Los maiatzak anuncian la primavera en Sakana

Vecinos de etxarri, bakaiku, iturmendi y ziordia levantaron ayer estos troncos de haya en lo alto de urbasa o en la plaza

Un reportaje de Nerea Mazkiaran - Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Vecinos de Iturmendi, de todas las edades, ayudaron a levantar el ‘maiatza’ en la plaza.

Vecinos de Iturmendi, de todas las edades, ayudaron a levantar el ‘maiatza’ en la plaza. (NEREA MAZKIARAN)

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Vecinos de Iturmendi, de todas las edades, ayudaron a levantar el ‘maiatza’ en la plaza.Este grupo de Ziordia subió por Portu Zaharra para levantar el mayo.Los de Etxarri lo alzaron en lo alto de la Barga.

Desde Etxarri Aranatz hasta Ziordia, los maiatzak anuncian la primavera en lo alto de Urbasa. Y es que en estas localidades así como en Bakaiku e Iturmendi decenas de vecinos levantaron un tronco de haya, una costumbre ancestral llena de significados que consiste en colocar un tronco. De origen profano, como culto a la fertilidad, adquirió sentido religioso al unirse a la cruz de mayo.

Los más madrugadores fueron los de Bakaiku, que a las nueve de la mañana subieron a la Barga y dos horas después levantaron el maiatza en Har-tzabal, en el cresterío de Urbasa. Después fue el turno de los de Etxarri Aranatz, que al mediodía hicieron lo propio a unos poco kilómetros, también de nombre Hartzabal. En Ziordia alzaron dos, más pequeños, uno en la chopera y otro en lo alto de Urbasa, una tradición que recuperaron hace tres años.

Como suele ser habitual, el más concurrido fue el de Iturmendi. No en vano, se realiza en la plaza, hasta dónde se acercan numerosos foráneos para ver levantar el mayo, un auzolan que se convierte en un espectáculo. La cita era a las seis de la tarde, con todo preparado, un tronco de haya de 21 metros rematado con una rama de pino de 5 metros y unos 60 vecinos dispuestos a la tarea. “Era más largo, de 26 metros. En el monte se cortaron 4 metros y hoy otro porque el tronco estaba curvado”, explicó Ignacio Arbizu, capataz de la operación.

Lo cierto es que el tronco se resistía a entrar en su sitio, un orificio de metro y medio de altura que el resto del año está cubierto y es el centro de un reloj de sol. Primero a pulso y luego con la ayuda de escaleras, horquillas y cuerdas, el tronco fue cogiendo altura hasta erigirse vertical entre aplausos. La operación llevó una hora, casi el doble que el pasado año, 35 minutos.

En esta tradición los quintos juegan un papel destacado. Además de colaborar en bajar el tronco desde Aitzondo, se encargaron de que no faltasen los artilugios necesarios para ponerlo en pie. Este año son nueve: Xabier Aramendia, Joseba Galarza, Jon Lanz, Maialen Aramendia, Idoia Moreno, María Zubieta, Daniel Mateo, Irati Galarza y Santi Arce. Para ellos será el dinero que se obtenga con la venta de su madera.

Antes también se colocaban mayos en Arbizu, Ihabar, Uharte Arakil, Hiriberri y Urdiain, según documentación recogida por el historiador Rafael Carasatorre. Esta costumbre está extendida por toda Europa, sobre todo en las zonas donde el ciclo de la vida viene marcado por las estaciones.