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Una ciudad deudora de seis mujeres transgresoras

La familia de Rita Aguinaga, con su hermana Martina presente, canta a coro en el emotivo homenaje a seis grandes mujeres en el parque de las Pioneras (Lezkairu)

Ana Ibarra Javier Bergasa - Sábado, 6 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

La familia de Rita Aguinaga canta en el parque de las Pioneras de Lezkairu. Rita y su hermana Martina, ayer presente, eran del Orfeón.

La familia de Rita Aguinaga canta en el parque de las Pioneras de Lezkairu. Rita y su hermana Martina, ayer presente, eran del Orfeón. (JAVIER BERGASA)

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La familia de Rita Aguinaga canta en el parque de las Pioneras de Lezkairu. Rita y su hermana Martina, ayer presente, eran del Orfeón.

pamplona- Fue solista en el Orfeón Pamplonés e impulsora de Emakume Abertzale Bazta (Asociación de Mujeres Patrióticas). “Rita era un mujer alegre, rompedora para su tiempo. Le gustaba cantar, el teatro, la comedia, la cultura... y además lo fue todo para mí. Me crió con Maicena, decía siempre, se ocupó de mí cuando apenas tenía siete meses y murió nuestra madre...”, relataba ayer su hermana Martina que, con 94 años, se mostraba más vital y radiante que nunca, orgullosa del homenaje que el Ayuntamiento de Pamplona brindó a seis grandes mujeres en la inauguración del parque de las Pioneras. Acompañada por su familia, sus tres hijos y cuatro nietos que le ha dado la vida, Martina habló de una padre maestro que se hizo cargo de nueve hijos en tiempos difíciles. Martina fue dantzari de Duguna, y de “todos los coros y grupos de danza feministas que ha habido en esta ciudad”, además de miembro del Orfeón Pamplonés. Ayer cantó una pieza coral acompañada de toda su familia. Su sobrino Francisco Las Heras Aguinaga, hijo de Rita, rindió un pequeño tributo a las cinco hermanas que cantaron en su día en el Orfeón: Rita, Maritxu, Carmiña, Pilar y Martina. “Cada vez que se juntaban el canto estaba presente y la alegría era total. Y aunque nacidas en Tuy siempre se consideraron vascas”, subrayó. Eran los años 20, Pamplona era una ciudad pequeña en la que todos se conocían y los nueve hermanos Aguinaga no pasaban desapercibidos con su acento gallego en la calle del Carmen, donde “eran conocidos por todos”. “Y cuando les decían gallegos contestaba: que no somos gallegos, que somos vascos. No en vano eran Aguinagas, descendientes de la casa Urtxenekoa de Etxarri Aranaz donde había nacido su padre, Francisco Aguinaga. Como solía decir mi padre eran un injerto vasco-galaico”, expuso.

“Pioneras en el despertar de la mujer a salir de los fogones e incorporarse a diferentes facetas de la vida de la sociedad. Las mujeres han vivido demasiado tiempo de marginación, de menosprecio, de maltrato de muy diferentes maneras. Y los hombres deberíamos hoy sonrojarnos al reconocerlo”, remarcó Francisco.

Tuvieron que luchar contra “los prejuicios anclados en el machismo”, destacaba poco antes Begoña Arrieta, del Grupo Nombrar Mujeres en Pamplona. Para poder estudiar, enseñar, votar, escribir, pintar, cantar, redactar leyes o correr los encierros de Pamplona. Fueron pioneras porque abrieron caminos cerrados para ellas por encima de normas, convenciones, leyes y tendencias sociales, culturales o políticas. Porque se movilizaron a veces “a contracorriente por un mundo sin discriminaciones de género, por ocupar un lugar en la sociedad y ser visibles”. La actual emancipación de las mujeres de Pamplona es deudora, sin duda, de sus transgresiones, rebeldías y perseverancias, abundó. El acto contó con representantes del Consejo Municipal de la Mujer y de colectivos o asociaciones de mujeres. La poeta Ventura Ruiz leyó una poesía de Francisca Sarasate sonorizada por un integrante del cuarteto Zura, Daniel Sádaba.

El alcalde, Joseba Asiron, y la concejala de Igualdad, Laura Berro, acompañados por representantes de la Corporación, visitaron este espacio público de encuentro que enlaza la trasera del colegio Liceo Monjardín (calle Soto de Lezkairu) con el inicio de Mendillorri, en un trazado en paralelo a la carretera de Badostáin. Ya están instaladas las tres placas que consagran el nombre del parque por decisión de Alcaldía, y colocados en sitios preferentes los seis paneles que reflejan la historia de las mujeres concretas que dan nombre a sus distintas plazuelas. Desde la ciencia, la docencia o la creación artística y, en muchos casos, desde sus compromisos políticos, las mujeres homenajeadas por el Ayuntamiento de Pamplona fueron “iconos” de la lucha por la igualdad de género, reconocidos o no en su tiempo, subrayó Berro. Sus nombres, asociados a logros ya documentados en diversas publicaciones, han pasado a formar parte del callejero de la ciudad.