Lucha contra el maltrato infantil

Por Raquel Hernández Romera - Miércoles, 3 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

El pasado 25 de abril se celebró el Día internacional de la lucha contra el maltrato infantil. Esta fecha se creó para fomentar los derechos de los menores a nivel mundial, así como para concienciar a la colectividad sobre las consecuencias del maltrato en infantes.

La OMS define el maltrato infantil como “los abusos y desatenciones de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad de las criaturas, o poner en peligro su supervivencia”.

Actualmente solamente 46 países han prohibido por ley el castigo físico contra la infancia en todos los entornos. Eso significa que la gran mayoría de los niños y las niñas en todo el mundo se enfrentan a esta forma de violencia, social y legalmente aceptada.

El maltrato o violencia pueden ser: psicológica, física, sexual, económica. Se puede dar en la familia, sociedad, en las instituciones.

Otra forma de someter a los menores a maltrato es cuando son testigos de maltrato o abusos hacia terceros. Se considera que las consecuencias son similares a las que experimentan cuando viven la situación de violencia en forma directa.

El maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida, interfiriendo en su desarrollo y causando alteraciones en la salud.

Tiene consecuencias a corto, medio y largo plazo, y dan lugar a trastornos físicos, conductuales, emocionales y sociales.

Las personas adultas que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas tales como: actos de violencia (como víctimas o perpetradores), depresión, adicciones, comportamientos de alto riesgo.

Más allá de sus consecuencias sanitarias y sociales, el maltrato infantil además tiene un impacto económico que puede condicionar el desarrollo de un país.

Los estudios internacionales (OMS) revelan que un 25% de las personas de ambos sexos refieren maltratos físicos en la infancia.

La cifra anual de muertes por maltrato subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos, etcétera. Asimismo, los índices de suicidio infantil están aumentando.

En situaciones límite como conflicto armado y el de refugiados esta situación se agrava. A mayor vulnerabilidad, mayor posibilidad de ser víctima.

Todas estas situaciones son de malos tratos evidentes. Pero aquí mismo, en nuestra sociedad, también sucede que los derechos se vulneran.

El Estado español, según Unicef, es el tercer país en nivel de pobreza infantil en Europa, por detrás de Grecia y Rumanía.

Según el Consejo de Europa contra la violencia sexual en la infancia y adolescencia, en Europa la cifra de menores abusados sexualmente es de 1 de cada 5.

Otra forma de maltrato es el maltrato normalizadoo el no suficiente buen trato.

Muchas veces los horarios de las actividades laborales impiden una buena relación familiar, la alimentación que reciben no es lo suficientemente sana, están expuestos a tóxicos, el medio ambiente está insuficientemente cuidado, se les imbuye en nuestro ritmo de vida que nosotras/os mismas/os calificamos de estresante, se considera el castigo psicológico o físico como “educativo”, etcétera.

Por otra parte, la infancia está llena de cosas materiales y actividades para llenar su tiempo, pero lo que las criaturas necesitan son cuidados personales, acompañamiento, afectividad, atención a sus necesidades no materiales, medio ambiente sano, espacios adecuados, etcétera. Ésa es la base para construir unos buenos cimientos en los que apoyarse para su crecimiento y desarrollo.

Las soluciones están ligadas a la prevención, con un enfoque multisectorial.

Hace falta:

-Programas preventivos eficaces que presten apoyo a todas las personas que están con menores para fomentar un cuidado y educación desde el respeto, el afecto y los buenos tratos.

-Reformas y medidas legales que refuercen la protección de la infancia frente a cualquier forma de maltrato, y desarrollo de iniciativas de sensibilización que generen cambios en actitudes y prácticas sociales, así como una óptima actuación.

-Poner los cuidados a las personas en el centro de las medidas institucionales.

-Facilitar redes de apoyo social como espacios de prevención.

-La creación de comunidades y ciudades amigas de la infancia, contemplando la perspectiva infantil.

La gravedad del problema requiere del compromiso de toda la sociedad.

Las niñas y niños de hoy son las personas adultas de mañana, si queremos una sociedad mejor, tenemos que construirla.


En nombre de la Asociación Amabizia-Madreviva