La Hermandad de los Doce Apóstoles cumple su promesa con la Virgen de Ujué

Un año más, renovaron su voto y caminaron hasta la basílica ujuetarra en fila de a uno y por orden de antigüedad

Carmelo Armendáriz - Martes, 2 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

  • La Hermandad de los Doce Apóstoles, con su capellán Iñigo Beunza y la imagen de la Virgen.

    La Hermandad de los Doce Apóstoles, con su capellán Iñigo Beunza y la imagen de la Virgen. (CARMELO ARMENDÁRIZ)

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    La Hermandad de los Doce Apóstoles, con su capellán Iñigo Beunza y la imagen de la Virgen.

    tafalla- Tras la romería al santuario de la Virgen de Ujué de este pasado domingo en la que participaron varios cientos de tafalleses y de otras localidades de la vega del Cidacos, en la jornada de ayer lunes les tocó el turno a los miembros de la Hermandad de los Doce Apóstoles de Tafalla que renovaron de este modo su particular romería hasta la basílica ujuetarra en una costumbre que vienen realizando desde su fundación en el año 1607.

    En esta ocasión fueron un total de 45 miembros de esta Hermandad, además de su capellán el sacerdote Iñigo Beunza, los que participaron en esta peculiar romería a la patrona de la Ribera. De ellos 15 son los hermanos que están en activo y el resto son jubilados que ya cumplieron con su promesa de acudir caminando hasta el santuario durante diez años consecutivos.

    Como es costumbre, los participantes en esta romería salieron de Tafalla a las 12 de la noche del pasado domingo, entunicados, con una pequeña cruz a modo de báculo en su mano derecha, en fila de a uno y en riguroso orden de antigüedad. El traslado hasta Ujué lo llevan a cabo de un modo casi penitencial, guardando ese mismo orden durante la caminata, en un respetuoso silencio roto únicamente por el rezo del Rosario y de algunas otras oraciones. Este año no les acompañó la lluvia, pero la noche resultó muy fría con momentos de hasta 2º bajo cero. Al llegar al santuario celebraron a las 4 de la mañana una misa íntima y emotiva para todos ellos ante los pies de la imagen románica de la Virgen. Después de reponer fuerzas con un desayuno se despidieron de la Madre de Ujué y reiniciaron el regreso a Tafalla de un modo mucho más distendido, caminando y conversando en pequeños grupos, con la satisfacción de haber cumplido un año más su particular promesa.

    Al llegar al refugio que ellos mismos acondicionaron en el término municipal de la Carravieja, a apenas 4 kilómetros de la ciudad del Cidacos, disfrutaron y compartieron un almuerzo preparado por los hermanos más veteranos y posteriormente, cuando daban las campanadas de las 12 del mediodía de ayer, realizaron la entrada en forma procesional por las calles de Tafalla, del mismo modo que lo hicieron a la salida, hasta la iglesia de Santa María, donde fueron recibidos de decenas de familiares y de devotos de la Virgen de Ujué.

    Ya en el interior del templo parroquial entonaron el Regina Coeliy el canto de un responso, para terminar con unos entusiastas ¡Vivas! a la Virgen de Ujué. Por último cantaron el Adiós Reina del Cielo y cada uno de los miembros de la Hermandad pasó a besar el crucifijo florido que portaba el capellán, al mismo tiempo que recibía un bollo de pan bendecido como símbolo de su deseo de compartir la fe y sus anhelos e inquietudes personales.