Rivera Ordóñez, de despedida

Paquirri y su hermano Cayetano cortan sendas y generosas orejas en la Maestranza de Sevilla

Manuel Sagüés - Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Francisco Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ (a la derecha), que se despedía de Sevilla, recibe el brindis de su hermano Cayetano.

Francisco Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ (a la derecha), que se despedía de Sevilla, recibe el brindis de su hermano Cayetano. (EFE)

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Francisco Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ (a la derecha), que se despedía de Sevilla, recibe el brindis de su hermano Cayetano.

PAMPLONA- Los hermanos Rivera Ordóñez cortaron sendas y generosas orejas en la séptima función del abono de la Feria de Abril de Sevilla. La oreja del mayor, Francisco, tuvo neto sabor a obsequio de despedida, después de haber desaprovechado el mejor toro de la tarde, del que estuvo muy por debajo. La oreja del hermano menor, Cayetano, que cortó al sexto tuvo bastante más peso taurino. No pudo cuajar una manufactura redonda porque el animal se rajó enseguida, pero la raza, entrega y calidad del torero tuvieron su importancia.

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla registró un lleno absoluto y la presencia de medios de comunicación resultó notablemente mayor de lo habitual por la venta que los hermanos Rivera Ordóñez tienen en las revistas y programas conocidos como de papel couché o rosas. Se lidiaron toros de la ganadería de Daniel Ruiz, de escasa presentación para una plaza de primera categoría, noblotes y muy escasos de fuerza. El tercero fue un inválido muy protestado que el presidente se negó a devolver con absoluta falta de criterio y acierto.

Por orden, actuaron Rivera Ordóñez, Paquirri, que se despedía de la Maestranza de Sevilla (ovación con saludos y oreja);Julián López, El Juli, (fuerte ovación con saludos y silencio);CayetanoRivera Ordóñez (silencio y oreja y fuerte petición de la segunda).

En el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del desaparecido banderillero valenciano Manolo Montoliú, en el día y lugar del 25º aniversario de su muerte.

Toro a toro El primero, indecoroso por delante, dejó estar a Paquirri, aunque sin aportar la emoción del empuje. El torero, también muy escaso de mecha y recursos, aburrió la tira. El segundo fue un toro manejable que pronto cantó la gallina y al que El Juli le robó muchos pases tapándole la salida con técnica y poder. El personal estuvo con él y, si no llega a pinchar, se hubiera llevado el primer trofeo de la tarde. El tercero, inválido y con el que Cayetano abrevió después de intentar resucitarlo tras brindar a los más críticos. Enclasado y de buen motor el cuarto, con el que Paquirri, aunque siempre con la muleta retrasada, cuajó dos tantas destacadas por el pitón derecho. Deslucido, sin clase ni buen ritmo el colorado que hacía quinto, cuya lidia fue acortada por un Juli sabedor de las nulas posibilidades de lucimiento. Y eso ya es mucho decir de la mala condición de un toro. El sexto hizo albergar esperanzas de faena grande por su juego en los primeros tercios y por la entregadísima disposición de Cayetano. La mayoría de los augurios se fueron al traste porque el toro se rajó de súbito.

En definitiva, corrida muy a modo para una función grande por el escaparate de caras famosas, pero menor en emoción. Y la mayoría, contenta, al Real de la Feria.