Tres agresiones sufridas en las últimas semanas

Líneas nocturnas, trabajar con miedo

Las tres agresiones sufridas por los conductores de villavesas en las últimas semanas han vuelto a poner de manifiesto las difíciles situaciones a las que tienen que hacer frente de vez en cuando, sobre todo en los servicios más conflictivos.

Un reportaje de Kepa García y Mikel Bernués - Lunes, 1 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Concentración de empleados del transporte urbano comarcal contra las agresiones a conductores.

Concentración de empleados del transporte urbano comarcal contra las agresiones a conductores. (PATXI CASCANTE)

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Concentración de empleados del transporte urbano comarcal contra las agresiones a conductores.

“A veces voy pendiente de lo que pasa por detrás, no vaya a recibir un puñetazo, y eso tiene sus riesgos”

Todos los conductores del transporte urbano comarcal destinados a las líneas nocturnas conocen al dedillo las fechas de las fiestas de cada barrio de Pamplona y de las localidades cercanas. Lo primero que hacen al recibir el plan de trabajo anual es comprobar si algún turno les coincide con esas celebraciones u otras fechas señaladas, como Navidad o San Fermín, en las que se incrementa el número de usuarios de las villavesas nocturnas y sus posibilidades de sufrir algún tipo de percance. Aunque no es exclusivo de las líneas de noche, los problemas más numerosos que sufren los conductores se producen de madrugada y por lo general, a manos de usuarios que van o vienen de una noche de juerga. De ahí que cotejen rápidamente su calendario laboral con las fechas que tienen señaladas en rojo para ver si han tenido suerte o no, llegando a generarse situaciones de estrés o angustia con días o semanas de antelación entre algunos de los que son asignados a cubrir los servicios más conflictivos.

Las agresiones físicas sufridas por varios compañeros en las últimas semanas no han supuesto ninguna novedad con la realidad diaria que soportan en su puesto de trabajo. Sobre todo los fines de semana y en varios recorridos concretos, deben hacer frente a no pocas de situaciones de riesgo que en otro colectivo profesional serían inimaginables, donde las desconsideraciones e insultos -en el mejor de los casos- son casi diarios, sucediendo de vez en cuando episodios más violentos en los que siempre son los involuntarios protagonistas.

Por si no fueran pocas sus dificultades, la falta de apoyo de la empresa ante los casos de agresiones o intimidaciones sufridas y las reservas de los propios conductores a hacer públicas sus experiencias por temor a consecuencias laborables de orden interno -como que no se atiendan sus solicitudes para dejar el turno de noche- convierten su situación laboral y personal en un asunto de taquilla entre compañeros, donde el objetivo es salir ileso al acabar su horario de trabajo y sin causar demasiado ruido.

testimoniosNo debe resultar extraño, por tanto, que en la mayoría de los testimonios recogidos en esta información se omitan los nombres de los protagonistas y datos concretos que permitieran identificar a los conductores entrevistados. Solo dos de ellos, ambos representantes sindicales, accedieron a facilitar su identidad en una charla con otros compañeros de las líneas nocturnas celebrada en la sede de ELA, el día de antes a una nueva concentración de protesta ante los casos de agresiones.

La última grave ocurrió hace dos semanas en la parada de Mendillorri, donde un conductor del transporte público comarcal sufrió la acometida violenta de dos jóvenes a los que previamente había recriminado por beber dentro del vehículo. Le intentaron sacar del habitáculo del piloto por la fuerza y sufrió patadas y golpes en la cara que le causaron la rotura de las gafas y heridas de diversa consideración de las que fue atendido inmediatamente después en un centro sanitario de Pamplona. El chófer, que ya sufrió una agresión a finales de marzo cuando fue insultado por varios menores en San Jorge, se encuentra de baja y muy afectado psicológicamente por lo sucedido.

Otro percance de gravedad habido en Pamplona en las últimas semanas se localizó en la cuesta del Labrit en la madrugada del 5 de marzo, cuando un usuario propinó a otro conductor varios puñetazos y golpes en la cara, abriéndole el labio, después de que le instara a pagar el billete. El año pasado, un conductor sufrió un intento de robo y una paliza en la línea 4, por lo que tuvo que permanecer de baja durante una buena temporada. “Los incidentes, para nuestra desgracia, son habituales de día y noche. En las líneas nocturnas la situación es peor y más ahora que han comenzado las fiestas de los barrios y en algunas líneas como la de Zizur, donde abundan las bajeras”, comentó Javier Peru, un conductor que estuvo muchos años en el servicio nocturno.

60 conductores de nocheDe los 140 vehículos de la flota, 21 se encargan de las diez líneas nocturnas actualmente operativas. En este turno trabajan 60 conductores de los 450 que integran el servicio. Cada fin de semana entre 17 y 18 personas se encargan del transporte de viajeros en Pamplona y Comarca en turnos de noche, que comienzan sobre las 23.30 horas y acaban a pasadas las seis de la madrugada.

“También se producen problemas en los servicios de primeras horas de la mañana de los fines de semana o festivos, con los compañeros que inician el turno y que tienen que recoger a algunos de los retrasados de las fiestas. No es raro ver vómitos o broncas entre los usuarios”, dijo Carlos Villain.

Son gente con experiencia. Como Koldo, nombre ficticio de un tercer conductor, destinado actualmente en el turno de noche, que reclama más respaldo de la empresa. “Nunca apoyan a los trabajadores cuando denuncian agresiones. No se persona nunca la empresa en estas causas y la responsabilidad recae en el empleado que ha sufrido la agresión. Así es difícil decir que se está al lado de los trabajadores”.

Cada vehículo dispone de un sistema antipánico para situaciones graves, que permite a los conductores ponerse en contacto con un inspector que se encarga de valorar cada situación y decidir si los hechos se ponen en conocimiento de la Policía. “Ha habido situaciones en la que un conductor, después de haber sido agredido, tuvo que volver a coger el vehículo porque no había suplente. Te puedes imaginar en qué estado se encontraba para seguir transportando viajeros”, aseguró Koldo.

Solicitan la instalación de mamparas de seguridad en los vehículos de las líneas nocturnas y que se persiga a los autores de las agresiones con los sistema de grabación que incorporan los nuevos autobuses, aplicando sanciones más contundentes. Y un poco más de civismo y educación a algunos usuarios, que abusan del alcohol o de otro tipo de sustancias para descargar con ellos sus frustraciones.

el apunte

450 conductores, de ellos 60 para los servicios de noche. Unos sesenta conductores de encargan de cubrir los servicios de las líneas nocturnas. Solo hay una mujer.

la cifra

680.391

usuarios de noche. El Transporte Urbano Comarcal dispone de diez líneas nocturnas, que el año pasado transportaron a más de 680.000 usuarios.


Líneas nocturnas

N1 (Zizur Mayor) 48.985

N2 (Barañáin) 119.184

N3 (Noáin-Beriáin) 39.183

N4 (Aizoáin) 54.469

N5 (Huarte) 115.627

N6 (Mendillorri) 47.455

N7 (San Jorge-Chantrea) 182.926

N8 (Mutilva) 13.107

N9 (Orkoien) 8.216

N10 (Sarriguren) 49.223