Mesa de Redacción

Tequila añejo

Por Félix Monreal - Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Como no pudo extraer el autorradio, el tipo que forzó la puerta de mi R-6 y revolvió en el interior se llevó la cinta de Tequila. Aquella cassette, Matrícula de honor, puesta a todo volumen, resultaba tan estimulante como el vodka con piña o el kaiku de chocolate con coñac de después;una extraña mezcla, es cierto, pero hasta que no acabamos por definir los gustos -los musicales y los brebajes-, los de mi generación tuvimos que recorrer un largo y tortuoso camino. No nos lo pusieron fácil. Al menos así era en los albores de los años ochenta. A aquellos tiempos tan lejanos como felices que hoy parecen el final del Pleistoceno, Tequila les puso una parte de la banda sonora. Todavía recuerdo a la mocina sudorosa brincando como loca en el desaparecido Gure Kayola, allí donde Sarasa, cuando ponían el Salta o Vamos a tocar un rock and roll a la plaza del puebloooooo... Aquellos músicos extradelgados y embutidos en pantalones asfixiantes nos hicieron pasar ratos inolvidables. Se fueron pero siempre han estado ahí, en la memoria colectiva. Ahora anuncian un retorno exprés con los que quedan, porque la mala vida fulminó a alguno de ellos. Con más kilos y mucho menos pelo. Como la mayoría de nosotros, aunque intentamos, siguiendo el consejo de una de sus canciones, Que el tiempo no te cambie...