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Condenan a una víctima de violencia por mentir en un juicio pero aprecian que lo hizo por miedo

A la mujer le pedían 15 meses por falso testimonio al negar la agresión de su ex pero le aplican la eximente incompleta de miedo insuperable

Sábado, 6 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

pamplona- Una vecina de la Comarca de Pamplona, que se enfrentaba a una acusación por parte de Fiscalía de 15 meses de prisión por haber mentido en un juicio contra su exmarido y negar que este le hubiera agredido -cuando finalmente fue condenado por malos tratos por otras pruebas-, ha sido condenada a una pena mínima de dos meses de prisión por el falso testimonio, pena sustituida por dos meses de trabajos en beneficio de la comunidad. La juez de lo Penal 1 de Pamplona ha contemplado la eximente incompleta de miedo insuperable en la mujer. Esta había sido víctima en 2015 de una agresión por parte de su pareja, que le agarró de los brazos y la arrastró por la casa y le puso una prenda de vestir en la boca impidiéndole respirar. Sufrió lesiones que tardó siete días en curar, pero luego en el juzgado de instrucción renunció a las acciones civiles y penales que pudieran corresponderle. Al ser citada a declarar como testigo para el juicio en el Juzgado de lo Penal 5 de Pamplona, “a sabiendas de que estaba faltando a la verdad y teniendo afectadas sus capacidades de forma moderada por el miedo que sentía hacia su marido”, la mujer “mintió en su declaración” pese a ser advertida por el magistrado de las responsabilidades penales en caso de que lo hiciera. Así, afirmó que no había sufrido ninguna agresión por parte de esa persona.

En el juicio al que ahora tuvo que enfrentarse, la procesada reconoció que mintió por el miedo que le causaba el hecho de que su marido “estuviera delante” e indicó que, aunque no declaró contra él, “este siguió persiguiéndola, amenazándola y que faltar a la verdad no le había servido de nada”. Manifestó que nadie le dijo que “podía declarar de forma reservada ni con biombo” y señaló que, a la hora de denunciar en la Policía, le asistió una letrada pero al juicio fue sola.

La juez señala que es claro que “la acusada faltó a la verdad en su declaración y que lo hizo sabiendo que mentía, porque no se limitó a dar respuestas evasivas, sino que afirmó sin ambages que lo que había denunciado no era cierto. La discusión se centra en determinar si actuó de forma deliberada y libre, es decir, si voluntariamente decidió mentir negando la agresión, o si lo hizo condicionada por el miedo que alega que sentía hacia su agresor”, explica. Para aclararlo, el informe forense determinó que la mujer tenía anuladas las facultades por el pánico a su pareja, pánico que la bloqueaba”, según alegaba la defensa en base al médico.

La juez recuerda que cuando interpuso la denuncia en sede policial y, tras ser examinada por una médica, ya se puso de manifiesto el miedo que sufría hacia su marido, pero entonces ello “no fue obstáculo para denunciar. Era un miedo cierto pero superable”. Luego, al declarar en la vista, ya divorciada del acusado, con el que tiene dos hijos, la juez indica que del visionado de aquella vista oral se aprecia que la mujer “declaró tranquila y fue tajante en muchos aspectos. No se aprecia afectación por miedo, ni el pánico que dice que tuvo”, pero la magistrada valora en su análisis el hecho de que él esté en prisión y tengan pendiente otro juicio por una agresión posterior, algo que “pone de manifiesto que cierta afectación existía. Tenía un temor inspirado en un hecho real, efectivo y acreditado, pero su intensidad era menor que el que antes y después ha podido sufrir por la inminencia y gravedad de las situaciones”, zanja. - E.C.