El sitio de mi recreo

Gangrena institucional

Por Víctor Goñi - Miércoles, 3 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

la putrefacción del PP, con paso firme hacia el millar de cargos investigados e imputados -y demostrada ya la caja Bque acredita su financiación irregular incluso para pagar obras en negro-, constituye por su carácter estructural, endémico y expansivo el paradigma de la necrosis de la democracia española. Una gangrena que hoy colapsa las arterias de la formación que rige la Moncloa pero que también sufrió por ejemplo la sigla antaño hegemónica en Catalunya, infartada de corrupción por el frenesí evasor del clan Pujol, o también el omnipotente socialismo andaluz de Chaves primero y Griñán después por mor de los ERE fraudulentos. La resultante es una ulceración progresiva y ya crónica de los referentes institucionales, agudizada por el obsceno manoseo por el PP en beneficio propio de los estratos superiores de la judicatura y en particular de la Fiscalía, una aberrante perversión que supera incluso en lesividad al propio expolio del erario público al emponzoñar de raíz un Estado cimentado en la inquebrantable separación de poderes desde la perspectiva fáctica y no sólo declarativa. Una gravedad que también reside en la desafección que provoca entre los electores menores de 35 años, cuya resistencia al voto se acrecienta por el escaso retorno de un sistema que consagra unos sueldos inversamente proporcionales a la cualificación y el compromiso que se les exige, salarios que a menudo ni siquiera permiten la emancipación y que hasta obligan al éxodo laboral porque de tan precarios se antojan inexistentes a efectos prácticos. En tales parámetros cabe situar el oscuro porvenir de la democracia española, amenazada en sus albores por el fascismo irredento como ahora por la indiferencia y aun la repulsa de las nuevas generaciones ante la partitocracia vigente. Un desapego clamoroso que PP y PSOE se muestran incapaces de descifrar, en un caso por el aferramiento al amortizado Rajoy -letal en el corto plazo- y en el otro por la ausencia en medio de la trifulca partidaria de un referente nítidamente regenerador y estimulante frente a la derecha. A Podemos y a Ciudadanos sólo les queda esperar minimizando los riesgos para engordar la buchaca, como Macron en Francia tras enterrar al bipartidismo histórico.