bordas en zona inundable y situación 'alegal'

Una Mesa del Camino analizará el polémico cierre de 88 plazas del campamento de Orreaga

La Colegiata vio denegado el permiso para pavimentar la zona y crear servicios de cocina y baños
El Gobierno analizará una salida con todos los sectores en una zona 'inundable'

Patricia Carballo - Miércoles, 3 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

El campamento de ocho cabañas de madera se construyó en 2015.

El campamento de ocho cabañas de madera se construyó en 2015. (roncesvalles.es)

Galería Noticia

El campamento de ocho cabañas de madera se construyó en 2015.

roncesvalles- La decisión que ha tomado la Colegiata de Roncesvalles de no hospedar a ningún peregrino más en el campamento que refuerza con 88 plazas el albergue principal ha reavivado un debate entre los sectores implicados que lleva años encima de la mesa. La drástica medida se adopta en plena temporada alta después de que el Gobierno de Navarra haya denegado a la Colegiata (con informes de Obras Públicas, Patrimonio-Príncipe de Viana y Medio Ambiente) los permisos para acondicionar la zona (ocho casetas de madera) que, desde sus inicios, no cumple con la normativa en materia de ordenación del territorio, patrimonio y turismo. El conflicto se añade a la masiva ocupación de peregrinos que durante los días pasados llenaban las 183 camas del albergue principal de Orreaga. En los últimos meses, han dormido a diario más de 300 personas entre ambos espacios, con servicio los 365 días del año. El campamento se localiza en una zona que se embarra cada vez que llueve, carente de servicios y de instalaciones para ducha, cocina o comedor. La Colegiata pide autorización para urbanizar la zona y poder ofrecer unos servicios “mínimos”. “No estamos pidiendo dinero sino acondicionar la zona para que pueda ser usada por peregrinos, montañeros o turistas. Sabemos que podemos abrir las casetas, y que el Gobierno mirará a otro lado, pero se trata de dignificar el alojamiento del peregrino en un enclave histórico como es Roncesvalles”, afirman fuentes de la Colegiata. La Iglesia invirtió 30.000 euros en cada una de las cabañas en un paraje (debajo de la Posada) que ha albergado otros campamentos (como tiendas de campaña ó casetas de plástico) en los últimos 20 años, y que complementaban el alojamiento del antiguo hospital, cerrado hace varios años. “En 2015 se apuesta por cubrir la creciente demanda de peregrinos en una zona más alejada de la regata porque Medio Ambiente dijo que era inundable y se instalan cabañas equipadas y con aire acondicionado (8€ la noche). No hay problema en que se trasladen a otro lugar pero que no estén lejos del centro porque el peregrino viene cansado y la mayoría quiere dormir en Roncesvalles, porque para ellos es un hito”.

Desde el Gobierno de Navarra, entienden la postura de la Colegiata como responsable última de cualquier eventualidad que ocurra en la zona, pero instan a buscar una solución conjunta mediante un estudio y con datos contrastados. “El caos llega porque la decisión se ha tomado en vísperas del puente, pero es una situación alegal que lleva arrastrando unos años”, aclara Maitena Ezkutari, directora de Turismo y Comercio. De hecho, desde Turismo han encontrado informes negativos de cuatro departamentos en los que, entre otros, se califica el lugar como zona inundable. “Se ve claramente que no era la zona más adecuada para instalar un campamento, y la Colegiata ya estaba avisada de las dificultades que suponía por no cumplir la norma”, precisa.

A la vista de la problemática, la semana pasada se reunieron con urgencia los directores generales de Medio Ambiente, Economía, Interior y Cultura. “Lógicamente, todos tenemos interés en que esto se resuelva lo antes posible. Son las puertas del Camino de Santiago y la tarjeta de presentación de Navarra al mundo. Por eso, tenemos que estudiar bien si hay otros espacios en la misma colegiata para ocupar esas plazas o si los albergues que hay en la zona están dando respuesta a los peregrinos”, añade. Por el momento, han decidido crear una Mesa del Camino y convocar a todos los agentes implicados para poder llegar a un consenso.

Entre ellos, el sector hostelero, que ve con buenos ojos que se pueda dar una solución. “Es una buena oportunidad para distribuir el desarrollo económico de la zona y tenemos plazas más que suficientes para albergar a los peregrinos”, resalta Ion Sánchez, del Camping Urrobi, apuntando que en Espinal han contabilizado más de 200 plazas, en Bizkarreta-Gerendiain 59 y en Burguete otras tantas. “Hay un problema de organización. Si se gestiona bien, se pueden poner precios asequibles para los peregrinos o aprovechar los taxis de la zona como lanzaderas”, añade. Por su parte, las entidades locales llaman a la calma. “Es necesario que nos sentemos para atender la demanda y tratar sobre la coordinación de los servicios. La imagen de zona se está viendo muy afectada y esto no es sino una oportunidad para que todos los agentes consensuemos”, subraya el alcalde de Auritz, Luis De Potestad.