Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Judit Aramburu Mujer transexual, 49 años

“Las mismas personas que nos atienden nos están tratando como a enfermos mentales”

A Judit Aramburu los estigmas sociales le coartaron como mujer y vivió su juventud y madurez sin comprender por qué se ponía vestidos en la clandestinidad

Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Pamplona- ¿Se sintió una mujer desde que nació?

-Tengo tendencias desde que tengo uso de razón, pero realmente no he llegado a saber que era una mujer hasta hace 4 o 5 años. Sobre todo me gustaba ponerme la ropa de mi madre y mis hermanas y no sabía tampoco qué es lo que me empujaba a hacerlo. Yo me daba cuenta de que no era algo normal y que era mejor que no se enterara nadie, para mí era algo clandestino. Relacionaba que tenía cuerpo de hombre con que tenía que ser un hombre, que no podía hacer cosas de mujer. Ya en el colegio percibí que los chicos que eran más femeninos tendían a pasarlo mal, así que para sentirme aceptado lo ocultaba. Lo que piensas es que eres una persona rara, una persona que no te gustaría ser. Te dices a ti mismo que no vas a volver a hacerlo nunca más y te deshaces de la ropa, pero al final vuelves otra vez a hacerlo a escondidas. Aunque no quieras, la cosa está ahí.

¿Esto le ha traído problemas en etapas más maduras, durante su adolescencia o su juventud?

-Más problemas mentales, de comerte mucho la cabeza. Yo tenía muy claro cuál es mi orientación sexual, buscando una explicación a lo que me pasaba pensé incluso que podría ser gay, pero es que a mi los hambres no me atraían, a mí me gustan las mujeres. Esto era otro añadido más que hacía que no entendiese nada, hay bastante confusión a la hora de diferenciar la identidad de género y la orientación sexual. Al no tener yo clara esa diferencia me resultó mucho más difícil concebir lo que yo era.

¿Qué es lo que le hizo entender que lo que le pasaba es que es una mujer y no un hombre?

-Empecé a salir con una chica y al tiempo le expliqué lo que me había pasado de siempre. Al principio le extrañó, pero yo veía que se informaba. Descubrimos una asociación en Barcelona de gente que se viste de mujer en el anonimato, llamé por teléfono y me dijeron que podía ir. A partir de ahí, al conocer gente a la que le pasaba lo mismo y que no venían ni de la prostitución ni de ambientes marginales, mi cabeza empezó a pensar que igual no es que yo fuese una persona rara. Entonces es cuando me empecé a plantear que era una mujer y a partir de ahí, de hacerme preguntas en esa dirección, fue todo seguido.

¿Cómo recibieron el cambio en su entorno?

-Yo lo había llevado tan a escondidas que nadie se lo esperó, nadie sospechaba nada. Pese a eso me sentí acompañada y la gente de mi alrededor ha intentado comprenderlo, no tengo queja de nadie. La gente lo entiende o al menos lo intenta, lo respetan y me preguntan las dudas que les surgen. Eso sí, cada vez que tenía que contárselo a alguien me ponía nerviosísima y se me hacía un bolo en el estómago.

“Relacionaba que tenía cuerpo de hombre con que tenía que ser un hombre y no podía hacer cosas de mujer”

“Hay bastante confusión a la hora de diferenciar la identidad de género y la orientación sexual”

“La hormonación no solo es un

¿Ha notado que ha habido un cambio de mentalidad en la sociedad respecto a la transexualidad desde que era adolescente hasta ahora?

-Sí, sobre todo los gays han abierto mucho camino. Antes ser gay era algo parecido a lo que es ahora ser transexual, se relacionaba con ser un pervertido. Al final, con el tiempo, la gente ha comprendido que las personas somos diversas.

¿Cuál considera que debería ser el siguiente paso?

-Lo primero es la despatologización. La misma gente que nos atiende está tratándonos como enfermos mentales, nos diagnostican un trastorno de identidad de género. Para empezar a hacer el cambio y la hormonación tienes que pasar por un psiquiatra o un psicólogo que certifique que realmente eres transexual y eso es humillante porque si tienes claro lo que eres no entiendo por qué tiene que venir nadie a decir que tienes un trastorno mental. A partir de ahí, de que se cambie esto en la sanidad, yo creo que todo será mucho más fácil.

¿Hasta qué punto es importante el hecho de hormonarse o someterse a una operación?

-A mi personalmente me da una seguridad que, si no, no tendría. En realidad lo que necesitas es reconocerte a ti misma como lo que eres pero claro, que el entorno te reconozca es gran parte de esto. Por ejemplo, en las primeras fases de la hormonación iba a los vestuarios de chicos, pero cuando conseguí la suficiente seguridad como para decidir que quería ir al de chicas me empecé a sentir mucho mejor.

¿Has tenido alguna vez algún problema por este motivo?

- Sí que hay gente que te mira, pero no mal, yo creo que es más con curiosidad. Es verdad que me he encontrado con algún caso en el que he notado que me miraban y aunque yo les devolví la mirada siguieron mirándome con mala cara, pero no fue aquí, eso me pasó con unos chicos en la playa de Benidorm.

Más allá de lo físico ¿notó algún cambio en el aspecto emocional con la hormonación?

-Sí, además se nota enseguida. Tienes un carácter, y eso no cambia, pero en cuanto comienza la hormonación adquieres más sensibilidad. Ahora me pongo a llorar con las películas, me río más a carcajada o de repente me doy un susto y es más fuerte. No solo es un cambio físico, hay un cambio también emocional e incluso de manera de pensar. - L.H