La iglesia inmatriculó 1.087 bienes por 25.000 euros

Varios casos han terminado en los tribunales con resultado desigual

Domingo, 7 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Protesta de la Plataforma en la puerta del Arzobispado.

Protesta de la Plataforma en la puerta del Arzobispado. (Foto: Patxi Cascante)

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Protesta de la Plataforma en la puerta del Arzobispado.

pamplona- Unos 25.000 euros calcula la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro que le ha costado al Arzobispado el registro de 1.087 bienes solo entre los años 1998 y 2007. De las inmatriculaciones anteriores y posteriores no hay datos porque el Gobierno central nunca los ha facilitado. Una ganga, si se tiene en cuenta que la Iglesia obtuvo 1,67 millones solo por los bienes afectados por la construcción del embalse de Itoiz en Itoiz, Nagore, Artozki, Muniain y Orbaiz, denuncia la Plataforma.

Se conocen casos anteriores a 1998, algunos muy sonados como el solar de la Chantrea que las Jesuitinas vendieron por 720.000 euros, pero que tuvieron que dar marcha atrás porque en el registro constaba que era de los vecinos, o la iglesia de Jesús y María de Pamplona, que el Ayuntamiento siempre había considerado suya pero que tuvo que recomprar al Arzobispado por 468.000 euros para construir el albergue de peregrinos.

Aunque la Plataforma “nunca ha aconsejado pleitear individualmente en los tribunales”, señala José Mª Esparza, algunos ayuntamientos y concejos lo han hecho, convencidos de que tenían razón. El pequeño Concejo de Garísoain ganó el pleito en primera instancia, pero el Arzobispado recurrió y al final los tribunales acabaron dándole la razón. Huarte tampoco pudo conseguir nada por la vía judicial a pesar de llegar hasta el final y dejarse en el intento miles de euros. Sonado fue también el caso de la ermita de Muskilda, en Otxagabia, pendiente aún de sentencia judicial. En general, los jueces se limitan a dar la razón a la Iglesia, que ha inmatriculado porque la ley se lo permitía, aunque la Plataforma no entiende que ningún tribunal “haya puesto en duda la justicia de la ley”, señala Juan del Barrio.

Pero también ha habido casos en los que el Arzobispado ha tenido que dar marcha atrás. En Aranguren inmatriculó la casa rectoral con su huerta, que el Ayuntamiento tenía registrada nada menos que desde 1929. En Lerga se tuvo que retirar del proceso judicial con el pueblo, que tenía registradas las ruinas de la ermita, las casas adyacentes y las tierras del despoblado de Abaiz desde 1927.

el que se adelanta, cantaEn estos casos de bienes que ya estaban registrados por los ayuntamientos, han podido mantenerlos, igual que otros que acudieron a los registros en cuanto conocieron las intenciones de la Iglesia, por ejemplo Garínoain, que se adelantó y registró una ermita que los vecinos convirtieron en el centro religioso y cultural que es hoy. ¿Ha podido haber dejación por parte de los ayuntamientos? Parece más bien que simplemente tenían tan claro que esos bienes eran públicos que no consideraban necesario sacar un papel en el Registro. - P.G.

bienes

De parroquias a frontones. Entre 1998 y 2007, que es el periodo del que hay datos oficiales, la Iglesia navarra inmatriculó 1.087 bienes: dos catedrales, 651 parroquias, 191 ermitas, 9 basílicas, 42 viviendas y casas, 26 locales, almacenes y garajes, 2 atrios, 8 cementerios, 197 fincas, solares y terrenos, 38 prados, pastos y helechales, 12 viñas, pinares y olivares y un frontón.

Pueblos. El mayor número de inmatriculaciones corresponde a Eslava, con 31. Le siguen Esteribar (28), la Cendea de Cizur (27), Larraun (24), Lónguida (21), Valle de Yerri (19), Cendea de Iza (18) y Valle de Guesálaz (17).

Cementerios. Un caso curioso ha sido el de los cementerios. La Iglesia navarra inmatriculó ocho, pero no siguió adelante, tal vez por el escándalo que se montó en Albacete cuando aquel Arzobispado vendió un cementerio a una constructora que comenzó a excavar las tumbas ante la indignación general.

Control. La Plataforma demanda al Gobierno que controle el uso posterior del patrimonio rehabilitado y mantenido con fondos públicos, de forma que la sociedad pueda disfrutar de una inversión “sin que dependa de que el párroco esté o no para enseñar la iglesia”, señala Andrés Valentín.