“Hasta que no le suceda algo más grave a un conductor no se tomarán medidas”

Los conductores se quejan de la falta de apoyo y reclaman más medidas de seguridad

K. García/M. Bernúes - Lunes, 1 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Los conductores Javier Peru y Carlos Villain, en la sede de ELA donde se celebró la entrevista.

Los conductores Javier Peru y Carlos Villain, en la sede de ELA donde se celebró la entrevista. (Foto: Iban Aguinaga)

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Los conductores Javier Peru y Carlos Villain, en la sede de ELA donde se celebró la entrevista.

“Cuando suben cuadrillas grandes es una indefensión si no quieren pagar” “Si se sancionaran estos hechos como se merecen, se lo pensarían 2 veces” “Denuncié una agresión que sufrí y la empresa no quiso apoyarme”

pamplona- “Me ha pasado que después de tener un altercado con un usuario, iba mirando continuamente hacia la parte de atrás por si venía a darme un puñetazo por la espalda. Sé que tiene riesgos, porque estaba conduciendo, pero hay situaciones que te generan miedo real. Creo que hasta que no suceda algo grave con uno de nosotros no se adoptarán medidas”. Así relataba Javier Peru una experiencia que tuvo en su puesto de trabajo, de la que salió bien parado pese al mal trago que pasó.

Cuando se ponen a contar anécdotas de su trabajo se relaja un poco el ambiente. Koldo recuerda que en una ocasión llegó a parar el vehículo y llamó a la Policía ante la actitud que tenían los agresores. “Acabé presentando una denuncia, pero la empresa no me secundó. Tuve que hacerlo solo”, se lamenta.

Para Carlos Villain, con el consenso unánime de sus compañeros, la línea nocturna más conflictiva en la N1, que va desde San Ignacio a Zizur Mayor, donde abundan las bajeras de jóvenes que van y vienen. “Cuando suben cuadrillas grandes es una indefensión total. Porque pasan sin pagar y no se les puede decir nada porque se enfrentan a ti. Y si les baja la Policía luego los encuentras al siguiente viaje en la misma parada, y entonces ya te la lían otra vez”, relata otro conductor, con una experiencia de 9 años en el turno de noche.

En su caso dice que ha llegado a sentir miedo. “He tenido insultos y de todo. Yo qué sé. Me han llegado a tirar huevos, me han llamado de todo... a otros compañeros les han vomitado encima. Normalmente sí que son cuadrillas de chavales. Van en grupo, se sienten respaldados por los amigos y entran hasta dentro con bebidas, fuman... hacen de todo. Que no es una agresión, pero también es algo muy incómodo”.

fumando y bebiendoOtro compañero del nocturno, que también prefiere mantener el anonimato, relató alguna de sus experiencias. “Se ponen a fumar. No solamente tabaco. Fuman drogas. Si viene un policía, solamente por el olor que hay, pueden averiguar quién está tomando drogas. Se ponen a beber dentro, con botellas de cristal y hacer sus necesidades dentro del autobús. Si quieren los pillan, pero no pasa por desgracia”.

Cuando se encuentran en esta situación optan por la precaución. La empresa les dice que eviten los enfrentamientos, pero muchas veces es inevitable. “Yo no puedo decirle a uno de ellos, oye, deja de fumar. Es que al fin y al cabo yo no soy un policía. Estoy trabajando, intento llevar a los viajeros y cobrarles, punto pelota. Hay unas normas que hay que cumplirlas, y si el incumplimiento se sancionara como se tienen que sancionar la gente se lo pensaría dos veces”, dijo Alberto.

cámaras y mamparasAdemás de la N1, la N3 es otra que los conductores califican de problemáticas y piden soluciones. “Hay 20 autobuses que tendrían que reservar para los servicios de nocturno, y muchas veces salen autobuses sin cámara. Muchas veces, por ejemplo la antepenúltima agresión, que fue la N3 a las 5 de la mañana, ese autobús no tenía cámara. El agresor escapó y no se tienen imágenes ni nada”, comentó otro de los entrevistados.

Además de una mayor presencia policial en las paradas, piden mamparas y cámaras en todos los autobuses nocturnos. “Que no sean totalmente cerradas. A muchos les provoca un poco de ansiedad, pero que sean lo suficiente para que no puedan agredirnos o asustarnos”.

Temen las agresiones físicas, pero también las amenazas verbales. “Y es el miedo a que hagas algún gesto o alguna cosa que el usuario lo interprete mal. El usuario que viene a la noche en esas líneas igual va un poco más bebido de lo normal... y entonces en vez de disfrutar lo pagan con lo que menos culpa tenemos, que le estamos llevando a su casa”.