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muchas negociaciones pendientes

La escasa influencia de UPN en Madrid deja en manos del Gobierno foral los acuerdos importantes con el Estado

El Convenio, la segunda fase del Canal, la alta velocidad y las leyes recurridas al TC quedan pendientes de la negociación entre administraciones
Los regionalistas presentan una iniciativa en Madrid para pedir lo que incluye su pacto presupuestario

Ibai Fernandez - Sábado, 6 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Rajoy y Esparza, durante la firma del acuerdo presupuestario.

Rajoy y Esparza, durante la firma del acuerdo presupuestario. (EFE)

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Rajoy y Esparza, durante la firma del acuerdo presupuestario.

Pamplona- “No hemos venido a Madrid a mercadear”, justificaba el pasado jueves el diputado de UPN, Íñigo Alli, su apoyo a los presupuestos del Gobierno del PP sin apenas contraprestaciones para Navarra. Los regionalistas han avalado las Cuentas de 2017 a cambio de un compromiso genérico de inversiones para el Canal sin dotación presupuestaria específica y un compromiso de licitación este año de apenas 15 km en el trazado del TAV. Dos cuestiones que ha aprovechado además para buscar la fricción dentro del cuatripartito y culpar al Gobierno foral de la falta de desarrollo de ambas infraestructuras, paralizadas desde 2013.

Pero lo hace sin embargo con muchas lagunas. Queda pendiente de concretar el convenio del TAV para que Navarra pueda seguir adelantando las obras, así como definir las conexiones con Europa y Zaragoza, la estación de Pamplona o el puente sobre el Ebro en Castejón. Tampoco detalla cómo se va a financiar la segunda fase del Canal de Navarra, ni levanta los recursos de inconstitucionalidad pendientes, ni desbloquea la negociación del Convenio Económico, cuya actualización está aplazada desde 2014.

Cuatro aspectos que más allá de las fotos que han protagonizado el acuerdo entre UPN y PP, deben acordar ahora los gobiernos central y foral, y en los que llevan además trabajando varios meses los responsables de Desarrollo Económico, Desarrollo Rural, Justicia y Hacienda con sus homólogos del Estado. Aspectos que se encuentran más o menos avanzados -el más importante, la actualización del Convenio, va por buen camino según afirma el Gobierno foral-, pero que se deberán concretar en los próximos meses sin la fuerza de negociación que el PNV sí ha sabido aprovechar en la CAV.

De hecho, el contenido del acuerdo entre UPN y PP ha quedado en evidencia tras conocerse que el PNV ha pactado para la CAV una rebaja del Cupo de más de 1.400 millones y un plan plurianual de inversiones para el desarrollo de la alta velocidad. En cambio, los presupuestos del Estado contemplan para Navarra una inversión del 25% inferior a la año anterior, y eso que de los 79 millones anunciados, 45 son para pagar las obras del TAV adelantadas por Navarra y cuya devolución está pendiente desde hace dos años.

La indefinición del acuerdo es tal que los regionalistas anunciaron ayer una iniciativa legislativa en el Congreso para el “impulso de infraestructuras estratégicas para la Comunidad Foral” como el TAV la segunda fase del Canal de Navarra y la Autovía Soria-Tudela. Cuestiones que supuestamente están garantizadas por el acuerdo presupuestario UPN-PP, pero que los regionalitas ven necesario refrendar ahora con un posicionamiento político en el Congreso. Se da la circunstancia de que las proposiciones no de ley, como es el caso, no son vinculantes, por lo que pueden recibir el apoyo de todos los grupos sin que eso garantice su cumplimento.

Equilibrio difícilA diferencia de legislaturas anteriores, esta vez el pacto electoral entre UPN y PP garantizaba a los regionalistas mayor autonomía que nunca, de forma que solo asumían el compromiso de apoyar la investidura de Rajoy y podían negociar desde el grupo mixto con cualquier otro partido el resto de iniciativas. El acuerdo es además económicamente muy beneficioso para UPN, ya que le permite quedarse con todos los recursos económicos y subvenciones que le suponen los dos diputados, pese a que han sido elegidos en una coalición conjunta de UPN-PP y con Rajoy como cabeza de cartel.

Sin embargo, el margen de influencia real de los regionalistas en Madrid ha sido mucho más escaso de lo esperado, y no mucho mayor de lo que ha podido ser en años anteriores. Ya durante el proceso de formación de Gobierno los regionalistas, atados a Rajoy por su pacto electoral, quedaron fuera de todas las negociaciones, perdiendo la exposición pública que tuvieron otros partidos en los distintos procesos de investidura.

Tampoco el devenir de la legislatura ha dado mayor autonomía. La dinámica instalada en el Congreso da todo el protagonismo a los grandes partidos, con UPN atado al PP en las principales votaciones, y sin margen para someter a su socio electoral a cualquier derrota parlamentaria. Algo que el líder del PP intenta evitar de cualquier manera, incluso votando a favor de una comisión de investigación de su propio partido.

Un escenario que se ha visualizado con claridad en el proceso de negociación presupuestaria, donde tras lograr el apoyo de Ciudadanos Rajoy ha optado por atar con formalismos a Foro Asturias y UPN, sus dos socios más cercanos, para centrar los esfuerzos en los nacionalistas canarios y el PNV, donde sí que ha tenido que poner millones por delante. “No me imagino a UPN votado con Bildu y Podemos en contra de los presupuestos”, subrayaba el expresidente de la gestora del PPN, Pablo Zalba, hace apenas dos meses, consciente de que el partido de Esparza no tenía margen de presión. Una realidad que el propio Alli asumía en el Congreso al afirmar que UPN va a apoyar los Presupuestos de Rajoy “por el bien de la estabilidad de España”. Nadie en Navarra, y mucho menos sus votantes, hubieran entendido lo contrario.

Negociación con el Estado

Barkos, optimista con el Convenio

“Muy esperanzada”. La presidenta de Navarra, Uxue Barkos, se mostró ayer “muy esperanzada” en el trabajo de los técnicos de Hacienda y en la “buena relación” que mantienen con los técnicos del Ministerio en la negociación del convenio económico. Barkos confió así en el “intenso” trabajo que están realizando en los últimos meses, al margen de otras coyunturas, y se mostró convencida de que la senda “iniciada en la bilateralidad en torno al convenio” va a ser “enormemente beneficiosa para la ciudadanía navarra”. De esta forma se pronunció ayer al ser cuestionada por el acuerdo sobre el Cupo vasco. Las discrepancias entre Navarra y el Estado vienen desde 2014, penalizando a la Hacienda Foral, lo que llevó en diciembre al Ejecutivo autonómico a descontar 82 millones de la aportación prevista, y que el Estado ha recuperado en marzo de los ajustes fiscales. - Efe