pero es que los bancos y la patronal son realmente quienes reivindicarán nuestros derechos como trabajadoras y trabajadores? Anda, no flipes y manifiéstate, es lo poco que nos queda.