Le Pen y Macron libran su asalto final

El líder socioliberal se perfila como
el próximo presidente francés
Una baja participación podría beneficiar a la aspirante ultraderechista
La prueba de fuego llegará en las legislativas de junio

Domingo, 7 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 13:50h

Macron y Le Pen salen de una cabina de votación.

Macron y Le Pen salen de una cabina de votación. (EFE)

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Macron y Le Pen salen de una cabina de votación.

PARÍS. La participaciónen la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas que se celebra este domingo es del 65,3 por ciento a las 17.00 horas, seis puntos y medio menos que en los comicios previos, según ha informado el Ministerio del Interior.

En 2012, la participación era del 71,96 por ciento y en la votación de la segunda vuelta en 2007 fue del 75,11 por ciento, según los datos difundidos por el propio Ministerio. Los datos corresponden en todos los casos a la Francia metropolitana.

Los analistas consideran que una participación alta beneficiará las opciones del socioliberal Emmanuel Macron frente a su rival, la candidata ultraderechista Marine Le Pen. Sin embargo, las adversas condiciones meteorológicas en gran parte de Francia y el rechazo que suscitan ambos candidatos en parte de la sociedad francesa habían despertado dudas sobre un posible aumento de la abstención. Ambos candidatos han ejercido ya su derecho al voto.

Los franceses están llamados hoy de nuevo a las urnas para elegir, en una segunda y definitiva ronda, el nombre del presidente que deberá gobernar el país durante los próximos cinco años. Con los partidos tradicionales fuera de juego, el centrista Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen pugnan por llegar al Elíseo y ser el rostro del cambio.

Más de 47 millones tienen derecho a voto en estos históricos comicios, que arrancaron ya ayer en los territorios de ultramar y hoy empezarán a las 8.00 horas y concluirán a las 19.00 en la mayoría de localidades de la Francia continental. En las grandes ciudades los colegios cerrarán a las 20.00, momento en el que comenzará el chorreo de proyecciones y datos oficiales sobre la jornada.

A esta segunda vuelta han pasado los dos candidatos más votados de las elecciones del 23 de abril, en las que Macron se impuso con el 24,01% de los votos. Al líder de ¡En Marcha! le acompaña en esta ocasión la candidata del Frente Nacional, que logró un 21,30% de los sufragios.

Ambos lograron dejar fuera al aspirante de Los Republicanos, François Fillon, lastrado por los escándalos, y a un emergente Jean-Luc Mélenchon, que ocupó la cuarta plaza y superó al socialista Benoît Hamon. Tanto Fillon como Hamon han pedido el voto para Macron con tal de frenar a Le Pen, mientras que Mélenchon ha esquivado la consigna argumentando que no es ningún “gurú” de sus seguidores.

El resultado final estará determinado por el nivel de participación. Si cerca del 80% de los censados acuden a ejercer su derecho, como sucedió en la primera vuelta hace dos semanas, las encuestas auguran una holgada victoria por más de veinte puntos del centrista Macron frente a la ultraderechista Marine Le Pen, en torno a un 60%-40%. Sin embargo, es una incógnita qué sucedería con una abstención alta acompañada por un aumento exponencial del voto en blanco, una circunstancia que se contempla por el rechazo que producen ambos candidatos en algunos sectores de la sociedad.

el presidente más jovenMacron tiene hoy la posibilidad de hacer historia en la política francesa, no sólo porque puede convertirse en el presidente más joven, sino porque aspira a hacerlo sin el aval de un gran partido, pero con grandes apoyos dentro y fuera del país. La consigna para la mayoría está clara: cualquier opción es mejor que tener al Frente Nacional en el Elíseo.

Macron ha llegado a su gran cita en tiempo récord, después de pasar en apenas cinco años de asesor de programas para François Hollande a firme candidato a sucederle. Entre medias, ejerció de ministro de Economía, cargo que abandonó en agosto de 2016 para lanzarse a una aventura política que en su momento fue calificada de residual.

Menos de un año después, el exministro es el único superviviente de una clase política moderada que ha aguantado a duras penas el envite de Le Pen. El Frente Nacional ha logrado construirse una sólida base electoral a golpe de populismo y de venderse como el único cambio posible, frente a un establishment en el que también mete a Macron.

En opinión de Le Pen, Macron es el candidato de la “globalización salvaje” y la voz en Francia de Angela Merkel. Precisamente, la excanciller alemana, el expresidente francés François Hollande, y el expresidente de EEUU, Barack Obama, han pedido el voto para Macron.

El líder de ¡En Marcha!, por su parte, sostiene que él es el único capaz de frenar las “mentiras” de un partido anacrónico que apela al miedo y que puede llevar al país al aislamiento político y económico.

Todas las encuestas publicadas después de la primera vuelta han mantenido a Macron como el favorito, con una intención de voto superior al 60%. A pesar de que en algunos días el porcentaje llegó a caer por debajo de este umbral, el político centrista ha logrado recomponerse tras su participación en el debate televisado del 3 de mayo.

El debate más tenso de toda la campaña estuvo salpicado de ofensas y acusaciones que terminaron ensuciando más a Le Pen que a Macron, que supo salir del fango y consolidar su perfil presidenciable. El exministro anunció al día siguiente que se querellaría por las alusiones a una supuesta cuenta en las Bahamas.

le pen aspira a hacer historiaEn cuanto a Marine Le Pen, cuando en 2011 tomó las riendas del Frente Nacional, seguramente que no imaginaba que un día podría estar tan cerca de ser la primera presidenta de Francia. Aunque durante el último año ha estado acariciando el Elíseo con la punta de los dedos, con todas las encuestas a su favor, finalmente quedó segunda en la primera vuelta y los sondeos auguran que hoy repetirá puesto.

Sin embargo, la eurodiputada aún aspira a dar la campanada, seguramente alentada por las malas predicciones que hicieron las encuestas del referéndum sobre el brexit y las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero en Francia, los sondeos clavaron prácticamente el histórico resultado de la primera vuelta del 23 de abril.

La reedición del ‘frente republicano’, que ya privó a su padre y fundador del Frente Nacional Jean-Marie Le Pen de una victoria tras su sorpredente paso a segunda vuelta en las presidenciales de 2002, no ha hecho amedrentarse a la candidata en estas dos semanas, durante las que ha aprovechado para presentarse como la “candidata del pueblo”.

El Frente Nacional apela así a una parte del electorado descontenta con los partidos tradicionales -que por primera vez han quedado fuera de la segunda vuelta desde 1958- que se ha visto atraída en los últimos años por sus propuestas, pero también por las del izquierdista Jean-Luc Mélenchon. Los militantes de Francia Insumisa se han mostrado más partidarios de abstenerse o votar en blanco que de hacerlo por Macron. Un sentir que comparten otros franceses que votaron por el resto de candidatos en primera vuelta y que ven en esta elección que les obligan a elegir entre “la peste y el cólera”.

Así pues, no se descarta una elevada abstención que perjudicaría a Macron, con unos potenciales electores mucho menos entregados a su causa que los de Le Pen, que cuenta con votantes a los que no les da miedo declarar por quién vota y mucho más comprometidos con depositar su papeleta.

Aunque pierda, Le Pen podrá seguir sintiéndose orgullosa de lo que ha conseguido al frente del partido, al que llevó a ser la principal fuerza en las elecciones europeas de 2014 y mantuvo en la cima en las siguientes citas con las urnas.

Al margen de las presidenciales, la gran prueba de fuego vendrá en junio con las legislativas. El sistema electoral a doble vuelta ha venido perjudicando históricamente al partido de Le Pen, que en los pocos casos en que consigue colar a su candidato para la segunda ronda se topa con el ‘frente republicano’ que le hace perder.

El Frente Nacional solo tiene actualmente dos diputados, pero todo apunta a que en junio podría obtener una mayor representación, aunque está por ver si superando su récord de 35 escaños de 1986. Entonces, se votó a una sola vuelta.

Así pues, Francia amanecerá mañana con un nuevo presidente. Macron es, a ojos de la mayoría, la alternativa moderada frente a la visión rupturista de Le Pen. Su visión europeísta le ha hecho ganar adeptos en un continente necesitado de este tipo de mensajes, habida cuenta de los difíciles meses que se avecinan con el brexit. - Efe/E.P.