La práctica en lo mental

Luis Beguiristain - Viernes, 5 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Para la investigación de cualquier tema hace falta un laboratorio con unos instrumentos. Todo está compuesto por mecanismos físicos, electrónicos o químicos. Se sabe que un planeta atrae a todos los cuerpos hacia el centro de la esfera, y que esa fuerza es mayor o menor según la cantidad de masa de la esfera. Ahora bien, ¿por qué sucede eso? Los científicos consideran que hay un misterio por descubrir. Sabemos que hay personas que pueden memorizar mucho más que la gente corriente, pero a veces todos esos datos no pueden ordenarlos por ellos mismos correctamente. Esto me recuerda a esos escritores que se sientan en su sala de estudio y se dedican a leer libros y libros, y con lo que leen sacan otros libros, pero apenas aportan ideas nuevas y de valor. A lo más tratan de darle un enfoque personal. Ese trabajo se aproxima bastante a lo que hará pronto el robot inteligente. Ahora bien, ¿dónde está la persona creativa, disciplinada e investigadora que decide que su laboratorio es él mismo? Su cuerpo y su mente. Aquí hay una diferencia con la investigación convencional: todo está ya descubierto pero solo por poquísimos seres excepcionales. El descubrimiento del plano superior de la mente que atraviesa el intelecto y el alma y entra en la consciencia de un nivel superior o espiritual está destinado a todas la personas que evolucionen lo suficiente, pero se dará progresivamente, a lo largo de muchas vidas. Por lo tanto, hay que practicar en el terreno del propio cuerpo, de la propia mente y guiado por un instructor que ya descubrió antes ese campo. Buda tuvo sus maestros, Jesús y todos los llamados adeptos en el lenguaje de la alquimia han tenido sus propios maestros. Las técnicas prácticas respecto a este tema son las mismas que se utilizaron en Oriente, luego los egipcios y ahora en las órdenes iniciáticas. Siempre amparados por un instructor competente. Comentario: yo no hablo desde el plano puramente teórico, como se creen mis amigos o conocidos. Llevo más de treinta años practicando, estudiando y progresando. Las técnicas que se me imparten ahora no son como las que eran al principio, pero aquellas eran necesarias para poder llegar a éstas.