Nanas para cuidar los sueños

La escritora vasca Yolanda Arrieta ha creado poesías a partir de nanas tradicionales en euskera en el libro ‘Kulun-kuttunak’, ‘Luna-cuna’ en la versión en castellano, con bellas ilustraciones de Aitziber Alonso.

Un reportaje de Paula Etxeberria - Domingo, 7 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Las ilustraciones de Aitziber Alonso enriquecen unos poemas visuales y musicales, que despertarán los sentidos de niños y mayores.

Las ilustraciones de Aitziber Alonso enriquecen unos poemas visuales y musicales, que despertarán los sentidos de niños y mayores. (CEDIDA)

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Las ilustraciones de Aitziber Alonso enriquecen unos poemas visuales y musicales, que despertarán los sentidos de niños y mayores.

En un tiempo en que cada vez se cultiva menos la ensoñación, la imaginación, en el que se dedican pocos ratos al hecho de estar y sentirnos juntos, y en el que se programa demasiado el día a día de los niños en lugar de simplemente disfrutar de su compañía cantándoles o contándoles historias, sin tecnologías de por medio, la escritora vasca Yolanda Arrieta propone una vuelta “a los orígenes” renovando nanas que ha recuperado de la tradición oral vasca y a las que ha dado nuevas vidas en forma de poemas.

Un trabajo de búsqueda e investigación, pero sobre todo de creatividad, de pasión y de conexión con la naturaleza humana, que se materializa en dos libros publicados por la editorial navarra Cénlit y su sello para ediciones en euskera denonartean. Kulun-kuttunak, Luna-cuna en la versión en castellano, es el título de este álbum deliciosamente ilustrado por la dibujante donostiarra Aitziber Alonso y que surgió primero en euskera. “Todo esto empezó por mi interés en la oralidad. Yo siempre la he vivido en casa, pero en los últimos 15 ó 20 años se ha quedado relegada a un tercer o cuarto plano”, cuenta Yolanda Arrieta (Etxebarri, Bizkaia, 1963). Además, la escritora detectaba que las imágenes internas de los textos tradicionales, de los poemas o de las canciones de cuna basadas en la oralidad, “no se correspondían con el imaginario urbano de hoy en día”, y echaba en falta “una vuelta a los orígenes, pero de manera renovada”. “Tenía la necesidad de hacer algo que permitiese conectar con los niños pequeños por medio de la voz, de las rimas, de los juegos de palabras, de lo que tú le puedas contar o cantar;de las miradas, los susurros, la ensoñación, la imaginación, y en el mejor contexto para un niño: el aquí y ahora. Esa vinculación orgánica tan necesaria hoy en día”, reflexiona Arrieta, quien apunta que “un niño pequeño te brinda la oportunidad de volver a empezar, porque está ahí y depende de ti”.

A la escritora le motivó especialmente “un hecho real que ha acontecido” en su familia: “Mis sobrinas, con las que empecé a escribir, se han hecho madres, y esos niños pequeños han vuelto a remover muchas cosas que tenía ahí, no olvidadas, pero esperando su turno”, dice.

La escritora recurrió en busca de nanas tradicionales vascas al Archivo de la Oralidad de la Fundación Labayru. “De la tradición oral en euskera me interesaba la vinculación a la naturaleza que nos aporta, y todo lo que eso trae consigo, de darte cuenta de lo que te rodea”, cuenta. Esa vinculación late en cada página de estos bellos álbumes ilustrados, que permiten recitar nanas a niños muy pequeños, pero también leer poesía a más mayores, de 6 ó 7 años de edad.

poesía

Juegos de realidad integral

Cabeza, cuerpo y alma

“La literatura empieza en las palabras y en las miradas”, recuerda Yolanda Arrieta. Y dentro de la literatura, la poesía infantil propone “juegos de realidad integral, en los que toman parte cabeza, cuerpo y alma”, apunta la escritora vizcaína. Un doble juego ha sido para ella la creación de este proyecto, cuyo origen fue en euskera. “Al proponerme hacerlo luego en castellano, fue un volver a crear casi de cero. Primero traduje de una manera inmediata y luego fui poema por poema buscando la musicalidad de las palabras, pero en castellano. Los códigos de ambas lenguas, los contextos y los imaginarios son distintos. Pero cuando tienes claro lo que quieres contar en cada poema, es un juego bonito. Y ha sido un descubrimiento ver que el texto tiene dos vidas”, cuenta Arrieta, quien recibió en 2015 el Premio Euskadi de Literatura Infantil y Juvenil por Argiaren alaba.

Kulun-kuttunak y Luna-cuna transmiten un mismo mensaje: “tranquilo, niño, tranquila, niña;sigue soñando, porque estoy yo aquí para cuidar tu sueño y cuidar de ti”, dice Arrieta. “Y soñar puede ser en cada etapa una cosa distinta. En la primera etapa puede ser dormir, pero invitar a que la niña o el niño se duerma plácidamente, con la seguridad de que hay alguien que le mece y que le cuida;y poco a poco, soñar también tiene que ver con la ensoñación, con imaginar, con volar, con la otra realidad paralela que yo siento y creo que existe junto a la realidad palpable de todos los días”, apunta la escritora.

A través de ese mensaje esencial, esta obra ilustrada nos conecta con la necesaria unión con la naturaleza: animales, plantas, cielo y tierra. Una conexión muy visual, muy palpable. “En la literatura infantil tenemos que huir de los conceptos. El otro día los propios niños me decían: tenéis que escribir como si estuvierais dibujando con las palabras”, cuenta Arrieta, quien estudió Magisterio y organiza habitualmente talleres de escritura creativa para niños. Con estos poemas visuales, enriquecidos por las ilustraciones de Aitziber Alonso, siembra la semilla de la imaginación, “lo que hace falta nutrir desde pequeño para que luego sea más disfrutado el hecho de leer un libro con el código escrito de cada lengua”, asegura. “Todo este trabajo introductorio que tiene que ver con la oralidad, con cantar, con llevar a la voz las palabras, haciéndolas visuales y musicales... es esencial”. De hecho, Arrieta tiene claro que “el problema de la poesía infantil en el siglo XXI son los adultos, los niños no tienen ningún problema. La musicalidad y la repetición les encantan, porque les dan seguridad. Pero esto se ha dejado de cultivar, por los hábitos de vida, porque la tecnología está suplantando a la oralidad. Ahora no se canta, ni se cuenta a pelo. Y ese lenguaje sonoro sensitivo, el que se utiliza en la poesía, que tiene que ver más con la emoción que con la razón, está muy vinculado de manera natural al niño, porque un niño piensa antes con el cuerpo que con la razón”.

Por ello, la escritora concluye que “lo que hace falta es el aquí y ahora, el estar con la gente, con los niños, jugar a sentirnos todos uno. Yo me muevo por muchas escuelas, y cada vez lo tengo más claro: tanto libro, tanto decirles hay que leer, hay que leer... No. Hay que estar con los niños y leer juntos. Hay que coger trocitos de tiempo para compartir con ellos y apagar en esos momentos todos los trastos. La tele, el móvil... Que todo eso no se interponga entre las personas”.

los libros

Títulos. Kulun-kuttunak (edición en euskera). Luna-cuna (edición en castellano).

Editorial. Los libros han sido publicados por la editorial navarra Cénlit Ediciones y su sello para obras en euskera denonartean.

Autoras. Yolanda Arrieta (texto) y Aitziber Alonso (ilustraciones).

Precio. 15 euros.

Recuperando una tradición oral. Los poemas originales los creó Yolanda Arrieta en euskera a partir de nanas tradicionales recogidas por la Fundación Labayru en su Archivo de la Oralidad. Para la edición en castellano, la escritora vizcaína creó nuevos poemas partiendo de las mismas nanas.

Un proceso muy “vivo”. Según cuenta Yolanda Arrieta, en la realización de este proyecto, “el trabajo de Aitziber Alonso y la propia maquetación han dado mucho juego y han sido claves en el proceso de creación, que ha ido cambiando a partir de las ilustraciones, ha sido algo muy vivo”.

poemas de los libros