35 años de la escuela de danza almudena lobón

“Pasar del clásico es algo muy cómodo para muchos”

Domingo, 7 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Almudena posa en una de sus aulas, con dos de sus alumnos al fondo.

Almudena posa en una de sus aulas, con dos de sus alumnos al fondo. (Foto: Unai Beroiz)

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Almudena posa en una de sus aulas, con dos de sus alumnos al fondo.

pamplona- ¿Por qué cree que el público navarro y español no está enganchado a la danza?

-Quizás sea debido a una falta de costumbre. Así como en el resto de Europa la danza siempre ha ocupado un puesto de relieve en la cultura oficial, saliendo de las cortes para llegar al pueblo, así como se hizo con la música y la ópera, en España la fruición por este arte se ha mantenido en círculos restringidos, sin opción de acceso para la gran mayoría. Afortunadamente, las cosas están cambiando. Es significativo que un espectáculo como el Don Quijote de la CND haya tenido más de 50 actuaciones en 2016, con entradas agotadas en todas las ocasiones. En Navarra pasa un poco lo mismo: cuando llegan buenas propuestas de danza las entradas se agotan enseguida. Desde mi punto de vista, habría que esforzarse para formar al público empezando desde los más jóvenes, que serán, no lo olvidemos, el público de mañana. Estoy convencida de la importancia, tal como se ha hecho con la música y el teatro, de difundir el conocimiento del repertorio clásico. En cambio, se está haciendo especial hincapié en propuestas en teoría más innovadoras y vanguardistas que, sin embargo, no pueden llegar a un público que no cuente previamente con una base clásica que le permita comprender estos nuevos códigos.

¿Qué le parecen iniciativas como el Festival DNA?

-Creo que en una comunidad donde no hay otros eventos dedicados a la danza quizás sea algo reductivo centrar toda la atención en la danza contemporánea y en las perfomances. Que conste que soy una enamorada de la danza contemporánea de calidad, véase el repertorio de mi compañía. Pasar del clásico es algo muy cómodo para muchos. Normalmente se reniega de lo que no se domina. Creo que habrá una gran parte del público que echará de menos espectáculos más tradicionales. En cualquier caso, no entiendo muy bien por qué esto ocurre solamente con la danza, y no con la música o el teatro, cuyo repertorio clásico cuenta con todo el apoyo de la Administración.

“Quizás sea algo reductivo centrar toda una programación en la danza contemporánea y en las performances”

¿Está el futuro de la danza en su hibridación con otras artes?

-La danza, al igual que otras manifestaciones artísticas, cuenta con un importante repertorio clásico, verdadero depósito de tradiciones y cultura de la sociedad europea. Las nuevas tendencias estéticas que incluyen vídeo o soluciones más teatrales no hacen más que recalcar pasos ya dados, sustituyendo los fondos pintados a mano con monitores y pantallas y los artefactos mecánicos con sofisticados efectos de ordenador. Todo esto está bien siempre que no se utilicen estos añadidos como escamotage para quitar atención a la calidad de la danza. El problema, como siempre, es cuando se llega al extremo. He visto el trabajo de algunos performers que, en pro de una “modernidad y cultura alternativa”, solo se desnudaban y gritaban rodeados de efectos de luces y sonido, olvidándose de bailar. Al igual que en todas las formas de arte, en la danza no hay futuro sin mirar al pasado.

¿Qué ha supuesto Aldanza para la escuela y para Almudena Lobón?

-La compañía que fundé en 1998 quiere ser un puente que aporte a mis alumnos la necesaria experiencia práctica para completar su formación. Hoy a los jóvenes bailarines que quieren acceder a una compañía de nivel se les exige tener tablas. Para garantizar estos estándares, siempre me he valido de la colaboración de coreógrafos de la talla de Natalia Viñas y Antonio Calero. Este último -diez años bailarín solista de la CND- es el autor de la mayor parte de las piezas originales que ha interpretado Aldanza. Y yo he creado unas piezas de estilo neoclásico que me han dado la oportunidad de estudiar nuevos movimientos y opciones expresivas. Y para completar esta formación práctica de mis bailarines, llevo muchos años llevando a escena grandes producciones como El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente..., en ocasiones con la presencia de importantes figura para cubrir los papeles principales. Entre ellos quiero recordar a Yuka Iseda, José Tirado, y también Julian Brando, Javier Aramburu, Javier Serrano, Jesús Pastor y Napo Beguiristain, pertenecientes a la gran familia de la CND. Sin olvidar a Antonio Calero.

¿Qué legado le gustaría dejar en el mundo de la danza en Navarra?

-Creo que algo de mí ya está en la danza navarra. Por ejemplo, en casi todas las escuelas de Pamplona y comarca hay gente que ha estudiado en mi escuela. También me gusta pensar que, gracias a mí, en el corazón de tantos alumnos que han pasado por la escuela ha quedado un huequito para el amor hacia la danza. ¿Qué más me gustaría que quedase? El recuerdo de un trabajo bien hecho, coherente, llevado a cabo con pasión. Creo que esto se sabe, prueba de ello es el cariño que el público me regala en cada espectáculo que ofrezco y en el día a día de mi actividad. - A.O.L.