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Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable de Navarra

Navarra impulsa nuevas políticas ante la previsión de que 70.000 navarros superen los 80 años en 2037

Nuevos servicios sociosanitarios como fisioterapia a domicilio, más oferta de ejercicio físico, y pueblos y ciudades amigables con los mayores, actuaciones destacadas de la nueva estrategia

D.N. - Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 13:38h

Barkos, Domínguez y demás asistentes a la presentación de la Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable.

Barkos, Domínguez y demás asistentes a la presentación de la Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable. (Cedida)

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PAMPLONA. La Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable de Navarra para los años 2017 a 2022 buscará aumentar la esperanza de vida en buena salud así como disminuir la prevalencia de dependencia. Se trata de un proyecto prioritario para el ejecutivo foral ante las previsiones de que dentro de veinte años el 25% de la población de Navarra sea mayor de 65 años, frente al 19% actual, y de que cerca de 70.000 personas superen los 80 años, frente a las 42.000 actuales.

La Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable ha sido presentada hoy ante representantes de las diferentes instituciones, agentes sociales y sociedad civil por la Presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, por el Consejero de Salud, Fernando Domínguez, por la directora gerente de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, Inés Francés, por la directora general de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Eva García, y por la directora gerente del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, María José Pérez.

En su intervención Barkos ha destacado que “estamos promoviendo y nos vamos a involucrar al máximo en el desarrollo de una política Integral e interdepartamental con compromisos concretos. Cada uno de los Departamentos del Gobierno ha asumido el impulso de determinadas líneas estratégicas y se ha comprometido a llevar a cabo de manera inmediata un conjunto de acciones que antes de fin de año deberá completar con las propuestas y compromisos que surjan del proceso participativo con el fin de establecer un verdadero Plan de Acción que implique a toda la sociedad navarra. Desde el Gobierno nos comprometemos a apostar por la equidad territorial en el desarrollo de nuevos servicios sociosanitarios, a potenciar la rehabilitación funcional y la atención a domicilio, a promover el ejercicio terapéutico, a apoyar la adaptación de viviendas, la escuela de mayores y otro conjunto de medidas de gran impacto y coste pero de indudable eficiencia social y económica a medio y largo plazo”.

Cabe recordar que esta Estrategia ha sido promovida por el Consejo Interdepartamental de Salud, un órgano transversal para la integración de la salud en todos los departamentos de la Administración Foral, que está alineado con la Declaración de Adelaida sobre la salud en todas las políticas, que promovió la Organización Mundial de la Salud en 2010. Estas políticas de acción se apoyan en la evidencia de que el entorno social, económico y físico, influyen tanto o más que el propio sistema sanitario en el estado de salud de la población. En esta línea, la Presidenta Barkos ha incidido que “afrontar el desafío que representa el envejecimiento no puede ser solo una tarea del Gobierno de Navarra. Para promover un desarrollo social equilibrado e innovador necesitamos involucrar a toda la Sociedad contando con el sector público, el sector productivo, el sector del conocimiento y con toda la Sociedad civil. Las palabras claves son corresponsabilidad y compromiso social”.

Para el despliegue de la Estrategia y la concreción de sus distintos planes y programas de acción a lo largo de 2017 se llevará a cabo un amplio proceso participativo con todos los agentes implicados.

Una estrategia para añadir vida a los años

La finalidad de la Estrategia es promover que el envejecimiento de la población de Navarra se produzca con la máxima capacidad funcional y con la mejor calidad de vida, de manera que las personas permanezcan activas, autónomas e independientes durante el mayor tiempo posible y puedan desarrollar una vida plena y satisfactoria en una sociedad inclusiva.

La estrategia, que incluye más de 60 líneas de acción, se estructura entorno a tres ejes clave: los servicios y determinantes sociales y económicos (servicios sociales, de salud y comunitarios; cuidar y cuidarse; y seguridad económica, social y laboral); entornos amigables con los mayores y oportunidades de desarrollo regional (ciudades, pueblos y barrios amigables, e investigación, innovación y desarrollo regional) y proyecto de vida activo y saludable (estilos de vida; aprendizaje y ocio; imagen social y sociedad positiva, y participación social). Asimismo, la perspectiva de igualdad de género y de equidad socioeconómica y territorial adquieren un carácter transversal en la misma.

Nuevos servicios y más próximos a las personas mayores


Asegurar prestaciones económicas dignas para la gente mayor, así como servicios de salud, sociales y comunitarios y alojamientos adecuados a sus necesidades centran el primer eje clave de la Estrategia. En este sentido se trabajará para acercar los servicios sociosanitarios a las personas. Destaca la puesta en marcha de servicios de fisioterapia a domicilio este año 2017 o las unidades de convalecencia y recuperación tras los ingresos hospitalarios en centros residenciales a medio plazo. De igual modo, se prevé mejorar la oferta de servicios de apoyo comunitario y de respiro, un incremento del número de plazas en los Centros de Día así como la puesta en marcha de manera inmediata de la Escuela de Mayores y de Cuidadores en 2018.

Con objeto de que las personas mayores dispongan de condiciones adecuadas en sus viviendas, se incrementarán las ayudas para eliminar barreras arquitectónicas, dotarlas de mayor seguridad así como de domótica facilitadora. Se mejorará la oferta residencial, se va a impulsar un cambio en el modelo de atención de las existentes así como iniciativas innovadoras de alojamientos: viviendas colaborativas, cohousing y residencias-vivienda con servicios.

Disponer de recursos económicos apropiados es un determinante muy relevante en la salud y el bienestar y, por ello, la estrategia hace suyas las medidas ya iniciadas por el gobierno de la implementación de ayudas de emergencia social, de renta garantizada para la inclusión social y de complemento de determinadas pensiones para las personas mayores.

Entornos amigables con los mayores y oportunidades de desarrollo

El segundo eje de la Estrategia persigue generar entornos saludables y amigables con los mayores y oportunidades de innovación y desarrollo, como motor de garantía de la calidad de vida. Se impulsará y colaborará con los Ayuntamientos y con la Federación Navarra de Municipios y Concejos para generar una Red navarra de pueblos y ciudades amigables con los mayores (relacionados con redes ya existentes).

Otra línea de actuación consistirá en la incorporación de la perspectiva de envejecimiento y las necesidades de este colectivo en los futuros planes urbanísticos y en el diseño de nuevas viviendas adaptadas a la situación y necesidades de la gente mayor, con apoyo al acceso de vivienda protegida.

El envejecimiento de la población no sólo plantea necesidades sino también nuevos campos para la innovación, el desarrollo económico y la generación de empleo de proximidad (oferta de ocio y educativa, nuevos servicios de cuidado y rehabilitación…). Será clave actuar tanto en el desarrollo de la investigación sobre envejecimiento activo y saludable como en el alineamiento de esta Estrategia con la de Especialización inteligente de Navarra S3 (proyectos de biomedicina, de innovación en tecnologías sanitarias etc.) y la Hoja de Ruta de Cambio Climático, en especial, sus medidas de adaptación.

Una última línea de acción destacada será la formación de los diversos tipos de profesionales implicados en el envejecimiento activo (Grado, Postgrado y Formación Continuada).

Envejecer como proyecto de vida activo y saludable

Con objeto de favorecer que las personas mayores puedan desarrollar proyectos de vida gratificantes, activos, saludables y participativos, en el contexto de relaciones de buen trato e imagen social positiva, se apostará, en primer lugar, por incrementar la oferta de actividades de ejercicio físico en toda la geografía navarra. De igual modo y de manera inmediata se pondrá en marcha este mes de mayo la Escuela de Mayores para abordar los estilos de vida para envejecer con salud. Esta iniciativa complementa la potenciación de actividades comunitarias, del movimiento asociativo de las personas mayores así como de voluntariado.

Readecuar la oferta cultural, educativa y de ocio para este colectivo centrará otra línea de trabajo, y especialmente la formación en nuevas tecnologías para reducir la brecha digital y aumentar las oportunidades de relación y comunicación con hijos y nietos y de ocio que ofrecen. Es preciso atender las actuales necesidades y demandas de las personas mayores en centros cívicos, casas de cultura, entidades sociales o universidades.

La puesta en marcha de campañas de información y sensibilización social con mayores en positivo, los programas de fomento del buen trato y de prevención, detección y actuación sobre maltrato a personas y mujeres mayores así como la potenciación del debate social en torno a los derechos de los mayores y, entre ellos, los relacionados con el proceso del final de la vida serán otras de las áreas de acción que se contemplan.

Se estima que en Navarra en 2037 cerca de 70.000 personas superarán los 80 años

Los cambios demográficos ocurridos en las últimas décadas, con un descenso sostenido de la natalidad y una reducción drástica de las tasas de mortalidad, han conducido a un importante aumento de la esperanza de vida, dando lugar a la denominada revolución de la longevidad. Navarra, con 84 años, tiene una de las mayores esperanzas de vida al nacer de Europa y del mundo. Entre 2005 y 2015 se ha incrementado en torno a dos años y el Instituto Nacional de Estadística (INE) prevé que continúe incrementándose dos años más cada década. No obstante, aunque en España la Esperanza de Vida es de las más altas del mundo (83,2 años) no es tan alta la Esperanza de vida en buena salud, que es de 65 años, cifra mejor que la media europea pero lejos de algunos países nórdicos, que superan los 70 años.

De acuerdo a las proyecciones de población a medio y largo plazo realizadas por el INE, de mantenerse la tendencia demográfica prevista, dentro de 20 años, en 2037, el 25% de la población de Navarra sería mayor de 65 años, frente al 19% actual; cerca de 70.000 personas superarían los 80 años, frente a las 42.000 actuales; y en torno a 750 personas serían centenarias frente a las 260 que hay en la actualidad.

Estos profundos cambios demográficos han empezado a conllevar importantes cambios sociales y culturales. Los conceptos del siglo XX sobre la vejez, la jubilación o la participación y el aprendizaje a lo largo del ciclo vital ya no son vigentes para el principio del siglo XXI, y deben ser reformulados de manera positiva. Las nuevas personas mayores están mejor formadas y mejor posicionadas económicamente, son más activas y más defensoras de sus derechos. Tienen mucho que aportar a las familias y están reivindicando la vejez. A su vez, esta población es diversa y heterogénea, con grandes diferencias entre los grupos “más jóvenes” y los “muy mayores”, pudiendo distinguirse entre la tercera y cuarta edad, con características y necesidades diferentes.

El envejecimiento activo y saludable, y sus determinantes.


El envejecimiento activo y saludable hace referencia al proceso, tanto individual como colectivo, de optimizar las oportunidades para mejorar la salud, la participación y la seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen (OMS).

Envejecer de manera activa y saludable, personal y colectivamente, depende de una diversidad de determinantes: los valores culturales determinan cómo se conforman las familias o cómo se organizan los cuidados; el género es otra lente a través de la que mirar para detectar roles que asignan distintas funciones y tareas a hombres y mujeres; el papel de los sistemas sanitarios y los servicios sociales que deben orientarse a la promoción y prevención de la salud; los comportamientos y estilos de vida saludables (no fumar, la actividad física, mental y social, la alimentación sana, peso adecuado…); los factores ambientales, que pueden conllevar el mantenimiento de un medio de calidad (agua, aire, ruido, biodiversidad, suelo...) como base para una vida y alimentación sana, y un entorno con situaciones de dependencia o autonomía (por ejemplo, entornos en casa o en la calle inseguros o con barreras físicas).; los determinantes sociales, como el aprendizaje o la formación, que previenen el deterioro cognitivo; y de manera muy relevante los determinantes económicos.

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