Ikusi makusi

Viajar a golpe de clic

Por Alicia Ezker - Viernes, 5 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Las nuevas tecnologías han cambiado nuestro modo de viajar y han puesto al alcance de muchos lo que antes era impensable, porque el aumento de la oferta ha abaratado transportes y alojamientos;pero de alguna manera también han alterado una parte de la esencia de los viajes en cuanto a la capacidad de sorprendernos de lugares que muchas veces forman parte de nosotros mismos mucho antes de haberlos pisado porque los hemos recorrido con Google Earth. Viajamos ya con tanta precisión antes de empezar la ruta, por supuesto guiados por el navegador, que perderse en carreteras secundarias empieza a ser uno de esos privilegios de los que solo unos pocos disfrutan, los viajeros slow, que no miran el reloj restando los minutos de retraso sino sumando lo vivido al saco de las nuevas experiencias, los convencidos de que los minutos nunca se pierden porque el tiempo está para vivirlo y a veces perderlo es una gran experiencia. Viajar sin programar, dejándose llevar por lo que vaya surgiendo es cada vez más difícil cuando hasta la previsión del tiempo viaja en nuestro bolsillo y nos cambia los destinos a cada momento. Viajar sin rumbo es como ir a contracorriente. Algunos lo hacen y por cierto se les ve bastante felices en esa intencionada desorientación. Igual que hay quienes dejan sus vacaciones, eso tan importante en nuestra vida actual, en manos de profesionales y optan por la agencia de toda la vida. Pero la mayoría sigue la tendencia del momento: viajar a golpe de clic. Se elige el alojamiento, lo vemos una y otra vez en fotos y vídeos, leemos los comentarios de otros usuarios, comparamos precios, regateamos incluso y al final, después de mandar muchos correos con el mismo mensaje y distinto destinatario, optas por el que más te convence y lo reservas y entonces lo tienes ahí ya, en tu tablet o smartphone, entre tus favoritos para viajar un poco cada vez lo que abres. Eso sí, cuidado con las falsas ofertas, las fotos irreales, los pisos que no existen, los vecinos que no salen en la web, el ruido de la calle, el bar debajo de casa o los alquileres ilegales que pueden convertir una estancia idílica en toda una pesadilla. El sector del turismo lo sabe mejor que nadie y al menos en Navarra han decidido tratar de controlar el descontrol. A ver qué pasa.