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La otra crónica

Dos de los nuestros

Por Javi Gómez - Lunes, 1 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

el osasunismo será la fiel imagen de una afición que premia la meritocracia. No habrá una grada más entregada a quién se deja todo en el campo. A las personas que, aunque estén en el césped, te dan la impresión que podrían ser tus compañeros de localidad. Y dos de esos son Fausto Tienza y Javi Flaño. Dos de los nuestros.

A Javi Flaño y a Fausto Tienza te los puedes imaginar en la grada animando a Osasuna y dejándose la voz por el equipo

Seguramente Fausto Tienza ha tenido partidos mejores. Pero es que al centrocampista se le pueden reprochar lo que quieras menos que no se deja todo en cada partido. Ayer, tocado por un golpe desde casi el principio del partido, volvió a dar equilibrio a un equipo que sin él lo pierde. Y claro, cuando fue sustituido, ovación de las grandes. Y Fausto se emociona con esas cosas ya que no es el típico jugador al que se le ovaciona en los campos de fútbol de Primera. Pero es que El Sadar es diferente, es especial. Fausto se ha hecho de Osasuna y defiende la camiseta como si fuese su propia piel. “Una oferta muy buena y que deje mucho dinero a Osasuna tiene que venir para que yo me vaya. Estoy feliz”. Un jugador que piensa en el rédito económico del club. A lo mejor es que Fausto encaja tan bien en Pamplona porque él también es especial. Y, además, es un ejemplo claro que los de fuera pueden sentir tanto Osasuna como uno de aquí.

Parecido es el caso de Javi Flaño. El navarro sabe lo que ha tenido que pasar para llegar a asentarse en el primer equipo de Osasuna. Y cuando las cosas parecían ponerse de cara para el Noáin, pasando incluso a la historia con su gol en Sabadell, con ascenso incluido, se lesiona de gravedad en la rodilla. Ocho meses de calvario ha pasado. Pero Flaño ha pasado tanto que esto no le iba a parar. Y cuando saltó al campo, El Sadar se puso en pie y estalló en aplausos. Tres días después de descender, pero hay cosas más importantes. Si alguien defiende tus valores como lo hace Flaño cuando se pone la zamarra rojilla, las circunstancias dan igual, lo importante es rendir homenaje a quien se lo merece. Y uno que lo ha vivido desde pequeño, como Flaño, se le ponen los pelos como escarpias como los tenía ayer al acabar el encuentro.

Pero es que, si uno tira de imaginación, no le sería nada difícil imaginarse a Fausto o a Javi, bufanda en ristre, en la grada de El Sadar como dos más, dándolo todo, y eso es el reflejo que estamos ante dos de los nuestros. Y eso, en Pamplona, se valora más que un partido bueno o malo.