Música

Sentido homenaje a Cohen

Por Javier Escorzo - Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

CONCIERTO HOMENAJE DE ALBERTO GARCÍA PURROY A LEONARD COHEN

FECHA: 23/04/2017 LUGAR: Escuela Navarra de Teatro INCIDENCIAS: Muy buena entrada, y más teniendo en cuenta que el concierto coincidía con el partido Real Madrid - Barcelona.

Alberto Rodríguez Purroy es una de las millones de personas que el año pasado quedaron desoladas a causa del fallecimiento de Leonard Cohen. Pero, a diferencia de la inmensa mayoría de los demás, este cantautor navarro ha canalizado su dolor para idear un espectáculo, Leonard, we got you singing, en el que se rememora la vida y la obra del artista canadiense. Salió Alberto solo al escenario y se sentó frente al atril para recitar la letra de You got me singing, la canción que cerraba el disco Popular problems y que ha inspirado el título del presente homenaje. Al escuchar la letra desnuda, sin acompañamiento instrumental externo pero tan llena de música y ritmo, quedó patente que las letras de Cohen son de las pocas que tienen valor poético en sí mismas, separadas de la melodía en las que están ensambladas. Recordemos que hace solo unos meses, cuando Dylan fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, muchos sostenían que si había algún músico verdaderamente merecedor de dicha distinción, ese era Cohen. Volviendo a lo que nos ocupa, Rodríguez Purroy terminó de recitar la canción para después agarrar su guitarra y cantarla. Comenzó entonces a glosar los episodios más importantes de la vida del canadiense;desde su nacimiento en el seno de una familia de judíos rusos emigrantes hasta el momento crucial en el que descubrió la poesía de Federico García Lorca. Mientras hablaba se iban proyectando imágenes en la parte trasera del escenario que ayudaban a ubicar mejor lo relatado.

Y en ese momento se intercaló el vídeo de un discurso de Cohen en el que reconocía la gran importancia que tuvo para él la obra de Lorca. Tocaba coger de nuevo la guitarra para interpretar Take this waltz, la canción inspirada en el poema Pequeño vals vienés, uno de los más conocidos del escritor granadino. Y nuevos repasos a los hitos más significativos de la vida del cantante, con paradas obligadas en sus amoríos (este apartado fue uno de los más extensos de su biografía). La mujer de su vida, Marianne Ihlen, a quien dedicó la magnífica So long, Marianne. Judy Collins, que curiosamente fue la primera en interpretar temas como Suzanne o Hey, that’s no way to say goodbye. Incluso la mítica Janis Joplin, con quien tuvo el encuentro sexual que se narra en Chelsea hotel, una canción que, según dijo Alberto, le recordaba a Las cuatro y diez, de su también admirado Aute, por el aire adolescente y pretendidamente ingenuo que comparten. Pero no todo fueron lances de alcoba en la vida de Cohen.

Hubo también implicación política, como la contenida en The partisan (compuesta a partir de un himno de la resistencia francesa), Lover, lover, lover (escrita e interpretada originalmente en torno a la guerra árabe israelí de Yom Kippur), o Dance me to the end of love (que relata el horror vivido en los campos de concentración nazis, en los que se obligaba a un cuarteto de cuerda judío a tocar junto a los hornos crematorios en los que sus compañeros eran exterminados). También se citaron los viajes a la India de Cohen y su conversión al budismo, que derivó en un retiro espiritual que tuvo que abandonar cuando descubrió que estaba arruinado porque su manager le había estafado, así como su regreso a la actividad musical, ya en el presente milenio. El público pudo conocer algunos detalles que se esconden detrás de las canciones, disfrutar su interpretación, con el soberbio oboe de José Luis Larraburu acompañando a la guitarra, y deleitarse con las proyecciones. Especialmente emocionante resultó el final, con una bellísima versión del Hallelujah que terminó cantando el público.You got us singing, Alberto.