La hostelería se mueve en el centro de pamplona

La hostelería cambia de manos

Dos empresarios que asumen nuevos retos en locales emblemáticos de la ciudad avanzan sus proyectos para este año. El Nuevo Casino y la antigua Barra del Melbourne cambian de manos.

Un reportaje de Marivi Salvo / Fotografía Javier Bergasa - Viernes, 5 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

José Mari Gastón, que regenta el 7 del 7, ha cogido ahora las riendas del Nuevo Casino.

José Mari Gastón, que regenta el 7 del 7, ha cogido ahora las riendas del Nuevo Casino.

Galería Noticia

José Mari Gastón, que regenta el 7 del 7, ha cogido ahora las riendas del Nuevo Casino.Pedro Rodríguez Negro, ante el nuevo bar de San Ignacio.

Empresarios de la hostelería que han adquirido bagaje y amplían su negocio. Y lo hacen asumiendo nuevos retos en locales emblemáticos del centro de la ciudad. El martes comenzó a andar en las cocinas del Nuevo Casino Principal, en la plaza del Castillo, el equipo de José Mari Gastón, que regenta a su vez el restaurante 7 del 7 del Palacio de Guenduláin. Hoy viernes también, Pedro Rodríguez, propietario del Dar la lata de Navarro Villoslada inaugura su nueva vermutería en lo que otrora fuera la pastelería Florida y después la Barra del Melbourne, en San Ignacio, 8.

Nuevo Casino Principal

El restaurante se abre a todo el público

Un cambio rotundo que llega al Nuevo Casino Principal, encima del Café Iruña, de la mano de su nuevo responsable, José Mari Gastón, que este martes comenzó una nueva etapa en las cocinas de este bellísimo local en plena Plaza del Castillo. “El Nuevo Casino es de los socios (cerca de mil), pero ahora se abre al público en general para comidas, cenas y tomar el aperitivo”, explica Gastón, que de forma paralela va a continuar con la gestión del 7 del 7, donde al frente seguirá su hija mayor, Patricia. “Es una responsabilidad y un reto”, dice Gastón, pero está ilusionado: “Después de 44 años en la hostelería, un socio me lo comentó y voy a intentarlo, porque es un local maravilloso, un palacio”.

En su cocina, le acompaña José Luis Aranguren, mientras que en el salón y el bar estará Rafa García (antes de El Trujal). Un equipo de 4 personas (además de su mujer Laura y sus hijas) que ofrecerán menús entre semana a 17 euros y de fin de semana, a 25. “Contamos con dos salones, el de los espejos, con 20 plazas, y otro comedor impresionante, con otras 60”. Según añade, “vamos a intentar dar una oferta parecida a la del 7 del 7”, cocina con toques internacionales y también navarra, “aunque se intentará configurar menús asequibles”. Lo conseguirá. José Mari comenzó con 14 años de botones en Las Pocholas, y desde entonces, “mi vida estaba abocada a la hostelería”. Pasó 20 años en el Maisonnave, los 10 últimos llevando la carta de la cafetería, 1 año en el Club Taurino, y “este es el sexto año en el 7 del 7”. Una profesión que le apasiona: “La llegas a amar, si no es imposible seguir”. Su prueba de fuego serán los próximos sanfermines, donde mantiene el chocolate, la orquesta y todos los elementos del Baile de la Alpargata.

No te vayas de la barra

Brunch, vermús y mucho marisco

Muy cerca, en la calle San Ignacio, 8, otro veterano de la hostelería, Pedro Rodríguez Negro, propietario del Dar la Lata, coge las riendas de la antigua Barra del Melbourne, e inaugura hoy (se abre al público el lunes) el No te vayas de la barra.

“Era un local al que le tenía ya echado el ojo”, describe Rodríguez, quien añade que “vamos a potenciar los desayunos, los vermús y los aperitivos”. Desayunos “nada convencionales”, donde “además de bollería francesa, vamos a ofrecer tostadas, tablas de queso, tipo brunch”, mientras que “a las 11 el local se convierte en vermutería”, con la oferta de los 11 tipos de vermú que trae del Dar la lata. Abrirá de 8 a 23.00 horas, de lunes a jueves, y el fin de semana, de 10 a 2 de la madrugada.

La reforma, ya terminada, ha tratado de dar “más luminosidad al local y ha introducido el azul, muy marinero”. Porque si entre semana, va a ofrecer más carpaccio, atún rojo y pulpo, para las tapas del fin de semana va a desarrollar una banderilla “más gourmet y con marisco, percebes y nécoras”. La idea es conseguir un bar “divertido, con un punto canalla”, se atreve a decir, con un equipo de 4 personas detrás y con el proyecto de “crear una escuela de cata de vermú y educar en esta cultura”.