Reconocimiento a los artesanos de la paz

Javier Orcajada del Castillo - Jueves, 4 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Era de esperar: todos los partidos políticos, excepto el PP, han apoyado y valorado su arriesgada actuación. Sindicatos, organizaciones sociales, culturales e incluso aquéllas que no tienen nada que ver con la política. El Gobierno vasco y el navarro han mantenido una posición no activa, pero vigilante, pues ambos debieron concluir que el mejor servicio que pueden hacer a la causa sería “escuchar y ver”. La Iglesia católica, es bien sabido, es maestra de la diplomacia y ha puesto una vela a Dios y otra al diablo para no provocar y que se derrumbe todo el débil edificio creado por los que han hecho posible llevar a cabo con pleno éxito la complicada gestión liderada por Les Artisans de la Paix. Algún día se conocerá la intrahistoria de todo el proceso que ha movilizado a diversos agentes implicados, que han contenido la furia del Gobierno español, han dinamizado a las autoridades francesas para que permitan la seguridad de los Artisans a pesar de las indecorosas detenciones en Luhusons que finalizaron con la libertad de todos ellos, aunque con cargos. También hay que poner en valor la contribución del grupo de desarme materializando la gestión y entrega de las coordenadas de los zulos en los que se encontraban las armas que se ponían a disposición de las autoridades francesas. Un encaje de bolillos que ha requerido recorrer el arriesgado laberinto sin aparente salida para los implicados. Todo lo cual ha supuestoarrakasta de una historia de dolor y crueldad que ha durado más de 50 años y hecho sufrir a toda la población, tanto de un bando como el otro. Ahora veremos los beneficios que se derivarán para toda la población, la heroica e inteligente gestión de un grupo de idealistas que han dado más valor a la paz con justicia que a las exigencias de rendición incondicional de quienes habían depuesto las armas hace más de cinco años y que los Artesanos de la Paz han materializado entregándolas a las autoridades francesas, quienes han sabido poner en valor su generoso y valiente gesto. Merecen respeto y honor.