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Julio Sesma Martínez presidente asociación pueblo de las viudas

“Recuperar los restos de mi padre de la cuneta y enterrarlo fue el mayor obsequio que le pude hacer a mi madre”

Julio Sesma Martínez, uno de los máximos impulsores del Parque de la Memoria de Sartaguda, recibirá hoy un homenaje en el marco del V Día de la Memoria

María San Gil - Sábado, 6 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Julio Sesma en la entrada del Parque de la Memoria de Sartaguda.

Julio Sesma en la entrada del Parque de la Memoria de Sartaguda. (Foto: M.S.G.)

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Julio Sesma en la entrada del Parque de la Memoria de Sartaguda.

sartaguda- Aunque le gusta pasar desapercibido, lo cierto es que Julio Sesma, presidente de la asociación Pueblo de las Viudas de Sartaguda, lleva “más de media vida”, como él mismo reconoce, luchando por la recuperación de la Memoria Histórica. Y es que a Sesma, que acaba de cumplir los 81 años, le asesinaron a su padre Andrés Sesma García cuando apenas tenía 4 meses de vida. Volcado y siempre dispuesto a contar su historia familiar, esta mañana cientos de personas le rendirán un sentido homenaje en su pueblo natal, en el Parque que él mismo se encargó de impulsar.

Aunque no es muy dado a recibir halagos, ¿cómo recibió la noticia de su homenaje?

-Al principio me lo intentaron ocultar y cuando me lo dijeron me llevé una gran sorpresa porque creo que hay muchas otras personas que se también se lo merecen, pero a la vez estoy muy emocionado y agradezco que se hayan acordado de mí. Por mi parte, no puedo sino tener en la mente a todas las persona que se han ido quedado por el camino y que no han podido ver los pasos que se han dado en los últimos tiempos.

En el año 2002 se crea la asociación local, ¿qué le lleva a presidirla?

-Creo que era una obligación ineludible por mi parte. Tenía a mi padre y a cuatro tíos asesinados así que había que implicarse. Desde entonces, y hasta ahora, he intentado hacer todo lo que ha estado en mi mano con más o menos acierto.

El 2008 marca un antes y un después en la localidad puesto que se inaugura el Parque de la Memoria, ¿cómo se gestó este proyecto?

-Al principio no existía un proyecto de parque como tal sino que la idea, después de hablar con Joxe Ulibarrena, era la de que construyera una escultura de recuerdo a las víctimas en el municipio. La iniciativa fue cogiendo fuerza y al final se forjó el Parque del que, por cierto, no podemos estar más satisfechos porque está vivo;a lo largo del año tiene multitud de visitas y creo que todas ellas han sido muy bien atendidas. Los que vienen, cabe destacar las visitas de los colegios, ven el parque y conocen la historia de cerca porque algunos de nosotros se la contamos, vivencias incluidas.

Precisamente el año pasado se inauguró una nueva escultura, en este caso dedicada a las mujeres. ¿Cree que ahora el Parque sí está terminado?

-Yo tenía una gran preocupación porque veía que el Parque no estaba completo, faltaba algo, aunque está claro que nunca puedes saber cuándo está acabado del todo. Sin embargo, creía que teníamos una deuda importante con las mujeres. Ellos no perdieron poco, porque les quitaron la vida, pero ellas, discriminadas y humilladas, tuvieron que quedarse aquí y sacar a sus familias adelante sin inculcarnos en ningún momento ni odio ni venganza. Se lo llevaron todo a la tumba. Siempre digo que no sé de qué material estaban hechas aquellas mujeres. Ahora creo que la deuda está saldada.

Precisamente a usted y a sus dos hermanos les sacó adelante su madre, ¿cómo fue la niñez que les tocó vivir?

-Yo siempre digo que no viví la guerra, que me tocó la posguerra, que no fue poco. Nuestra infancia la vivimos con un tabú muy cerrado, no se hablaba nada. Podríamos decir que pasamos desapercibidos, sin pena ni gloria. Es un pueblo pequeño y convivíamos bien, cada uno eso sí, con su forma de pensar y sentir. Después, con el paso del tiempo, fue cuando nos fuimos enterando de lo que pasó gracias a los libros y a la libertad de expresión. Estos últimos años, además, se han hecho muchos reconocimientos en diferentes localidades que, aunque llegan tarde, como se suele decir, más vale tarde que nunca.

Usted, además, colaboró con las exhumaciones de los vecinos de Sartaguda en el año 1978, ¿cómo fue aquella vivencia?

-Cuando tuvimos la autorización pertinente nos pusimos manos a la obra, un periplo que duró desde el 26 de diciembre hasta el 10 de febrero y de los 84 hombres asesinados en Sartaguda logramos recuperar los restos de 83 que ahora descansan en el panteón del cementerio de Sartaguda. El cuerpo de mi padre apareció al tercer día de búsqueda en una cuneta junto a otros nueve hombres. Fue muy duro, unos días muy difíciles porque encima no se dignaron a decirnos dónde estaban o por dónde debíamos buscar. Tuvimos que indagar hasta que al final dimos con ellos;algunos en el Tercio de Sanjurjo, hasta 45 cuerpos, otros en Pamplona, o en La Rioja. El hecho de recuperar y poder enterrar los restos de mi padre fue el mayor obsequio que le pude dar a mi madre.

¿Cómo reaccionó un pueblo tan pequeño como Sartaguda ante semejante atrocidad?

-Al principio callados. Después, cuando se recuperaron los restos de los asesinados hubo un gran y multitudinario funeral y, aunque fueron días de horror, lo cierto es que la gente colaboró. Creo que nadie se esperaba aquella reacción.

Hay muchos que alegan que es historia pasada y que hay que pasar página, ¿por qué siguen celebrando un acto como el de hoy en Sartaguda?

-Es un acto que creo que hay que mantener en el calendario y no podemos sino agradecer a las instituciones y personas que han ayudado y colaborado a lo largo de estos años. Es un proyecto que nació de la nada, de cero, y que poco a poco hemos ido sacando adelante, no sin algunos escollos por el camino. El Parque de la Memoria de Sartaguda es una zona de respeto que no representa solo a los vecinos de aquí sino a toda Navarra.

¿Cree que las generaciones futuras seguirán luchando por la reparación de la Memoria Histórica o es algo que acabará cayendo en el olvido?

-La verdad es que lo que más me preocupa es el relevo generacional. La gente más directa, como es mi caso, va desapareciendo porque somos mayores. Yo creo que alguien tiene que seguir la lucha porque esto no puede caer en el olvido, es algo que no tiene fecha de caducidad. No se puede entender que haya familias que sigan sin saber dónde están sus seres queridos sepultados.

las claves

“Me preocupa el relevo generacional porque los familiares más directos somos muy mayores y estamos desapareciendo”